La supuesta negociación en marcha para terminar el conflicto en Oriente Medio no parece convencer a todos los actores implicados. Tras casi un mes de ofensiva bélica de Israel y Estados Unidos contra Irán, que ha incendiado toda la región y sacudido los mercados energéticos globales, Donald Trump busca ahora apretar el freno de mano para evitar la eternización de la guerra.
Tras presentar el “plan de paz de 15 puntos” a Irán, desde Israel se recibe con recelo los rumores sobre una detención inminente de la ofensiva. Si bien el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sigue presumiendo ante su ciudadanía de dar “golpes devastadores” a objetivos militares en Irán, sobre el terreno los israelíes perciben una guerra de desgaste sin fin a la vista. El régimen iraní sigue disparando a diario misiles balísticos -con bombas de racimo- que causan daños sustanciales y mantienen prácticamente paralizado al estado judío.
Los ayatolás resistirán
Nir Barkat, ministro de Economía israelí, aseguró a la BBC que la propuesta de Trump, que cuenta con el apoyo mediador de Pakistán, “se ve preciosa sobre el papel”, pero “probablemente” no se implementará. Barkat, una figura influyente en el partido del premier, reconoce ahora que “el régimen iraní no cambiará”, y que los objetivos fijados para la guerra son que Irán “no obtenga armas nucleares, ni tenga misiles o proxys”. Políticos y analistas hebreos dan por hecho ya que el régimen de los ayatolás sobrevivirá, pese a la euforia desatada en los primeros compases de la guerra.

Para el ministro hebreo, “Trump y Netanyahu están alineados en estos objetivos, y los lograrán de un modo u otro”. No obstante, reconoció la ambigüedad del presidente estadounidense, que por un lado “está abierto a negociaciones, pero por otro está enviando tropas a la región”. Desde el otro lado de la contienda, un portavoz militar iraní consideró que “Trump está negociando con sí mismo”, ya que “nadie de nosotros llegará a ningún acuerdo con nadie como él”.
Las propuestas de Irán a Trump
Según informó el Wall Street Journal, Irán envió su propia propuesta a EE UU con una lista de demandas que incluyen mantener el control sobre el Estrecho de Ormuz, la entrada en vigor de un alto al fuego entre Israel y Hizbulá en Líbano, y mantener la capacidad de seguir fabricando misiles balísticos. Previamente, Teherán había exigido también que EE UU desmantele sus bases militares en la región.

Las expectativas de la Casa Blanca son radicalmente opuestas. Entre otras demandas, se exige al régimen iraní que limite el rango y la cantidad de sus misiles -con el compromiso de usarlos solo para autodefensa-, abandonar la estrategia de financiar y armas a milicias proxy -incluyendo a Hizbulá-, y desmantelar las instalaciones nucleares, incluyendo la entrega del uranio enriquecido, escondido en algún lugar del territorio iraní tras la “Guerra de los 12 días” de junio de 2025.
La ofensiva continúa
“Israel quiere terminar la guerra bajo sus condiciones, no las de Irán”, consideró Anshel Pfeffer, corresponsal de The Economist en Tel Aviv. Mientras se sigue hablando de “conversaciones diplomáticas”, los cazas de EE UU e Israel continúan bombardeando Teherán, y los iraníes siguen disparando hacia Israel y el Golfo Pérsico. “Si las negociaciones fracasan, abrirán la puerta a la expansión de las operaciones en Irán”, consideró.
U.S. forces are striking targets to degrade the Iranian regime's military infrastructure and capabilities that have threatened American troops and regional partners for decades. pic.twitter.com/wPIR1c6kA0
— U.S. Central Command (@CENTCOM) March 25, 2026
A estas alturas del conflicto, los intereses de Washington y Jerusalén parecen ser divergentes. “Vimos al inicio de la guerra que Israel y EE UU mantenían el consenso sobre la necesidad de cambiar al régimen. Tras tres semanas, vemos a Trump con el foco en el tema energético y el estrecho de Ormuz, mientras que los israelíes dicen claramente que su objetivo es terminar la guerra con un régimen lo más débil posible, sobre todo a ojos de su propia población, para que cree las condiciones de una revolución popular”, agregó el corresponsal de The Economist.
Los misiles balísticos de Irán
Uno de los principales objetivos de la guerra era neutralizar los misiles balísticos de Irán. Pese a que se destruyeron un 75% de las lanzaderas en los bombardeos, casi a diario entre 10 y 15 proyectiles son disparados hacia Israel, así como otros tantos hacia objetivos del Golfo Pérsico. “A Israel y otros países de la región les preocupa que Irán mantenga esta capacidad tras la guerra”, concluyó Pfeffer.

Otros analistas descartan la opción de que Israel continúe en solitario con la ofensiva en caso de que EE UU acepte una tregua próximamente. La pregunta es si Netanyahu, con gran incidencia sobre Trump, logrará influir para proseguir con la ofensiva, aunque el presidente estadounidense parece tener otras prioridades en mente. El premier israelí, que buscará la reelección en los comicios de otoño, presume de su vínculo privilegiado con el presidente estadounidense ante el electorado israelí.
