En unas votaciones con participación récord en Israel, el primer gran titular tras conocerse las encuestas a pie de urna a las 10 de la noche fue el desplome del bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu. De los 64 escaños obtenidos en los comicios de 2022, el Likud y sus socios cayeron a 50, mientras que el candidato opositor Gadi Eizenkot obtendría 53 escaños. Con un resultado histórico para las dos listas árabes, que sumarían 17 diputados, la llave de la gobernabilidad en Israel estaría en sus manos.
“Es una muestra a la total falta de confianza en Netanyahu y el gobierno del 7 de octubre por parte de la mayoría de ciudadanos de Israel”, celebró prematuramente Eizenkot al revelarse los pronósticos. Durante los últimos compases de campaña y tras conocerse el primer pronóstico, el líder del partido centrista Yashar se comprometió en asumir las riendas para intentar formar un “gobierno sionista comprometido con el reclutamiento (militar) universal obligatorio”.

Si bien el Likud sería el partido más votado (24 diputados), la fortaleza de la Lista Árabe Unificada (11) y el partido árabe islamista Ra’am (7) superó con creces a los aliados de extrema derecha del primer ministro. Poder Judío, la facción de Itamar Ben Gvir, quedaría con 6 escaños, así como el Sionismo Religioso de Betsalel Smotrich. Los resultados tampoco fueron buenos para los dos partidos ultraortodoxos, Shas (8) y Judaísmo Unido por la Torá (6).
Una victoria de 70 frente a 50
“Las elecciones dan un resultado claro, 70 contra 50”, recordaban desde las facciones opositoras. Conscientes de la complejidad de encajar el apoyo de los partidos árabes en la realidad política post 7 de octubre en Israel, los primeros comentarios de los candidatos opositores se centraron en la urgencia de buscar fórmulas para formar alianzas. El principal escollo es aceptar el apoyo de facciones árabes radicales como Balad (nacionalistas propalestinos), que deberían votar a favor de un gobierno con elementos derechistas como Naftali Bennett o Avigdor Liberman.

“La esperanza ha ganado”, celebraban desde la sede de los Demócratas, la facción de la izquierda judía liderada por Yair Golan, que quedaría con 10 escaños. Golan y sus diputados aspiran a influir en la dirección ideológica del próximo ejecutivo, e insisten en que no solo es necesario reemplazar a Netanyahu, sino también sus políticas de seguridad y diplomáticas que han llevado al Estado judío a un aislamiento internacional sin precedentes.
En un intento desesperado, Netanyahu recicló en las últimas horas la campaña del miedo, alertando sobre una llegada masiva de los árabes a las urnas. “Estamos perdiendo Israel”, alertaba a sus seguidores, que pese a su fidelidad al Likud en parte apostaron por facciones opositoras derechistas. “Es momento de valentía política, ahora todo está abierto, pero lograremos establecer un gobierno del cambio”, vaticinó la izquierdista Naama Lazimi.

Al cierre de esta edición, la participación se cifró en un 77,7%, la más alta desde 1999. Además de la alta participación del sector árabe, la llegada de decenas de miles de israelíes desde el exterior, mayoritariamente favorable a facciones opositoras, elevaron el porcentaje de voto. “Márchate Ben Gvir, esperamos enviar a Netanyahu y su gobierno manchado de sangre a casa”, celebraba el cabeza de lista árabe Yousef Jabareen.
En las sedes de los partidos de la coalición, apenas aparecían diputados para hacer declaraciones tras el duro golpe recibido. El bloque de derecha y ultraortodoxos se desangró también por la pérdida de votos hacia dos facciones minoritarias, que no lograron pasar el porcentaje de voto mínimo. En los últimos comicios de 2022, fue el centroizquierda quien se presentó dividido y, a pesar de sacar un número de votos similar al bloque de Netanyahu, no logró retener el poder.

“Tenemos una oportunidad histórica para establecer el gobierno del cambio, la mayoría de la ciudadanía de Israel está con nosotros y le mostró a Netanyahu el camino a casa”, recordaba Golan. El recuento final se conocerá durante la mañana del miércoles, pero normalmente no se producen grandes cambios tras conocerse las encuestas a pie de urna.
A expensas de aclararse si Eizenkot aceptará el apoyo árabe, la mayoría del pueblo israelí mostró en las urnas un rechazo mayoritario a Netanyahu, a quien sus opositores culpan por la tragedia del 7 de octubre de 2023. Lo previsible es que el presidente del país, Isaac Herzog, encargue al líder opositor el encargo de intentar formar gobierno el próximo mes de noviembre.

