Española en...

Paloma, española en Dubái: “Es mejor que en España en cuanto a salario y oferta de trabajo”

“No me veo en otro sitio ahora mismo que no sea aquí”, reconoce a Artículo14 tras diez años viviendo en Dubái

Paloma lleva diez años viviendo en Dubái. Llegó con su marido después de valorar las oportunidades laborales que ofrecía la ciudad y tras hacer un viaje previo para conocerla. “Tenemos que verla antes de irnos a vivir”, recuerda que pensó entonces. No era una decisión tomada a ciegas: ya tenían amigos viviendo y trabajando allí, y todos les hablaban bien del país, sobre todo por las posibilidades profesionales.

“Siempre nos pareció muy atractivo por el tema de oportunidades de trabajo”, explica a Artículo14. Aun así, quisieron comprobar por sí mismos cómo era la ciudad antes de mudarse. Ese primer viaje sirvió para confirmar que estaban tomando una buena decisión. “Ya más o menos teníamos una idea de que iba a ir bien”, cuenta.

Una década después, Paloma mira hacia atrás y ve una ciudad muy distinta a la que encontró al llegar. “Hay un antes y un después del COVID”, afirma. Según explica, hace diez años Dubái todavía no estaba tan presente en el imaginario español. “La gente lo confundía mucho y se pensaba que estaba en Arabia Saudí, cosa que no tenía absolutamente nada que ver”. Ahora, en cambio, considera que “mucha gente lo pone en el mapa” y que la ciudad se ha convertido en un destino mucho más conocido y demandado.

El atractivo laboral fue una de las razones principales para instalarse allí. Paloma llegó sin trabajo y encontró empleo en apenas dos semanas. “Infinitamente mejor que en España en cuanto a salarios, oferta de trabajo”, resume. Reconoce que la situación ha cambiado y que ahora hay más competencia que hace una década, pero sostiene que Dubái sigue ofreciendo más oportunidades que otros destinos.

Buscar empleo, explica, funciona de una forma similar a España: currículum, entrevistas y mucha insistencia. LinkedIn es una herramienta importante, sobre todo cuando una persona ya está instalada en el país. “LinkedIn funciona muy bien porque muchos headhunters, te contactan mucho por LinkedIn”, señala. Aun así, cree que estar físicamente en Dubái facilita las cosas, porque a veces las entrevistas surgen “de hoy para mañana”.

La adaptación no fue inmediata. “El primer año me pareció bastante duro”, admite. No tanto por la ciudad, sino por su situación laboral inicial: encontró un trabajo que no le gustaba y acabó dejándolo. Sin embargo, pasado ese primer año, la experiencia cambió por completo. Comenzó a trabajar en una empresa de energías renovables e infraestructuras como Directora de Comunicación en ME, y ya lleva 8 años. “Ya no lo cambio por nada”, afirma. Sus tres hijos han nacido en Dubái y la familia está plenamente asentada. “Estamos muy arraigados aquí”.

“Hay más tolerancia aquí que la que veo en España“

Precisamente sus hijos son una parte clave de su visión del país. Paloma describe la infancia en Dubái como una experiencia muy internacional. Los colegios son, en su mayoría, centros internacionales o británicos, y los niños conviven con compañeros de todas partes del mundo. “Mis hijos tienen en clase amigos libaneses, egipcios, australianos, franceses, belgas, alemanes, españoles, italianos, jordanos, sirios, japoneses, de todas partes”.

El inglés es la lengua común y los niños crecen completamente bilingües. “Mis hijos hablan como un espanglish que yo les digo que parecen de Gibraltar”, bromea. Además, acuden los sábados a clases de español para aprender a leerlo y escribirlo bien. En el colegio también estudian árabe como idioma y, en algunos casos, otra lengua más, como mandarín.

Para Paloma, esa multiculturalidad es uno de los grandes valores del país. “La mayor parte de la gente somos todos de fuera”, explica. En su opinión, eso genera una sociedad muy tolerante. “Hay más tolerancia aquí que la que veo en España”, afirma. Según cuenta, los locales saben que quienes viven allí han llegado para trabajar y aportar al país. “La tolerancia para ellos es lo primero. Y el respeto entre todo el mundo”.

También destaca la seguridad, especialmente para criar niños. “Para los niños es un sitio muy seguro”, asegura. Cuenta que es habitual dejar puertas abiertas o entrar en casa de una amiga para recoger algo sin que ella esté. “Está abierta su casa y así todas”, explica. Esa tranquilidad, dice, es una de las cosas que más valora.

“Es caro”

El idioma tampoco ha sido una barrera. Paloma no habla árabe y asegura que no lo necesita en su vida diaria. “Yo hago todo en inglés”, dice. Tampoco ha tenido problemas relacionados con la religión. Explica que puede ir a misa si quiere y que existen zonas con templos de distintas confesiones. “Todas las religiones que te imagines están ahí”, señala.

El coste de vida, en cambio, sí es elevado. “Es caro, no te voy a engañar”, admite. Sin embargo, los salarios también son mucho más altos que en España. Paloma recuerda que hace diez años notaba una diferencia muy grande entre los precios de Dubái y Madrid, pero cree que esa distancia se ha reducido. “Cada vez que voy a España alucino con lo caro que es todo”, afirma. Para ella, el aumento de precios en España ha hecho que el contraste sea menor.

La vivienda tiene sus propias particularidades. A diferencia de España, el alquiler no suele pagarse mes a mes, sino mediante cheques negociados con el propietario. “Si lo pagas todo el año de golpe en un cheque, te hacen un precio más barato”, explica. Antes era habitual pagar en uno o dos cheques al año, aunque después del COVID se ha flexibilizado más.

“Hemos hecho vida normal”

La cercanía de conflictos en Oriente Medio también ha marcado su experiencia reciente. Paloma reconoce que los primeros días fueron “un poco heavy” porque escuchaban interceptaciones de drones. Aun así, asegura que nunca se sintió en peligro. “Hemos hecho vida normal completamente”, afirma. Cree que el gobierno gestionó bien la situación y transmitió seguridad a la población. “Para nosotros lo primero es la población y la seguridad de todo el mundo que está aquí”, recuerda que trasladaban las autoridades.

Con sus hijos, decidió explicar la situación de forma sencilla, sin alarmarlos. Les contó que había países “peleados” y que Emiratos estaba protegido. “Si estuviéramos de verdad en peligro, no saldríamos de casa”, les decía. Lo más difícil fue el cierre temporal de los colegios, pero insiste en que no quiso transmitirles miedo.

Como mujer, Paloma asegura que nunca ha tenido ningún problema en Dubái. “Sin problema alguno. Cero”, afirma. Rechaza la idea de que Emiratos sea comparable a Arabia Saudí y subraya que son países diferentes. “Esto no es Arabia Saudí”, insiste. También aclara que puede vestir con normalidad y que, aunque en algunos centros comerciales haya carteles recomendando ropa más cubierta, nadie le ha dicho nunca nada. “He ido en pantalón corto, en tirantes… Puedes ir como te de la gana”, explica.

Sobre España, dice que está muy bien vista. “Les encanta España”, afirma. El fútbol, la comida y el turismo hacen que el país resulte familiar y atractivo. “Subes a un taxi y el taxista: ‘Oh, España’. Y siempre te preguntan: ¿Madrid, Barcelona?”.

Aunque sabe que algún día volverá, no lo ve cerca. “De momento a España me gusta ir, pero de vacaciones, no para nada más”, concluye. Después de diez años, tres hijos nacidos allí y una vida construida, Paloma lo tiene claro: “No me veo en otro sitio ahora mismo que no sea aquí”.