La Semana Santa, en Andalucía, también se celebra en la mesa. Hay platos que regresan cada año con la puntualidad de las tradiciones verdaderas y que, lejos de ser una simple costumbre, forman parte de una memoria compartida. El Pimpi Marbella ha sabido trasladar esa idea a “Sabores de la Semana Santa Andaluza”, un menú especial con el que propone un viaje por distintas provincias andaluzas a través de recetas ligadas a estas fechas.
La iniciativa tiene, además, la inteligencia de no intentar reinventar lo que ya posee valor por sí mismo. En lugar de disfrazar la tradición, la respeta. Y en lugar de convertirla en un ejercicio de nostalgia, la presenta con una mirada actual, bien medida y perfectamente adaptada al entorno de Puente Romano Marbella, donde la experiencia gastronómica siempre exige algo más que una buena cocina.
El recorrido comienza en Sevilla, con un ajoblanco cremoso con sorbete de mango y frutos secos, y continúa en Huelva con unas alcachofas al fino. Después llega Jaén, representada por una ensalada de pimientos asados con bacalao, una receta de sabor limpio y profundamente reconocible para cualquiera que conozca el recetario andaluz de Cuaresma.

La siguiente parada es Córdoba, con su siempre impecable salmorejo con jamón de bellota, y después Málaga, que aparece en la mesa con unas berenjenas con miel de caña que siguen demostrando que los clásicos no necesitan demasiadas explicaciones cuando están bien hechos. Cádiz aporta unas torrijas de vino, probablemente uno de los sabores más asociados al imaginario sentimental de la Semana Santa, mientras Almería se presenta con un bacalao asado de vigilia.
El cierre corresponde a Granada, con el tradicional remojón granadino, donde la naranja, el bacalao desmigado, el huevo y las aceitunas componen una receta tan singular como representativa de esa cocina andaluza que sabe equilibrar frescura, raíz y carácter.
Más allá de la selección de platos, lo interesante de la propuesta está en su planteamiento. Aquí no hay una modernidad forzada ni una lectura folclórica de la tradición. Hay criterio. Y eso, en gastronomía, suele marcar la diferencia. Cada receta conserva su identidad, pero se integra en un contexto más refinado, donde el producto, la presentación y el ritmo de la experiencia están pensados con cuidado.

En palabras del chef Andrés Romero, “con este menú hemos querido recorrer Andalucía desde el respeto a sus recetas más reconocibles, trabajando el producto con precisión para mantener su esencia y, al mismo tiempo, adaptarlo al contexto de El Pimpi Marbella”.
En una Marbella acostumbrada a la sofisticación internacional, resulta especialmente atractiva una propuesta que vuelve la mirada hacia lo propio y lo hace sin tópicos; una reivindicación serena de la gastronomía andaluza entendida como patrimonio cultural.
Con esta propuesta, El Pimpi Marbella convierte la Semana Santa en una experiencia que va más allá del calendario y del plato. La convierte en un recorrido por la memoria culinaria del sur, en un entorno privilegiado y con una ejecución que confirma que la tradición, cuando se trata con inteligencia, sigue siendo una de las formas más elegantes de modernidad.
