Saif Abukeshek se ha convertido en el nombre propio de una nueva crisis diplomática entre España e Israel. El activista hispano-palestino fue interceptado por fuerzas israelíes cuando participaba en la Global Sumud Flotilla, una expedición que había partido de Barcelona con el objetivo de llegar a Gaza y denunciar el bloqueo sobre la Franja. La operación terminó con más de un centenar de activistas trasladados a Creta y con dos personas bajo custodia israelí: Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila.
El caso ha escalado con rapidez. El Gobierno español exige su liberación inmediata y sostiene que la detención es ilegal al haberse producido en aguas internacionales. Israel, por su parte, mantiene que Saif Abukeshek está vinculado a la Popular Conference for Palestinians Abroad, una organización sancionada por Estados Unidos por presuntos lazos encubiertos con Hamás. Esa acusación, que el entorno de la flotilla niega, es el núcleo político y judicial de una historia que mezcla activismo, diplomacia, seguridad y guerra de relatos.
Un activista palestino con nacionalidad española
Saif Abukeshek nació en Cisjordania, en el campo de refugiados de Askar, situado en Nablús. Llegó a España en los años 2000, en una etapa marcada por la intensificación del conflicto palestino-israelí y por la llegada de solicitantes de asilo palestinos a distintos países europeos. Desde entonces ha construido su vida en España, donde reside desde hace más de dos décadas.
En Barcelona ha desarrollado buena parte de su actividad pública. Allí vive con su familia y allí ha mantenido vínculos con espacios sociales, sindicales y propalestinos. Su perfil responde al de un activista de la diáspora palestina: alguien que no actúa desde los territorios ocupados, sino desde Europa, intentando trasladar al debate público la situación de Gaza, Cisjordania y el pueblo palestino.
La Global Sumud Flotilla ha sido uno de sus proyectos más visibles. La iniciativa salió de Barcelona en abril con decenas de embarcaciones y una finalidad declarada: llevar ayuda humanitaria a Gaza y desafiar el bloqueo naval israelí. Israel considera este tipo de flotillas una provocación política y sostiene que pueden servir de cobertura a organizaciones vinculadas con Hamás. Los organizadores lo rechazan y defienden que su propósito es civil y humanitario.
La frase sobre la resistencia armada

Uno de los elementos que más controversia ha generado alrededor de Saif Abukeshek son sus declaraciones sobre la resistencia palestina. En una entrevista difundida por el sindicato Intersindical Alternativa de Catalunya, el activista defendió que “los pueblos oprimidos tienen derecho a la resistencia armada” y sostuvo que el pueblo palestino es soberano para elegir sus formas de resistencia.
La frase es políticamente explosiva porque se produce en un contexto de extrema sensibilidad tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza. Para sus críticos, ese planteamiento resulta inaceptable porque puede interpretarse como una legitimación de la violencia. Para sus defensores, en cambio, forma parte de un discurso anticolonial que distingue entre apoyo político al pueblo palestino y pertenencia a organizaciones armadas.
Saif Abukeshek ha negado tener vínculos con organizaciones armadas palestinas o con partidos políticos. Esa negación es relevante porque Israel y Estados Unidos han situado el foco precisamente en su presunta relación con estructuras internacionales próximas a Hamás. La diferencia entre activismo político, apoyo a la resistencia palestina y colaboración con una organización terrorista es ahora el punto central del caso.
Las acusaciones de Israel y Estados Unidos
Israel acusa a Saif Abukeshek de estar relacionado con la Popular Conference for Palestinians Abroad, conocida por sus siglas en inglés PCPA. El Ministerio de Exteriores israelí lo ha descrito como un miembro destacado de esa organización. Estados Unidos sancionó en enero de 2026 a la PCPA al afirmar que actuaba de forma encubierta bajo control de Hamás y que había respaldado varias flotillas hacia Gaza.
Esa designación estadounidense ha dado a Israel un argumento adicional para justificar su detención. Según Reuters, Abukeshek y Ávila afrontan acusaciones graves en Israel, entre ellas ayudar a un enemigo en tiempo de guerra y colaborar con una organización terrorista. Su defensa, apoyada por el grupo legal Adalah, sostiene que la interceptación fue ilegal, que Israel carecía de jurisdicción y que la misión tenía una finalidad exclusivamente humanitaria.
El tribunal israelí prorrogó la detención de ambos activistas hasta el 5 de mayo. Organizaciones de apoyo aseguran que los dos han iniciado una huelga de hambre y denuncian malos tratos durante el traslado y la custodia. Israel ha rechazado la versión de los activistas y ha defendido que actuó por razones de seguridad.
