La inteligencia alemana eleva la alerta sobre Rusia y avisa de riesgos de “conflicto violento”

Martin Jäger sostiene que Rusia libra una "guerra encubierta" contra Europa y advierte de posibles acciones contra miembros de la OTAN

Martin Jäger - Internacional
Fotografía de archivo de Martin Jäger, presidente del Servicio Federal de Inteligencia.
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El jefe de los servicios de inteligencia exterior de Alemania ha lanzado este lunes una de las advertencias más graves formuladas hasta ahora sobre la escalada de tensión con Rusia. Martin Jäger, presidente del Servicio Federal de Inteligencia (BND), considera que la confrontación entre Moscú y los países europeos ha entrado en una fase más peligrosa y que ya no puede descartarse una evolución hacia episodios de violencia directa.

“La confrontación en la que nos encontramos con Rusia ha adquirido una nueva dimensión, es más peligrosa. Alemania corre el riesgo de verse envuelta en un conflicto violento con Rusia“, afirmó Jäger durante una audiencia pública del órgano parlamentario encargado de controlar a los servicios de inteligencia.

Su advertencia no equivale a pronosticar una guerra inminente. El responsable del BND habla de un riesgo creciente dentro de una estrategia rusa que, según los servicios alemanes, combina sabotajes, ciberataques, espionaje, operaciones encubiertas, drones y campañas de desinformación sin atravesar necesariamente el umbral de una guerra convencional.

Alemania denuncia una “guerra encubierta” de Rusia

Jäger utilizó una expresión especialmente contundente para describir el escenario al que se enfrenta Alemania: “Rusia libra una guerra encubierta contra nosotros”. A su juicio, las operaciones que Berlín atribuye a Moscú no encajan fácilmente en las categorías militares y jurídicas tradicionales.

Es lo que las autoridades alemanas denominan desde hace meses una “zona gris”: acciones hostiles suficientemente graves como para amenazar la seguridad nacional, pero diseñadas para evitar una respuesta militar automática de la OTAN.

“Basándonos en todos los datos de los que disponemos actualmente, lo que consideramos plausible —y digo expresamente ‘plausible’— son, sin duda, acciones rusas selectivas y de bajo impacto contra determinados Estados miembros de la OTAN”, explicó el presidente del BND.

La elección de la palabra “plausible” resulta fundamental. Los servicios de Alemania no aseguran que exista una operación militar concreta preparada contra un aliado, pero sí consideran suficientemente elevado el riesgo como para reforzar la vigilancia y las capacidades defensivas.

El ataque de Leipzig elevó la preocupación en Berlín

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La advertencia llega después de varios incidentes que han aumentado la preocupación de Alemania. El más grave ocurrió el pasado agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los grandes centros logísticos europeos y una infraestructura relevante también para operaciones relacionadas con la OTAN.

Un dron equipado con explosivos fue localizado cerca de una de las pistas. La Fiscalía Federal abrió una investigación y, semanas después, el Gobierno alemán atribuyó oficialmente el intento de ataque a Rusia.

Moscú negó cualquier responsabilidad y calificó las acusaciones alemanas de provocación. Pese a ello, Berlín sostiene que el incidente forma parte de un patrón más amplio de ataques híbridos destinados a debilitar a los países que apoyan a Ucrania.

El Ejecutivo alemán afirma haber detectado también sabotajes, espionaje, operaciones de influencia y ciberataques. El canciller Friedrich Merz advirtió la semana pasada de que Alemania debe prepararse para un incremento de este tipo de acciones.

Los países bálticos aparecen entre los puntos de mayor riesgo

La preocupación no se limita al territorio de Alemania. Jäger situó especialmente a los países bálticos entre los aliados de la OTAN más expuestos a posibles acciones rusas de baja intensidad.

Estonia, Letonia y Lituania comparten frontera o proximidad directa con Rusia y se encuentran entre los miembros de la Alianza que más han advertido sobre el riesgo de que Moscú ponga a prueba los límites de la respuesta colectiva occidental.

“El concepto revisionista y expansionista de la política exterior y de seguridad rusa va más allá de Ucrania”, aseguró el presidente del BND. Según su análisis, la misma presión puede trasladarse al mar Báltico y al flanco sureste de la OTAN.

Las recientes incursiones de drones y las violaciones del espacio aéreo de distintos países aliados son interpretadas por Berlín como intentos de comprobar hasta dónde están dispuestos a responder los miembros de la organización.

El fin de la guerra de Ucrania no eliminaría el problema

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Volodymyr Zelensky ofrece una rueda de prensa tras la Cumbre del Euro en Bruselas, Bélgica.
EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Uno de los mensajes más relevantes de Jäger afecta directamente al debate sobre una eventual paz en Ucrania. Para el jefe de la inteligencia de Alemania, sería un error asumir que un acuerdo que pusiera fin a los combates eliminaría automáticamente la confrontación estratégica entre Rusia y Europa.

“Es una gran ilusión creer que, con el fin de la guerra en Ucrania, el conflicto con Rusia habría terminado. No debemos caer en esa suposición”, afirmó.

Jäger defendió por ello que mantener el apoyo a Kyiv forma parte de los intereses esenciales de seguridad de Alemania. A su juicio, una retirada del respaldo europeo podría tener consecuencias que irían mucho más allá del territorio ucraniano.

El Gobierno de Friedrich Merz mantiene esa misma línea. Berlín anunció este fin de semana nueva ayuda militar y energética a Ucrania y ha insistido en que no modificará su política pese a las presiones y amenazas atribuidas a Moscú.

Alemania quiere reforzar sus servicios de inteligencia

La advertencia del BND coincide con una reforma de las leyes que regulan los servicios secretos de Alemania. El Gobierno quiere ampliar sus capacidades de recopilación de información y darles más herramientas ante amenazas híbridas.

El debate tiene especial importancia en un país cuyos servicios de inteligencia han operado históricamente con fuertes restricciones legales debido al pasado alemán del siglo XX. El deterioro del entorno de seguridad europeo está llevando ahora al Gobierno a revisar parte de ese modelo.

Jäger insiste en que ni Alemania ni sus aliados han buscado una confrontación militar directa. “Es Rusia quien nos la impone”, afirmó ante los diputados.

Su advertencia deja así una fotografía especialmente inquietante para Berlín: no existe una guerra declarada entre Alemania y Rusia, pero los servicios secretos consideran que la frontera entre paz, operaciones encubiertas y violencia abierta es cada vez más difícil de distinguir.

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