En coreano existe un término, ping-peu, que alude a esa persona especialmente molesta en los grupos de amigos que lamentablemente, casi todos conocemos. Las denominadas finger princesses son aquellas que no mueven un dedo. Pero ojo: aunque el concepto habla de princesas, eso no implica ni mucho menos que no haya principitos que también vuelcan sus responsabilidades en quienes les rodean.
Si quedáis en un restaurante concreto, te pide la dirección del mismo, algo que también hace cada vez que tiene que ir a tu casa y te pregunta por la dirección, que repites en cada ocasión en vuestra charla de WhatsApp. En el caso del restaurante, bastaría con consultar en Google. En el de tu dirección, con buscar en vuestra conversación. Pero prefiere que actúes como su personal Alexia porque esa persona, sencillamente, no va a mover un dedo.
Al igual que ante la cantidad de responsabilidades que tenemos sobre nuestros hombros y a causa de la sobrecarga informativa existente muchos han convertido a ChatGPT en una parte esencial de sus vidas, muchas personas recurren a la “externalización cognitiva” al pedir información a personas de su círculo de confianza. Pero descargar la fatiga mental de cada uno en los demás es indudablemente egoísta. Nos hemos acostumbrado tanto a buscar ayudas para descargar nuestra mente que no solo recurrimos a asistentes virtuales, sino que hemos abrazado la incompetencia estratégica como una fórmula para tener menos ansiedad sin caer en que estamos haciendo que sean los demás los que tengan de encargarse de esas labores que hemos eliminado de nuestra lista.

Hay que tener en cuenta si esas personas que repetidamente te emplean como su ChatGPT personalizado lo hacen de forma sistemática o solo de vez en cuando, pues todos pasamos por épocas en las que estamos desbordados y pedimos una ayuda extra. Pero si su comportamiento es un patrón, hay que hacérselo ver en aras de liberar nuestra mente de cargas innecesarias.
Hay cosas que se buscan en cuestión de segundos y por eso, es necesario también plantearse si podrían haber encontrado esa información por sí solos rápidamente, habiendo optado en su lugar por preguntarte.
En ocasiones, esa aparente vagancia en realidad está escondiendo un intento de conectar con los demás. La carga mental puede tener consecuencias en la salud psicológica y por eso, es un tema que es importante abordar con esas amigas que se comportan de esta molestísima forma. Porque quizás no se den cuenta de que están actuando de esta manera o tal vez, se hayan acostumbrado de tal manera a que resuelvas sus dudas, que piensan que no te supone el más mínimo esfuerzo…
“Lo que habría que entender es que quien se comporta así será una persona que o tiene problemas para responsabilizarse, o tiene muchísima sobrecarga. También pueden ser aquellos que han sido poco cuidados y a los que les gusta sentirse cuidados y arropados”, asegura Buenaventura del Charco, psicólogo online en Estar contigo terapia. Considera que es importante comprender que quien se comporta así lo hace en realidad con todo el mundo, por lo que no es un ataque personal. “Puede haber una sensación amarga de que existe una asimetría en la relación y una falta de reciprocidad. Por otro lado, hay una carga mental en el sentido de tener que hacer de secretario y estar recordándole las cosas a la otra persona”, asegura. Aunque al psicólogo le gusta la idea de hacer ver a quien se comporta así cómo está actuando, en el caso de querer evitar que se genere un conflicto, tiene una fórmula. “Consiste en hacerle ver que cuando actúa así, te sientes de una manera concreta. Por eso, lo oportuno es hacerle ver que cuando actúe de esta forma tan poco implicada, te hace sentir que no tiene interés y sientes la presión de tener que hacerte cargo. Hazle ver que pese a todo, le quieres y deseas que sigáis quedando, por lo que le tienes que pedir que intente estar más pendiente”, explica a Artículo 14.
En resumidas cuentas, ser una finger princess no es en absoluto cuqui, sino que implica tener un comportamiento muy egoísta que vuelca sobre los amigos responsabilidades y cargas que tendría que asumir esa princesita tan preocupada por sus palacios mentales que no se da cuenta de que está desestabilizando a los habitantes del reino.
