Segunda vuelta

Lula busca frenar el regreso del bolsonarismo tras su peor resultado en una primera vuelta

Flavio Bolsonaro superó en más de tres millones de votos a Lula de Silva, desgastado por los casos de corrupción, la recesión económica y la creciente sensación de inseguridad. El veterano presidente jugará la carta del miedo en la segunda vuelta para intentar contener el auge derechista en América Latina

Lula
El presidente de Brasil y candidato, Luiz Inácio Lula da Silva, celebra junto a su esposa Janja
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“La derecha domina las urnas y Lula obtiene la peor votación desde 1998”, titulaba CNN Brasil tras conocerse los resultados de la primera vuelta de las elecciones brasileñas, en que Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Yair Bolsonaro, cosechó un 47,03% de los votos (56,1 millones). Su principal candidato, el veterano presidente izquierdista Lula da Silva, obtuvo un 45,16% (53,9 millones), y quedó en segundo lugar pese a que las encuestas apuntaban a una ligera victoria del Partido de los Trabajadores (PT).

Como era previsible, ambos candidatos se medirán en el segundo cara a cara definitivo, previsto para el próximo 25 de octubre. En una campaña electoral marcada por la corrupción galopante, la creciente sensación de inseguridad y la extrema polarización política, una ligera mayoría de brasileños opta por retomar la vía de los Bolsonaro. “Quiero liberar al pueblo brasileño”, afirmó Flavio tras depositar su voto.

“Democracia o barbarie”

Con una creciente oleada derechista recorriendo toda América Latina, el octogenario Lula -encarcelado previamente por corrupción-, consideró que la segunda vuelta supondrá una elección entre “la democracia o la barbarie”. En unos comicios donde buena parte de los brasileños se decantaron por votar a la contra, la incógnita ahora será comprobar hacia que dirección se redirigirán los votantes que optaron por candidatos centristas.

El presidente de Brasil
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda a una seguidora en un acto de campaña en Río de Janeiro (Brasil)
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Simbólicamente, Lula se llevó un duro golpe. Cuando llegó a la presidencia por primera vez en 2002, obtuvo un 46,2% de votos. En 2006, llegó a crecer hasta un 48,6%. Y en 2022, cuando se enfrentó a Bolsonaro padre, un 48,4%. Además de perder casi tres millones de votos respecto a las pasadas elecciones en que retomó el poder, también resultó perdedor en estados clave, como Minas Gerais, que lleva dando la mayoría de los votos a los presidentes que acaban siendo elegidos desde 1989.

Por otra parte, el gran resultado de Flavio, que superó en más de cinco millones el resultado obtenido por su padre en 2022, hace presagiar que el Partido Liberal (PL) podrá retomar el poder. Yair Bolsonaro fue condenado a 27 de cárcel tras organizar un golpe de estado tras perder las últimas elecciones, algo que no ha afectado a su hijo Flavio, que ha capitalizado el voto de derechas por encima de otros candidatos conservadores, como Ronaldo Caiado o Renan Santos.

Elecciones
El principal candidato opositor en las elecciones a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, saluda a sus seguidores durante una caminata por el barrio Brás
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Además, el PL obtuvo la mayoría de los gobernadores, senadores y diputados federales, lo que supondrá probablemente el control del congreso brasileño tras resolverse la segunda vuelta. De confirmarse la victoria de Bolsonaro junior, se espera que Brasil se aleja de la órbita de los países BRICS, vuelva a abrazar a la Administración Trump, y aplique una política económica radicalmente opuesta al intervencionismo y las ayudas a las clases más desfavorecidas, seña de identidad del PT.

Lula sigue siendo el candidato más popular en el noroeste del país, entre las clases populares, las mujeres y algunos católicos. Pero Flavio Bolsonaro, que prometió aplicar la amnistía a su padre en caso de salir victorioso, ha triunfado en el sur del país, entre los cristianos evangélicos y entre las clases medias y altas del país. “Estoy muy contento con la posibilidad real de que, en tres semanas, Brasil tendrá una respuesta definitiva y escogerá a un gobierno moderno”, presagió el candidato del PL.

Lula cree que la contienda no ha terminado, y consideró “imprevisto” el resultado de la primera votación. “El partido empieza ahora, estamos en tiempo extra. Y ahí es donde nos ganaremos al pueblo brasileño”, consideró el veterano líder del PT. De hecho, la relación con EE UU estuvo en el centro del a campaña, dado que Lula prometió en campaña proteger la “soberanía” de Brasil ante lo que considera una creciente injerencia de la administración Trump en la política latinoamericana.

Brasil
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda a simpatizantes
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Ante las sospechas desatadas, el presidente de la corte electoral suprema aclaró el domingo que no hay evidencia de injerencia extranjera en el proceso electoral. A principios de año, Flavio Bolsonaro hizo lobby para que Washington designara como grupos terroristas a dos de los principales clanes criminales brasileños.

La economía ha sido uno de los ejes definitorios de la campaña. Lula ha definido su legado mediante una serie de programas de bienestar social, que otorgan pagos a las familias para garantizar que los niños permanezcan escolarizados y reciban atención sanitaria, así como construcción de más universidades. A estos programas se les atribuye haber sacado de la pobreza a millones de brasileños.

Flavio
El senador Flávio Bolsonaro ofrece declaraciones tras ganar la primera vuelta
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No obstante, la creciente deuda pública y el lento crecimiento económico han jugado en contra del PT. Flavio Bolsonaro se ha comprometido a establecer un límite a la deuda pública y a recortar el gasto gubernamental, a revisar el sistema de bienestar social y a fortalecer el sector de los minerales críticos. “Lula está preocupado por el poder. Yo estoy preocupado por el futuro de Brasil”, afirmó exultante el candidato derechista.

Para Lula, ahora todo se centra en jugar la carta del miedo para intentar ser elegido por cuarta vez. Se espera que centre toda su campaña en recordar el vínculo de los Bolsonaro con miembros destacados del crimen organizado en Rio. Sus aliados regionales ven la segunda vuelta como un momento decisivo en la lucha para contener el auge de la derecha populista en el continente.

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