Palestina

Suzan Sahori describe su vida en Belén: “Los israelíes se están volviendo más agresivos desde la guerra contra Irán”

“Estamos en una cárcel en nuestra propia ciudad”: el testimonio de Suzan Sahori, fundadora de Bethlehem Fair Trade Artisans

Suzan Sahori, fundadora de Bethlehem Fair Trade Artisans.
IGC

Madrid acogió el pasado 7 de abril el seminario internacional “Cooperación Española en acción: Alianzas transformadoras para la promoción de los derechos de mujeres palestinas rurales y jordanas con discapacidad”, organizado por Fundación Promoción Social en Casa Árabe. El encuentro reunió a representantes institucionales, expertos en cooperación internacional y organizaciones que trabajan sobre el terreno en Palestina y Jordania.

Durante la jornada se abordaron los retos que enfrentan estas mujeres de la región, así como el papel de la cooperación internacional y la sociedad civil en la promoción de sus derechos. Entre las voces protagonistas se encontraba Suzan Sahori, fundadora de Bethlehem Fair Trade Artisans, quien ha ofrecido para Artículo14 una mirada directa y personal sobre la realidad que viven hoy las mujeres palestinas.

Suzan Sahori vivió estos días en Madrid su primera Semana Santa fuera de Palestina. Desde la distancia, ha seguido en contacto con su familia y observa con preocupación la situación sobre el terreno. “Es muy difícil”, reconoce, aunque subraya que, incluso en medio del conflicto, las celebraciones han continuado.

Suzan Sahori, fundadora de Bethlehem Fair Trade Artisans.
IGC

“A pesar de la guerra, los niños salieron a la calle, iban a la iglesia”, explica. Para la comunidad cristiana palestina, la Pascua mantiene un significado central: “Lo más especial para nosotros es que atendemos a la iglesia, es la resurrección de Jesús”. En ese contexto, el Domingo de Ramos sigue siendo un momento de encuentro: “Las familias, los niños, los abuelos, todos salen a la calle”.

“Sientes que una bomba puede llegar a tu casa, puede llegar a tu vecino”, afirma. Aun así, insiste en la importancia de mantener la tradición: “Como cristianos, es una temporada especial para nosotros celebrar… a pesar de la crisis”. Y añade: “Nuestras iglesias decidieron que las escuelas tienen que salir a celebrar la resurrección de la esperanza. Es realmente esperanza”.

“Los israelíes se están volviendo más y más agresivos”

Al describir la vida actual en Palestina, Sahori es contundente. “Estamos viviendo en ghettos… y ahora también estamos en una cárcel”, asegura. Según relata, las restricciones de movimiento se han intensificado: “No podemos ir a Jerusalén”, lamenta, recordando que muchos solían desplazarse allí para celebrar la Pascua.

La movilidad internacional también se ha visto afectada. “Tengo que cruzar a Jordania para llegar a Madrid. Gasto dos días de mi vida solo para llegar”, explica. Frente a esta realidad, expresa una sensación constante de inseguridad: “No me siento segura porque los israelíes se están volviendo más y más agresivos desde la guerra contra Irán”.

Su testimonio incluye episodios de violencia que han marcado profundamente a su comunidad. Relata, por ejemplo, el caso de una familia atacada durante el Ramadán o el asesinato de los padres de un joven vecino. “¿Cómo va a continuar con su vida este niño?”, se pregunta.

La situación tiene también consecuencias directas en la vida cotidiana. “Las universidades y las escuelas están cerradas… Tengo cuatro hijos. Tengo miedo”, afirma. En su relato aparece una sensación de agotamiento colectivo: “Creo que estamos cansados… no quiero tener 70 o 75 años y todavía estar en esta cárcel”.

Suzan Sahori, fundadora de Bethlehem Fair Trade Artisans.
IGC

“Tenemos dignidad”

En medio de este contexto, Sahori encuentra en su organización un motivo para seguir adelante. “Esta es una de las razones por las que continúo trabajando… continúo esperando, continúo hablando”, explica sobre Bethlehem Fair Trade Artisans.

La entidad conecta a artesanos palestinos con mercados internacionales, permitiendo que sus productos se vendan fuera del país. “BFTA es ayudar a vender y exportar sus productos”, resume. Este modelo, afirma, tiene un impacto directo en miles de familias: “Esta organización ayuda a más de 9000 familias a día de hoy”.

Pero más allá del impacto económico, Sahori pone el acento en la dignidad. Relata experiencias de artesanos palestinos que han rechazado donaciones. “Dijo: ‘No necesito tu dinero… necesito el trabajo’”. “Tenemos dignidad. Hacemos una vida con dignidad”, asegura Sahori.

En esa línea, insiste en que el objetivo no es la ayuda puntual, sino la sostenibilidad: “Intento hacer sostenibilidad para estos artesanos, para que nunca necesiten la caridad”. Y añade: “Los artesanos dicen: ‘ayúdame a vender más… no me des solo dinero’”.

Suzan Sahori, fundadora de Bethlehem Fair Trade Artisans.
IGC

“No veo un final”

Ilustra ese impacto con ejemplos concretos. Habla de una cooperativa de mujeres en Hebrón que fabrica productos artesanales: “Empezaron con 5 máquinas… ahora tienen 20 máquinas y hay más y más mujeres trabajando”. Para ella, es “una historia de éxito”.

También menciona a una artesana que comenzó solo y hoy sostiene a varias familias: “Hoy tiene 6 más familias trabajando en su taller”. Sin embargo, reconoce que la guerra afecta directamente a su actividad: “Trabajan cuando tienen pedidos, no están abiertos todos los días”.

A pesar de todo, mantiene una visión clara: “Los desafíos… nos empujan a hacer más”. Incluso en condiciones que califica de “inhumanas”, insiste en que el trabajo sigue siendo el motor de resiliencia.

Durante su estancia en Madrid, Sahori experimenta algo que describe casi como excepcional: “Estoy disfrutando la libertad por unos días… no tengo miedo”. Una sensación que contrasta con su vida cotidiana en Belén.
Sin embargo, cuando se le pregunta por el futuro, su respuesta es incierta: “No veo un final”. Aun así, no renuncia a la esperanza: “Pero como cristiana creo que la paz y la justicia algún día llegarán”.

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