En Radushne, una pequeña localidad de la región de Dnipropetrovsk un misil balístico ruso impactó directamente contra la vivienda de los Voronov. Entre los fallecidos hay varios menores. Detrás de las cifras del último ataque masivo ruso aparecen los nombres de una familia numerosa cuya vida transcurría lejos del frente, pero que tampoco quedaron a salvo de la guerra.
Las primeras informaciones sobre las víctimas todavía presentan algunas discrepancias y las autoridades ucranianas continúan con las labores de identificación. Zelenski ha confirmado la muerte de cinco miembros de la familia Voronov, tres de ellos menores, mientras prosiguen las búsquedas entre los restos de las viviendas destruidas.
Last night, a Russian missile strike on Radushne in the Dnipro region killed parents and three children. Two more children were pulled alive from under the rubble. It was an ordinary home, blown into smithereens by a ballistic missile… Rescue efforts are also underway in Lviv… pic.twitter.com/htxpbenMrA
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) July 30, 2026
Según el medio local Svoyi.Kryvyi Rih, Artem Voronov, de 47 años, y Olena Voronova, de 41, tenían diez hijos. La noche del ataque, siete de ellos se encontraban en casa: Mark, de 17 años; Dominika, de 15; Viorika, de 14; Zakharii, de 12; Azarii-Ilai, de 11; Federika, de 10, y Emiliia, de seis. También estaba allí Artem, su nieto de apenas 18 meses e hijo del primogénito de la familia, que actualmente sirve en el Ejército ucraniano.
Entre las víctimas mortales, las primeras informaciones apuntan a Emiliia, la pequeña de seis años, mientras que otros balances oficiales hablan también de la muerte otros dos hermanos, los dos niños de 11 y 17 años. Las autoridades continúan con la identificación de los cuerpos recuperados entre los escombros, por lo que todavía existen discrepancias sobre la identidad exacta de todas las víctimas.

La noche de la tragedia
El misil alcanzó directamente la vivienda durante la madrugada del 29 al 30 de julio. Oleksandr Vilkul, jefe del Consejo de Defensa de Krivi Rig, aseguró que se trató de un Iskander-M lanzado desde la región rusa de Vorónezh. El impacto redujo prácticamente a escombros la casa de los Voronov y destruyó por completo otra vivienda cercana.
Los primeros en intentar encontrar supervivientes fueron los propios vecinos. Nataliia, una residente de Radushne, relató cómo comenzaron a retirar restos antes incluso de que llegaran los equipos de emergencia. En una casa próxima consiguieron sacar con vida a dos niños, de seis y 15 años. Uno estaba sepultado a mayor profundidad, debajo de una cama.
Mientras trataban de liberarlos, comenzó un incendio. “Todos los vecinos llegaron con cubos para apagar las llamas”, explicó. Después intentaron localizar a quienes permanecían bajo los restos de la casa de los Voronov. “Seguíamos llamándolos, pero nadie respondía”, recordó.
Entre los escombros sí consiguieron rescatar con vida a Rocky, el perro de la familia.

Radushne fue el punto más trágico de una ofensiva que volvió a extenderse durante la noche por buena parte de Ucrania. Rusia lanzó más de 70 misiles y alrededor de 280 drones, según el presidente Volodímir Zelenski. Kiev, Leópolis, Poltava, Járkov, Mikoláyiv, Vínnitsia, Cherkasi e Ivano-Frankivsk estuvieron entre las regiones afectadas. El balance comunicado por las autoridades ucranianas situó en al menos ocho el número de fallecidos, aunque otras informaciones posteriores elevaban la cifra mientras continuaban las operaciones de rescate.
En Leópolis, además, al menos 26 personas resultaron heridas, entre ellas menores, y más de una veintena de edificios residenciales, una escuela y dos guarderías sufrieron daños.
El ataque se produjo apenas unas horas después de que Zelenski volviera de Washington, donde se reunió con Donald Trump y reclamó más capacidad para defender las ciudades ucranianas de los misiles balísticos. El presidente ucraniano volvió a señalar este jueves la falta de interceptores antiaéreos y advirtió de las consecuencias de retrasar su suministro.

