Respiro en Teherán. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha anunciado que habrá negociaciones para un acuerdo de paz en Islamabad, la capital de Pakistán, a partir del próximo viernes 10 de abril y durante las dos semanas que dure el alto de las hostilidades. Tras una escalada de tensión en las últimas horas, el presidente de Estados Unidos manifestó que la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz “definitivo” con Irán se encuentra en “una etapa muy avanzada”, después de acordar un alto al fuego bilateral de dos semanas pocas horas antes de vencer el plazo que había fijado exigiendo a Teherán la apertura del estrecho de Ormuz.
El ministro iraní de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha confirmado que permitirá durante dos semanas el paso seguro por Ormuz. Por su parte, Pakistán ha subrayado que el cese de las hostilidades tiene “efecto inmediato” y aplica “en todas partes, incluido Líbano”, donde Israel libra una guerra paralela con Hezbolá que pretendía continuar.
La tregua llega después de que la Guardia Revolucionaria amagase con ampliar la guerra hasta cualquier otro punto que no sea de la región.

Los ayatolás piden hacer “cadenas humanas”
Irán, con el régimen diezmado, propuso una receta nunca vista hasta ahora: pedir ayuda a su población. Las autoridades del régimen hicieron un llamamiento a sus más de 90 millones de habitantes para que construyeran “cadenas humanas” en las principales infraestructuras e instalaciones energéticas del país. El objetivo era evitar que Trump cumpliera con su amenaza de destruir una civilización.
Alireza Rahimi, viceministro de Deportes y Juventud y secretario del Consejo supremo para la Juventud y Adolescencia de Irán, invitó a “jóvenes, figuras culturales y artísticas, y artistas” a sumarse a esta iniciativa a través de un mensaje publicado en sus redes sociales.
El mensaje de Rahimi cobra vital importancia. Su cargo no es casualidad. La invitación a que los civiles iraníes participen como escudos frente a ataques estadounidenses la ofrece el viceministro de Juventud en un país con una de las tasas de natalidad más altas del mundo. Según Naciones Unidas, en Irán, en torno al 60% de su población tiene menos de 35 años y cerca de una cuarta parte se encuentra en el rango de 15 a 29 años. Quizá por eso, también Trump se planteaba al principio de la ofensiva unas protestas capaces de aplacar al régimen a los pocos días de comenzar la guerra.
Supporters of Iranian regime are reportedly forming a human shield in front of the Kazerun combined-cycle power plant.
Iranian authorities are urging citizens to mobilize. Alireza Rahimi, Iran’s Deputy Minister of Youth and Sports, called on Iranians—including young people,… pic.twitter.com/nHBVUVu2aX— Afshin Ismaeli (@Afshin_Ismaeli) April 7, 2026
Pero de momento, los jóvenes iraníes no han cumplido ni los deseos de Trump ni tampoco los de los ayatolás. Ni las revueltas -duramente aplastadas por la represora guardia iraní- han conseguido hacer caer al régimen, ni tampoco esas primeras cadenas humanas que comenzamos a ver ayer a última hora parecen que sean efectivas para detener a Donald Trump.
Este martes y desde distintas ciudades de Irán, miles de personas formaron cadenas humanas ante centrales y puentes para intentar disuadir a Trump en su amenaza de “desatar el infierno” si los ayatolás no reabren el estrecho de Ormuz. La cadena humana que intentó blindar la central eléctrica de Bisotun, o la que se formó frente a la termoeléctrica de Tabriz o la de Shahid Rajaei son sólo algunas de las movilizaciones que, desde ayer, se han replicado en distintos puntos del país.
Israel golpea la red ferroviaria iraní
Los ataques llegan en un momento en el que la población iraní se encuentra asfixiada. Israel ha decidido aprovechar hasta el último momento la manga ancha que le ha dado Trump. Desde este martes, Tel Aviv bombardea la infraestructura ferroviaria iraní. La Fuerza Aérea israelí ha atacado al menos ocho tramos ferroviarios y puentes en distintas regiones iraníes con el objetivo de frenar el tránsito de armas y las distancias que habitualmente recorren los ayatolás. Aunque el objetivo de estos ataques es, según explicó Netanyahu, “debilitar y aplastar al régimen y no afectar a la población civil iraní”, el presidente de Estados Unidos lleva reiterando su amenaza desde el fin de semana: “Esta noche morirá toda una civilización”, aseguró este lunes.

Una opción, de lejos, desaconsejada por la ONU, que este mismo martes y después de semanas de silencio ha solicitado a Trump ir por la opción del diálogo, al menos “por ahora”. “No existe objetivo militar alguno que justifique la destrucción masiva de la infraestructura de una sociedad o infligir de forma deliberada un sufrimiento sobre las poblaciones civiles”, aseguran en Naciones Unidas siendo conscientes de la volatilidad de las decisiones de Trump y de lo poco que suele tener en cuenta el magnate las resoluciones emitidas por organismos internacionales.
