A las ya conocidas informaciones sobre cómo el gobierno israelí desoyó las alertas de las jóvenes reclutas femeninas que vigilaban el perímetro de la Franja de Gaza, dónde llevaban meses detectando movimientos sospechosos de los comandos de Hamás, este martes el diario Ha’aretz reveló que el emir de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed bin Zayed, alertó durante una llamada telefónica de 45 minutos a Benjamin Netanyahu sobre los planes de Hamás para invadir el sur de Israel.
Tras la matanza del grupo islamista, en que en un solo día fueron asesinadas 1.200 personas y 250 secuestradas, también se supo que la inteligencia egipcia emitió alertas que no fueron tomadas en cuenta desde Jerusalén. Acorde a la información publicada ahora por el rotativo israelí, basada en la investigación de los periodistas Shlomi Eldar y Ruth Yuval plasmada en el libro “Secuestrado: 843 días de abandono”, el primer ministro israelí desoyó otra alerta recibida de primera mano desde los EAU, y evitó alertar a los líderes del aparato de seguridad hebreo para reaccionar a la amenaza inminente.
El confidente gazatí
En las elecciones previstas para el 27 de octubre, la asunción de responsabilidades por la peor matanza de judíos desde el Holocausto está siendo uno de los temas centrales de la campaña electoral, y esta revelación podría lastrar a los intereses Netanyahu, quien se apresuró a catalogar de “falsedad” la información publicada. La exclusiva, basada en decenas de entrevistas realizadas a oficiales israelíes y de la región, apunta a que un confidente gazatí de Mohamed bin Zayed (MBZ) fue quien le alertó sobre lo que se estaba gestando en Gaza.
La alerta que llegó a oídos de Netanyahu fue que Yahya Sinwar, entonces líder de Hamás en la Franja de Gaza, estaba preparando un ataque de mayor envergadura a rondas de conflicto anteriores, que tenía potencial de provocar un gran derramamiento de sangre, desestabilizar toda la región y, potencialmente, dañar los Acuerdos de Abraham, que conllevaron la normalización de relaciones entre Israel y países árabes y musulmanes. El ataque islamista frustró una posible normalización entre Arabia Saudí y el estado judío.
La cuestión de los presos
El conocimiento de MBZ sobre lo que se gestaba en la franja llegó del propio Sinwar, quien al parecer se hartó por la continua demora israelí para alcanzar un pacto de intercambio de presos palestinos a cambio de dos israelíes vivos y dos soldados difuntos que mantenía Hamás en Gaza. A través de mediadores, se estaba también negociando un marco de tregua permanente, que con la mediación de países árabes pretendía estabilizar la Franja de Gaza con planes de desarrollo económico, a cambio de que el grupo islamista renunciara a seguir planeando nuevos ataques contra el sur de Israel.
En verano de 2023, poco antes del fatídico 7 de octubre que cambió la historia de Oriente Medio, el pacto de intercambio de presos estaba casi zanjado. Si bien Sinwar pretendía obtener la liberación de 500 presos, finalmente habría aceptado recibir solamente 30, 20 de los cuales con penas de cadena perpetua. Según una fuente de seguridad israelí, Netanyahu pospuso recurrentemente el comité ministerial para la liberación de presos.
El primer ministro, y sobre todo sus aliados de extrema derecha, repitieron públicamente que Hamás era un “valor” que se debía preservar, para así debilitar el estatus de la endeble Autoridad Nacional Palestina (ANP) de Ramallah y consolidar la división política palestina. Mantener en vida al grupo islamista en Gaza, cuyo mantra fundacional es la destrucción del estado judío, fue el recurso de la derecha israelí para evitar retomar la vía diplomática para resolver el conflicto palestinoisraelí.
“Habrá un terremoto”
Sinwar se “evaporó del radar” en setiembre de 2023, según un oficial del Shin Bet (inteligencia doméstica israelí) consultado por Ha’aretz. “Díganles a los israelíes que si no avanzan, les estoy preparando una gran sorpresa, habrá un terremoto”, dijo el líder islamista a un intermediario palestino de Fatah, la facción política rival que gobierna la ANP.
El intermediario de Fatah, que temía por su vida si filtraba la información directamente a la inteligencia israelí, optó por pasar el mensaje al emir de Abu Dabi. A mediados de septiembre, Sinwar reiteró al mismo contacto que estaba gestando una “operación formidable”. MBZ entendió que Hamás estaba preparando una guerra de dimensiones imprevisibles. Ante la pasividad de la inteligencia israelí, el emir optó por telefonear directamente a Netanyahu.
“Le dijo a Netanyahu que Israel debía estar preparado. Al mismo tiempo, recomendó intentar encontrar una solución económica para la Franja de Gaza y apaciguar a Cisjordania para evitar una escalada del conflicto”, comentó un asesor de MBZ según Ha’aretz. El director de la CIA, William J. Burns, también recibió la advertencia desde los EAU.
Decisiones contra Hamás
El 1 de octubre, el entonces jefe del Shin Bet, Ronen Bar, propuso a Netanyahu tomar decisiones proactivas contra Hamás, incluyendo el asesinato de altos oficiales, pero el primer ministro israelí también evitó tomar decisiones al respecto. Desde la oposición, Naftali Bennet afirmó que la información es cierta, y el hecho de que Netanyahu “ignorara las advertencias constituye negligencia criminal, razón por la cual está haciendo todo lo posible para impedir la creación de una comisión estatal de investigación que revele la verdad”.
El primer ministro israelí sigue insistiendo en su versión de los hechos, en que supuestamente los jefes del aparato de seguridad evitaron despertarle en las horas previas al ataque islamista, a pesar de que “todas los señales existían” sobre el plan de Hamás. Netanyahu tardó dos horas en abandonar su casa para dirigirse al cuartel central del ejército israelí en Tel Aviv, y no mantuvo contacto con los jefes del ejército y la inteligencia hasta horas más tarde.

