El espectáculo es despreciable, harto confuso y, justo por eso, excelente: el Tío Don secuestra al dictador Maduro y, al instante, el ecosistema político patrio se convierte en la nave de los locos. El PSOE y sus lacayos mediáticos descubren ahora, ¡ahora!, que en Venezuela había presos políticos españoles –“retenidos”, Sánchez dixit– y le agradecen al capo Zapatero, cómplice siniestro de la tiranía, sus labores por la libertad y demás chorradas. El PP padece una crisis bipolar que oscila entre el servilismo trumpiano de Ayuso y la crítica sin ambages de Cayetana Álvarez de Toledo: “Esto que ha dicho Trump es manifiestamente falso –escribió en X el pasado sábado, día de autos–. María Corina Machado es la líder indiscutible del pueblo venezolano”. Por su parte, Unidas Pablemos, con la marca de las gafas de esquiar, rabia desde el estómago agradecido, y Vox, felizmente, como en la canción de Café Quijano, se queda mirando la vida pasar, engordando desde la derecha y, según la última encuesta de Sigma Dos, también desde la izquierda: casi 313.000 votos socialistas acaban a la saca de Abascal.
Esto que ha dicho @POTUS es manifiestamente falso.@MariaCorinaYA es la líder indiscutible del pueblo venezolano.
Como bien sabe @SecRubio pic.twitter.com/jHBMe6wRQh
— Cayetana Álvarez de Toledo (@cayetanaAT) January 3, 2026
Delcy Rodríguez se ha revelado como un clon caribeño del Fernando Galindo de Atraco a las tres: está a dos barriles de crudo de presentarse, abiertamente, como admiradora, amiga, esclava y sierva del presidente de “Yanquilandia” (Unamuno). La Historia demuestra que las transiciones se resuelven mejor desde el poder –el caso español es paradigmático– y que los náufragos de un régimen agonizante se venden mucho más barato que los advenedizos que pretenden sanar la res publica ondeando las banderas de la legitimidad, la libertad y la democracia. Y Trump, que nos podrá caer como una patada en el finstro, pero que no es tonto, lo sabe.
Por eso, el Gran Jefe MAGA anunció este jueves que cancelaba la segunda oleada de ataques prevista contra Venezuela y celebraba que “EEUU y Venezuela están colaborando eficazmente, especialmente en la reconstrucción (…) de su infraestructura de petróleo y gas”. Por eso, hace justo una semana, describió así a la hembra alfa antichavista: “Es una mujer muy agradable, pero no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país”. Al presidente legítimo, Edmundo González, ni lo mencionó. El secretario de Estado, Marco Rubio, sirvió las mismas lentejas, sólo que más edulcoradas, en una entrevista concedida a la NBC: en su opinión, Machado “es fantástica”, pero “estamos lidiando con la realidad inmediata”, y esta muestra que, “desafortunada y tristemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela”, y que hay “asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”.

Me pregunto qué pasará por la cabeza de Machado, una mujer admirable y valiente que se ha enfrentado a un enemigo mastodóntico y perverso; una verdadera heroína que se ha jugado, literalmente, su propia vida para que Venezuela, su país, sea una nación de ciudadanos libres e iguales. El lunes, la opositora describió la captura del tirano como “un paso enorme que marca la inevitabilidad e inminencia de la transición”; ese mismo día, en Fox News, le ofreció, sumisa, su Nobel de la Paz a Trump: “Como este es el premio del pueblo venezolano, ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él”. Se reunirá con el presidente estadounidense la próxima semana en Washington, quien ahora la define como “una buena persona” y quien, en el mismo canal, declaró que compartir con ella el galardón “sería un gran honor”. Espero que mantenga su independencia y que no compita con Delcy por ver quién ejerce mejor de felpudo: creo que tendría todas las de perder. Dios le guarde.



