Venezuela

Las rutinas de Nicolás Maduro y Cilia Flores en la cárcel federal más temida de Nueva York

Entre el aislamiento, la vigilancia extrema y denuncias históricas de condiciones inhumanas, el exmandatario venezolano y la primera dama enfrentan una difícil rutina carcelaria

El contraste no podría ser más radical. Hasta hace apenas unos días, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, residían en el Palacio de Miraflores, una sede presidencial marcada por la arquitectura neoclásica, amplios salones y patios cuidados. Hoy, ambos enfrentan una realidad completamente distinta en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC), una prisión federal que abogados, jueces y exreclusos han descrito reiteradamente como uno de los lugares más duros del sistema penitenciario estadounidense.

El MDC, inaugurado a principios de la década de 1990 para aliviar el hacinamiento carcelario de Nueva York, es actualmente la única prisión federal que opera en la ciudad. Diseñada como una estructura vertical de concreto y acero, se encuentra a pocos metros del puerto de Brooklyn y conectada internamente con tribunales y oficinas de la fiscalía, lo que permite traslados sin exposición pública. Sin embargo, su diseño funcional no ha evitado que acumule un largo historial de denuncias por condiciones inhumanas.

“Realmente es un infierno”

“Realmente es un infierno”, afirmó el consultor de prisiones federales Sam Mangel en declaraciones a CNN. Según explicó, los internos suelen enfrentar temperaturas extremas por la escasez de calefacción en invierno y de aire acondicionado en verano. “Cada recluso recibe una manta de lana. Duermen en un colchón muy delgado combinado con una almohada de dos pulgadas sobre una losa de metal”, detalló.

Aunque las autoridades penitenciarias no han confirmado públicamente las condiciones específicas en las que se encuentra el matrimonio, expertos consultados coinciden en que, por razones de seguridad, es probable que Maduro y Flores estén alojados en áreas segregadas, lejos de la población general. “Ponerlo en población general en cualquier momento… sería un enorme riesgo de seguridad para la instalación”, sostuvo Mangel.

Esto implicaría su reclusión en la llamada Unidad de Vivienda Especial, donde los internos permanecen bajo confinamiento solitario y condiciones estrictas. De acuerdo con informes del Departamento de Justicia, los detenidos en estas unidades pueden pasar hasta 23 horas al día encerrados en sus celdas, con salidas limitadas y bajo protocolos de escolta rigurosos. El abogado defensor Daniel McGuinnes explicó a CNN que el acceso a llamadas legales y a servicios básicos también es restringido en este régimen.

La rutina diaria en estas unidades comienza a las seis de la mañana. Los internos tienen tiempo programado para reuniones con sus abogados, ejercicios al aire libre que suman unas cinco horas semanales y visitas diarias del personal médico, según el manual de la Oficina Federal de Prisiones. Aun así, abogados que representan a detenidos en el MDC aseguran que el acceso real a atención médica y dental es deficiente. “El acceso a atención médica y dental siempre ha sido ‘horrible’”, señaló McGuinnes. “En algún momento tengo que intervenir y solicitarlo en su nombre, porque simplemente no se hace”.

“Una gestión inaceptable, reprensible y mortal”

El deterioro del centro no es nuevo. En 2019, un prolongado corte eléctrico dejó a los internos sin calefacción durante varios días en plena ola de frío, lo que derivó en una investigación federal y en un acuerdo que compensó a cerca de 1.600 reclusos con unos US$10 millones. El entonces inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, concluyó que los problemas de calefacción eran “un problema de larga data en la cárcel”.

MDC
El Metropolitan Detention Center donde han sido trasladados Nicolás Maduro y Cilia Flores
Efe

A pesar de medidas anunciadas en 2024 para reforzar el personal y atender cientos de solicitudes de mantenimiento, la violencia continuó. Ese mismo año, dos internos murieron tras ser apuñalados por otros reclusos con armas improvisadas. En palabras de un abogado citado por The New York Times, el MDC es “una cárcel federal hacinada, con falta de personal y abandonada, que es un infierno en la Tierra”.

La gravedad de la situación ha llevado incluso a jueces federales a evitar enviar acusados a este centro. El juez Gary Brown llegó a afirmar que las condiciones reflejan “una gestión inaceptable, reprensible y mortal”.

No puede suicidarse

Para las autoridades penitenciarias, el antecedente de Jeffrey Epstein (quien se suicidó en 2019 en otra prisión federal de Nueva York) es una advertencia permanente. “No pueden permitirse tener otro incidente como el de Epstein, advirtió Hugh Hurwitz, exdirector interino de la Oficina Federal de Prisiones.

Mientras avanzan los procesos judiciales en Nueva York, Maduro y Flores permanecen recluidos en un centro que, pese a albergar a numerosos detenidos de alto perfil a lo largo de los años, sigue siendo un escenario muy lejano al poder y los privilegios que les rodeaban.