Gaza

Una mujer (y pocos pacifistas) en el polémico Consejo de Paz para Gaza de Trump

El nuevo órgano impulsado por Trump divide a la comunidad internacional. La presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani, es, de momento, la única mujer invitada que ha aceptado

COnsejo paz de Trump
Lukashenko, Netanyahu, Al Sisi, Ilhan Aliyev, Viktor Orban, junto a la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani
KiloyCuarto

Donald Trump ha elegido Davos para lanzar el “Consejo de Paz para Gaza”. El organismo, que el propio presidente de Estados Unidos presidirá, nace con el objetivo declarado de supervisar el alto el fuego en la Franja, impulsar su reconstrucción y, a más largo plazo, convertirse en un mecanismo alternativo para la resolución de conflictos internacionales. Sin embargo, desde antes incluso de su presentación oficial, la iniciativa ha generado dudas, rechazos y una lista de invitados tan amplia como heterogénea, en la que destaca una presencia femenina muy concreta y, según muchos observadores, pocos perfiles claramente pacifistas.

Trump llegó a la pequeña ciudad suiza rodeado de una enorme expectación. El auditorio principal del Centro de Congresos de Davos se llenó horas antes de su discurso, en el que presentó formalmente la Junta de la Paz.

Trump
Los enviados del presidente Trump para que no descarrile la tregua en Gaza
KiloyCuarto

Entre los asistentes se encontraban figuras clave de su entorno, como su enviado a Oriente Medio, Steve Witkoff, y su yerno Jared Kushner. Aunque el presidente planea centrarse en asuntos económicos internos, la situación en Gaza, Ucrania y sus recientes declaraciones sobre Groenlandia han marcado la agenda política de su visita.

Trump
Donald Trump habla durante una sesión plenaria del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos
EFE

La Junta de la Paz forma parte de un plan de 20 puntos diseñado por Trump para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás. Según la Casa Blanca, estará compuesta por líderes mundiales y tendrá a Trump como presidente, con derecho de veto exclusivo. Su estructura exacta sigue siendo difusa y las invitaciones continúan enviándose. Washington ha contactado con decenas de países e instituciones, entre ellos Rusia e Israel -por ahora solo el segundo ha aceptado formalmente la invitación-.

Solo una mujer presente

La lista de invitados es larga incluyendo países de todos los continentes, desde Alemania o Japón hasta Marruecos, Catar o Vietnam. Algunos líderes ya han confirmado su participación, como el rey de Marruecos, Mohamed VI, el primer ministro húngaro Viktor Orbán, o el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Otros, en cambio, han optado por rechazar la propuesta. Francia ha sido el caso más sonado. El presidente Emmanuel Macron declinó unirse y provocó una reacción de Trump, que llegó a amenazar con imponer aranceles del 200% a los vinos y champanes franceses. Desde el entorno del mandatario galo declaran a la BBC que “las amenazas de usar aranceles para influir en nuestras políticas exteriores son inaceptables e ineficaces”.

Entre todas la invitaciones, la única mujer asistente será la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani. La dirigente anunció que su país está dispuesto a formar parte de la Junta como miembro fundador y aseguró sentirse “profundamente honrada por la invitación personal” de Trump. En un comunicado, Osmani afirmó: “La historia recuerda a aquellos que dan pasos audaces para construir la paz, y estamos listos”. Trump, por su parte, le trasladó por carta que era “un gran honor” invitarla a un “esfuerzo histórico y magnífico para fortalecer la paz en Oriente Medio y, al mismo tiempo, emprender un enfoque nuevo y audaz para resolver los conflictos globales”.

La presencia de Osmani contrasta con el perfil predominante del resto de invitados y designados. La Junta Ejecutiva nombrada por Trump incluye al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; a Witkoff; a Kushner; al ex primer ministro británico Tony Blair; al directivo Marc Rowan; a su asesor Roberto Gabriel y al presidente del Banco Mundial, Ajay Banga. No hay, por ahora, nombres palestinos entre los órganos superiores, una ausencia que ha alimentado las críticas. Pero es que también, Trump llegó a invitar a Vladimir Putin, quien lanzó una guerra a gran escala contra su vecino en febrero de 2022 y hoy sigue inmerso en dicha invasión.

Israel, que finalmente fue invitado al Consejo, expresó su malestar por no haber sido consultado sobre la composición y las funciones iniciales de los comités vinculados a Gaza.

El presidente Donald Trump
EFE

Una membresía por 1.000 millones de dólares

Otra de las polémicas gira en torno a la financiación. Medios estadounidenses informaron de que Washington exigía una contribución de 1.000 millones de dólares para obtener el estatus de miembro permanente. La Administración de Trump aclaró después que esa aportación es voluntaria y que “la membresía no conlleva ninguna obligación de financiación obligatoria más allá de lo que un Estado o socio elija contribuir voluntariamente”. Aun así, la cifra ha pesado en la decisión de varios países europeos, como Suecia o Noruega, que han anunciado su rechazo, mientras otros, como España o la Comisión Europea, mantienen la cuestión en estudio.

Más allá de Gaza, Trump ha dejado claro que aspira a ampliar el alcance de la Junta y competir con el Consejo de Seguridad de la ONU, al que acusa de ineficacia. En una comparecencia reciente explicó que creó este nuevo organismo porque Naciones Unidas no le ha ayudado a resolver ninguna guerra, aunque también reconoció que quiere que la ONU siga existiendo por su “gran potencial”.

Con una mujer destacada entre muchos líderes acostumbrados a la confrontación y con escasos perfiles identificados con el pacifismo, el proyecto de Trump se enfrenta a un futuro incierto. Davos será el primer escenario donde el presidente intente convencer al mundo de que su apuesta, tan personalista como polémica, puede convertirse en una herramienta real para la paz.