Cilia Flores asegura que su estancia en una prisión estadounidense está teniendo graves consecuencias para su salud. Desde su detención el pasado enero, la esposa de Nicolás Maduro ha perdido alrededor de 11 kilos, dos muelas y ha sufrido un empeoramiento de sus problemas cardíacos, según su defensa. Por ello, sus abogados solicitaron que pudiera abandonar la cárcel de Brooklyn y permanecer bajo arresto domiciliario. Sin embargo, la Justicia estadounidense ha rechazado su petición precisamente el día en que la Fiscalía ha presentado una nueva acusación contra ella y su marido por presuntas torturas.
El juez federal Alvin Hellerstein denegó este jueves la solicitud de la exprimera dama venezolana, de 69 años, al considerar que existe un elevado riesgo de fuga. Sus abogados habían propuesto trasladarla a una residencia privada en Nueva York, equipada con vigilancia permanente, dispositivos de localización GPS y seguridad financiada por el Gobierno venezolano.
La defensa argumentaba que Flores necesitaba recibir atención médica especializada y recuperarse en un entorno más adecuado. Según su abogado, Mark Donnelly, la exprimera dama sufrió diversas lesiones durante la operación militar estadounidense que terminó con su captura el pasado 3 de enero. Entre ellas, heridas en el rostro, la frente y el abdomen que, según el letrado, le han dejado cicatrices permanentes.

Dos muelas menos y problemas cardíacos
A las lesiones sufridas durante su detención se han sumado otros problemas durante su estancia en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn. Su defensa asegura que Flores ha perdido dos muelas y aproximadamente 11 kilos de peso desde que ingresó en prisión.
Además, durante una pelea entre reclusas, los funcionarios penitenciarios utilizaron gas pimienta para controlar la situación. Aunque Flores no participaba necesariamente en el altercado, la exposición al producto le habría provocado una fuerte opresión en el pecho, según el relato de sus abogados.
La defensa también sostiene que su estado cardíaco se ha deteriorado durante estos meses y que, tras un posible episodio cardíaco leve en julio, necesita someterse a procedimientos médicos invasivos.
Sin embargo, Hellerstein cuestionó la urgencia de la solicitud al señalar que Flores había rechazado determinadas pruebas diagnósticas, entre ellas un cateterismo cardíaco. Durante la audiencia, el magistrado también indicó que su apariencia física no parecía haber empeorado respecto a su primera comparecencia judicial, celebrada el 5 de enero.

Caso previos
Uno de los principales argumentos de la Fiscalía para oponerse al arresto domiciliario fue que la propuesta permitiría a Flores disfrutar de unas condiciones de detención inaccesibles para la mayoría de los presos.
Los fiscales consideran que aceptar una residencia privada con seguridad financiada por el Gobierno venezolano supondría establecer diferencias entre acusados en función de sus recursos económicos.
Este debate se ha dado en otros procedimientos judiciales estadounidenses. En 2016, un juez rechazó la solicitud de libertad de Reza Zarrab, un empresario turco acusado de vulnerar sanciones internacionales, pese a que había ofrecido una fianza de 50 millones de dólares. En cambio, en 2009, el abogado Marc Dreier consiguió permanecer bajo arresto domiciliario mientras esperaba su juicio por fraude.
En el caso de Flores, el juez consideró que las medidas de vigilancia propuestas no eran suficientes. Sus contactos con las autoridades venezolanas y sus recursos económicos representan, según Hellerstein, un riesgo de fuga demasiado elevado. El magistrado también expresó sus dudas sobre la posibilidad de conseguir su extradición si lograra regresar a Venezuela.

Una nueva acusación por torturas
La negativa judicial llega acompañada de un nuevo revés para el matrimonio. Este jueves, la Fiscalía federal de Manhattan amplió los cargos contra Maduro y Flores para incluir un delito de conspiración para cometer torturas contra opositores políticos, militares y ciudadanos estadounidenses.
El documento judicial describe un supuesto sistema represivo que habría recurrido a descargas eléctricas, palizas, aislamiento y amenazas contra familiares de los detenidos.
Entre los episodios investigados figura el de un ciudadano estadounidense arrestado en 2022, acusado de participar en un supuesto complot contra Maduro y presuntamente torturado durante los interrogatorios.
Además, los fiscales han extendido a Flores la acusación de conspiración para cometer narcoterrorismo, que anteriormente recaía sobre su marido.
Maduro y Flores permanecen detenidos en Brooklyn desde enero y se han declarado inocentes de los cargos anteriores. Su juicio está previsto para el 1 de junio de 2027, mientras que la exprimera dama deberá comparecer nuevamente ante la Justicia para responder a la nueva imputación.
Por ahora, Flores tendrá que continuar en prisión, pese a los problemas médicos denunciados por su defensa y a su intento de conseguir unas condiciones de detención diferentes.

