Cuando Martin Anstee fue evacuado del MV Hondius con un traje de protección contra materiales peligrosos el miércoles, su esposa Nicola observaba la escena desde miles de kilómetros de distancia, presa del miedo por el hantavirus. Para este exagente de Policía británico de 56 años -que pasó 33 años en las fuerzas del orden antes de convertirse en guía de expediciones a bordo del crucero de bandera holandesa-, los últimos días han sido una auténtica odisea.
“Han sido unos días muy traumáticos”, declaró Nicola Anstee al diario británico The Telegraph. “Está aliviado de haber salido del barco. Al principio estuvo bastante bien, luego se agravó un poco y ahora vuelve a estar estable”, contó su mujer.
“El miedo con este virus es que puede empeorar muy rápidamente, así que ha sido un poco de altibajos para él”, admitió Nicola Anstee, para quien su marido corre “peligro inminente ahora, pero ha sido horrible”.
Anstee: “No me encuentro demasiado mal”
Martin Anstee es el primero de los hospitalizados por el brote mortal de hantavirus a bordo del MV Hondius en ser identificado públicamente. Fue uno de los tres pasajeros evacuados del barco mientras este se encontraba anclado frente a la costa de Cabo Verde, en África Occidental. En declaraciones a la cadena Sky News desde su cama de hospital en Ámsterdam, indicó que “estoy bien. No me encuentro demasiado mal”.

Reconoció que “aún quedan muchas pruebas por hacer. No tengo ni idea de cuánto tiempo estaré en el hospital”. Con todo, no dio más detalles sobre sus síntomas específicos y que pronto los médicos esperaban tener una idea más clara de su pronóstico en unos días.
Anstee fue evacuado junto con un ciudadano neerlandés de 41 años y un ciudadano alemán de 65. Las autoridades habían indicado previamente que dos de los tres pasajeros que se cree que están infectados se encontraban gravemente enfermos, aunque su estado exacto sigue sin estar claro.
El brote letal de hantavirus
El brote en el MV Hondius ya se ha cobrado tres vidas -una pareja neerlandesa y una ciudadana alemana- y ha dejado al menos a ocho personas sospechosas de haber contraído el virus. La Organización Mundial de la Salud confirmó la gravedad de la situación en una rueda de prensa celebrada este jueves, en la que el director general, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró que cinco de los ocho casos habían sido confirmados por laboratorio como hantavirus, mientras que los tres restantes siguen siendo sospechosos.
Se ha confirmado que la cepa identificada es el virus andino, una variante especialmente preocupante, ya que se sabe que se transmite entre humanos a través del contacto muy cercano, a diferencia de la mayoría de las demás cepas de hantavirus.

El Dr. Tedros reveló que el brote probablemente se remonta a un viaje de observación de aves por Suramérica. “Antes de embarcar, los dos primeros casos habían viajado por Argentina, Chile y Uruguay”, explicó Tedros, “lo que incluyó visitas a lugares donde estaba presente la especie de rata conocida por ser portadora del virus andino”. La OMS está trabajando ahora en estrecha colaboración con las autoridades sanitarias argentinas para reconstruir los movimientos de la pareja.
La dimensión internacional de la crisis ha aumentado su complejidad. Reino Unido notificó por primera vez a la OMS el brote el sábado pasado, en virtud del Reglamento Sanitario Internacional. Desde entonces, la organización ha estado coordinando la evacuación de pacientes a Países Bajos y supervisando los movimientos de otros pasajeros, algunos de los cuales ya han regresado a sus países de origen, entre ellos Estados Unidos.

Aunque intenta calmar a la población, el Dr. Tedros advirtió que “dado el periodo de incubación del virus de los Andes, que puede llegar a ser de hasta seis semanas, es posible que se notifiquen más casos”. Mientras el barco navega hacia España, donde se espera que fondee este lunes frente a la isla de Tenerife, la incertidumbre continúa. Para Nicola Anstee, el hecho de que su marido ya no esté a bordo del Hondius le da cierta tranquilidad.
