Conflicto con Argentina

La “bombero” de Milei que tendrá que lidiar con Albares

La ministra de Exteriores, Diana Mondino, es una figura tan polémica como su jefe, al que los medios han bautizado como "piromaníaco"

Diana Mondino

La ministra de Relaciones Exteriores de Argentina, Diana Mondino, durante un encuentro con empresarios brasileños Efe

Desde el domingo, en Argentina los medios nacionales no hablan de otra cosa que del conflicto de Argentina con España, tras las polémicas críticas del presidente Javier Milei hacia la gestión de Pedro Sánchez, que el libertario encarna en una mujer, Begoña Gómez, acusándola de “corrupta”.

Sin embargo, hay otra figura femenina que valdría la pena mirar porque, sin desearlo, es parte obligada en este absurdo conflicto bilateral: Diana Mondino, la canciller argentina, que, aun siendo ella un personaje polémico, uno adivina atrapada entra la espada y la pared, viendo cómo se desmorona una relación histórica con un país, en más de un sentido, hermano.

Por algo los medios locales la han llamado “bombero”: va de aquí a allá apagando los incendios del que -en la misma proporción- los más críticos llaman “piromaníaco”.

¿El peor cargo del momento?

Hay que dedicar unas cuántas líneas a explicar quién es Mondino y por qué sus declaraciones dieron, en estos meses, lugar a grandes sinsabores. Pero, para arrancar con el costado “bombero” que le toca ejercer, conviene aclarar que la cancillería argentina todavía no emitió ningún comunicado oficial en relación a las últimas declaraciones de Milei, enmarcadas en el provocador tándem de ultraderecha que impulsa con el partido Vox.

Consultados por Artículo14 esta semana, los portavoces del Ministerio de Relaciones Exteriores no descartaron ni confirmaron si emitirán un documento oficial: simplemente, dijeron, “al momento, oficial, nada”. Pero, a juzgar por el último comunicado del Gobierno en respuesta a que el secretario de Transporte español dijera que Milei tomaba sustancias, se puede descontar que, si emiten algo, no serán precisamente disculpas.

Aun con todo lo incorrecta que llegó a ser, se descuenta que Mondino no atraviesa horas sencillas. Ni ahora, de cara al conflicto con España, ni antes, debiendo ser ministra de Relaciones Exteriores de un presidente con alta verborragia despreciativa, si uno toma en cuenta sus dichos sobre que jamás establecería acuerdos o negociaciones con los gobiernos de China, Rusia y Cuba; o llamar “empobrecedor” al presidente de Chile, Gabriel Boric.

Menos aun cuando, ya en funciones como Jefe de Estado, Milei calificó de “asesino terrorista” a Gustavo Petro, presidente de Colombia, en el mismo diálogo con CNN que lanzó esto: “Que un ignorante como (el presidente de México, Andrés Manuel) López Obrador hable mal de mí, me enaltece”.

Es evidente que cualquier persona como ella (mujer avanzando la segunda mitad de sus sesentas, sin experiencia política de larga data, economista de pura cepa, ultraortodoxa, con prácticamente ningún conocimiento en relaciones diplomáticas) estaría, en una situación así, bastante nerviosa. O, por lo menos, muy incómoda. Pero, ¿lo está?

¿Quién es Diana Mondino?

Nacida en la ciudad de Córdoba en 1958, Mondino es licenciada en Economía por la Universidad
Nacional de esa provincia argentina y sin dudas conoce bastante al pueblo español, dado que continuó sus estudios en el IESE de la Universidad de Navarra, donde hizo una maestría en Administración de Empresas –MBA– y también una especialización en comercialización y finanzas. Eran los 80s.

Según el currículum que compartieron desde Cancillería, la actual ministra hizo, además, numerosos cursos de posgrado en Estados Unidos, mayormente enfocados en temas de negocios. Fue, también, docente y directora de Relaciones Institucionales en la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA), un espacio de economistas generalmente tildados de “ultraortodoxos”. En este punto, un paréntesis.

Aunque previo a la asunción de diciembre, los más críticos de La Libertad Avanza temían que los economistas de la UCEMA “coparan” por completo la cúpula del Gobierno, sorprendió que de repente Carlos Rodríguez, fundador y director de esa institución y quien asesoraba al recién electo Milei, a fines de noviembre (dos semanas antes de la asunción) anunciara un distanciamiento del líder libertario. Esa distancia cobró un matiz particular, y es que Rodríguez empezó a criticar, primero, y dilapidar después, la reforma económica de Milei, en la misma línea en que otros economistas de UCEMA ya se movían.

Lejos de ser una digresión, este hecho dice bastante sobre el entorno del que viene Mondino y la potencial incomodidad que podría estar sintiendo frente a los exabruptos del actual Jefe de Estado. Exabruptos que sin dudas corroen las relaciones internacionales con socios comerciales de la Argentina.

Los tropiezos de Mondino

Sin embargo, esa misma incomodidad contrasta con varias “patinadas” de Mondino, que si no estuvieran mezcladas con apreciaciones ideológicas sumamente polémicas, podrían simplemente atribuirse a la torpeza de quien carece de experiencia mediática y en gestión pública.

Ejemplos de comentarios “aventurados” o no premeditados que después debió arreglar, hay varios. Uno bueno ocurrió cuando muy recientemente dio a entender que “los chinos son todos iguales”, declaración que la obligó a emitir numerosas aclaraciones.

También está este otro: “Lo que nosotros vamos a hacer es lo que siempre dijimos. Ni con China ni con ningún otro país vamos a tener estos tratados comerciales de Estado a Estado”. Si bien podría parecer un comentario inofensivo, ocurrió en febrero, cuando el recién asumido ministerio de Economía Luis Caputo intentaba negociar el swap con el gigante asiático. La ministra había entorpecido el diálogo bilateral.

Otras declaraciones que más tarde se vio obligada a corregir (intentando aclarar que había sido una afirmación “teórica” acerca del mercado) fue su supuesto acuerdo con habilitar el mercado de órganos (propuesta, desde ya, con pleno “sello Milei”). No contenta con apoyar la iniciativa, llegó a decir que le parecía “algo fantástico”.

También está la Mondino menos naive, como se vio en junio de 2023, en plena campaña presidencial. Dijo que “se necesita una Cancillería que no esté para cócteles sino para concentrarse en temas económicos”. Segundos después y en clara alusión al excanciller Santiago Cafiero apuntó algo que cuesta creer, si se piensa en que la enunciadora había sido elegida para cumplir una función diplomática: “Yo me baño y hablo inglés”.

El tema del baño, se ve, es recurrente, si se recuperan estos otros dichos, en diálogo con LN+: “Como liberal, estoy de acuerdo el proyecto de vida de cada uno. Es mucho más amplio que el matrimonio igualitario. Déjame exagerar: si vos preferís no bañarte y estar lleno de piojos y es tu elección, listo. Después no te quejes si hay alguien que no le gusta que tengas piojos”.

Lucha contra los femenicidios

Y para seguir con las incorrecciones, vale cerrar con esta otra, en alusión al movimiento de lucha en contra de los femicidios “Ni una menos”, luego de que el Presidente agrediera a la cantante Lali Espósito.

¿Qué dijo la Canciller? Que “las que pasaron cosas por alto esta semana son las del falso colectivo feminista sororo que solo llora tongos y subsidios”. Luego, en relación a una red de trata que operaba en el norte del país, dijo que “fingen demencia para ignorar”.

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