En las últimas semanas, Delcy Rodríguez ha purgado al madurismo para ganarse el favor de la Administración Trump. Como destaca a Artículo Rebecca Hanson, profesora adjunta del Departamento de Sociología y Criminología y Derecho y del Centro de Estudios Latinoamericanos, y directora del Laboratorio Internacional de Etnografía de la Universidad de Florida, Rodríguez gana tiempo, “no tiene prisa” y se prepara para una campaña electoral presidencial. La experta recuerda que a pesar de la amnistía, no ha desmontado el aparato represivo en Venezuela. “La Administración Trump no ha dado señales de que le importe en absoluto que Delcy Rodríguez desmantele y reforme un aparato que ha llevado a cabo una represión política constante bajo el mandato de Maduro”, incide Hanson.
-Tres meses después de la captura de Maduro, ¿ha consolidado Delcy Rodríguez su control del poder? Todos los cambios que ha llevado a cabo, ¿son una petición de Washington o tienen más que ver con su círculo más cercano y sus propias alianzas? Creo que, aparte de ella, solo tres maduristas siguen al mando…
-Delcy Rodríguez lleva mucho tiempo demostrando ser una política astuta y los últimos meses no han hecho más que confirmarlo. Ha logrado ganarse el favor de la Administración Trump, que comenta con frecuencia lo bien que han podido trabajar con el Gobierno de Rodríguez. Ha conseguido marginar a figuras que antes eran poderosas en el Gobierno de Maduro, entre ellas Alex Saab, Tareck William Saab y Vladimir Padrino López, quien ocupó el cargo de ministro de Defensa de Venezuela durante más de una década. Creo que también es importante señalar que ha llevado a cabo estos cambios sin provocar ninguna reacción pública ni conflicto, lo cual es bastante sorprendente dada la vulnerable posición en la que se encuentran estos hombres ahora que ya no ocupan cargos de poder. Estados Unidos está tratando actualmente de extraditar a Alex Saab, por ejemplo, y Padrino López está sujeto a múltiples sanciones internacionales. No podemos saber realmente quién está detrás de estas decisiones, pero podemos plantearnos quién se beneficia de ellas. Delcy Rodríguez tiene mucho que ganar con estas medidas. Puede sustituir a personas que se beneficiaron enormemente del mandato de Maduro por otras que probablemente le sean más leales.

Sin duda, está tratando de hacerse con un mayor control sobre las Fuerzas Armadas mediante la sustitución de Padrino López. Probablemente también esté intentando recuperar la confianza de la tropa en la institución, que Padrino López ha ido perdiendo en los últimos años. Por último, con estos cambios de personal se gana sin duda puntos ante la Administración Trump. Estos envían el mensaje de que está rompiendo con el chavismo/madurismo.
-Tres meses después, ¿cuáles son los principales retos para Delcy Rodríguez?
-Sin duda, Delcy Rodríguez parece estar preparándose para una campaña de cara a unas posibles elecciones presidenciales en el futuro. Así que su mayor reto ahora mismo es distanciarse de Maduro y su gobierno y convencer al pueblo venezolano de que puede mejorar sus vidas. Por supuesto, dada la naturaleza temperamental de Trump, gestionar la relación con su Administración no es tarea fácil. Sin embargo, hasta ahora, su actitud diplomática, servicial y pragmática le ha servido bien. El mayor reto, por supuesto, es volver a poner en marcha la industria petrolera. En los últimos meses hemos sido testigos de múltiples maniobras para que el petróleo vuelva a fluir. Por ejemplo, el 29 de enero la Asamblea Nacional aprobó modificaciones a la Ley de Hidrocarburos de Venezuela, lo que supuso quizás el mayor cambio en la política petrolera del país en décadas. Estos cambios incluían la apertura del sector petrolero a las empresas privadas mediante la eliminación del requisito de que PDVSA (la empresa petrolera estatal de Venezuela) mantuviera el control mayoritario en cualquier asociación con empresas extranjeras.

Ahora se permite a las empresas extranjeras explotar yacimientos petrolíferos, y las empresas privadas pueden comercializar y vender directamente su parte del petróleo. Es importante destacar que Delcy cuenta aquí con un poderoso aliado: Estados Unidos. Donald Trump está muy interesado en recuperar el sector petrolero de Venezuela y lleva meses trabajando para convencer a empresas como Exxon Mobil de que regresen al país.
-¿Cree que liberará a los más de 500 presos políticos y convocará elecciones libres a corto plazo?
-El Gobierno de Rodríguez ya ha liberado a cientos de presos políticos, entre ellos figuras destacadas de la oposición como Juan Pablo Guanipa. Por supuesto, muchas de estas personas han sido liberadas de prisión y puestas bajo arresto domiciliario. Además, muchos han sido liberados en virtud de una ley de amnistía, lo que significa que los cargos contra ellos no se retiraron, sino que se les perdonaron. Esto los deja en una especie de limbo político. También debemos recordar que el aparato de seguridad del Estado no ha sido desmantelado. La Administración Trump no ha dado señales de que le importe en absoluto que Delcy Rodríguez desmantele y reforme un aparato que ha llevado a cabo una represión política constante bajo el mandato de Maduro. Si no vemos cambios importantes en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela en los próximos meses, parece probable que se libere a más presos, pero no debemos confundir esto con cambios significativos en el aparato represivo o con una recuperación de los derechos civiles y políticos.

La Administración Trump se ha mostrado reacia a hablar sobre las elecciones en Venezuela. Cuando han dado un plazo, han dicho que lo ideal sería que se celebraran elecciones en un plazo de entre 18 y 24 meses. Esto significa que Delcy Rodríguez no tiene ninguna presión para convocar elecciones a corto plazo. Y a ella le conviene alargar el proceso todo lo posible mientras trabaja para consolidar su poder, distanciarse de Maduro e intentar convencer a los venezolanos de que puede volver a poner el país en marcha.
-Más allá de lo que Trump dice y presume en sus declaraciones públicas, ¿está mejorando la vida de los venezolanos?
-En las semanas posteriores al 3 de enero, la situación empeoró, en lugar de mejorar, para el venezolano de a pie. El tipo de cambio entre el bolívar y el dólar se disparó, al igual que la inflación. Como consecuencia, los productos alimenticios de uso diario se encarecieron. La inflación sigue siendo increíblemente alta, pasando de alrededor del 590% en enero al 620% en febrero. La flexibilización de las sanciones petroleras de EE UU ha permitido a Venezuela vender petróleo más fácilmente en el mercado internacional. Pero el país sigue enfrentándose a una crisis económica y humanitaria, ninguna de las cuales tiene una solución rápida. La economía tardará años en estabilizarse y mejorar, e incluso entonces no está claro en qué medida esto mejorará la vida de los más vulnerables en Venezuela. En este momento, el camino a seguir para la administración Rodríguez parece ser la privatización y, si Estados Unidos tiene voz y voto en las futuras políticas sociales y económicas, probablemente deberíamos esperar algún tipo de modelo neoliberal de goteo que, históricamente, ha exacerbado la desigualdad y ha dejado a la mayoría de la población sin ningún tipo de red de seguridad. Aun así, las encuestas muestran que la gente se muestra optimista sobre el futuro, aunque la vida cotidiana no haya mejorado.
