La desclasificación de los documentos del 23-F han servido para dos cosas: reforzar la imagen del Rey Juan Carlos frente a años de deterioro y traer sobre la palestra el debate político sobre si debe o no regresar a España.
Un foco de atención que aligera la tensión informativa sobre el Ejecutivo, ya que es muy atractivo a nivel mediático. El padre de Felipe VI vive en Abu Dabi desde agosto de 2020, un “exilio” que planificó para unos meses y que van camino de cumplir los seis años. A día de hoy, las investigaciones sobre las supuestas comisiones que recibió el Rey Juan Carlos no han tenido respaldo jurídico, por lo que el padre de Felipe VI estaría “limpio” judicialmente.
“No es probable que regrese en un espacio corto de tiempo”, aseguran desde su entorno. “Una cosa es que se considere que deba, y otra cosa es que lo haga”.

A través de distintas entrevistas en medios franceses, y la publicación de sus memorias, el Rey Juan Carlos ha manifestado su deseo de volver a España. “Espero, durante mi vida, tener una jubilación tranquila, renovar una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, regresar a España, a mi hogar” (extracto del libro Reconciliación). En esta frase, el Rey Emérito no deja lugar a la duda de que, además de regresar, quiere hacerlo con una acogida.
La pelota del regreso, sobre Don Juan Carlos
En este jueves se ha descrito a la perfección la situación a través de esta secuencia: el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, avisó a Zarzuela de que iba a manifestar públicamente una opinión favorable a que el Rey Don Juan Carlos regresara a España. Una consideración pública justificada con el clave papel que jugó el padre de Felipe VI para impedir que el golpe militar urdido por Milans del Bosch rompiera el camino para conducir a España a un sistema democrático. Este comentario puso la pelota sobre el tejado del Ejecutivo, que a través de su ministro de Presidencia, Félix Bolaños, se despejó hacia Zarzuela: “El Gobierno nunca ha impedido ni denegado la entrada del Rey Juan Carlos en España”, ha aseverado. Según Bolaños, la decisión «le compete a él y a la Casa Real», pero no al Ejecutivo ni a los partidos políticos. Por su parte, la Institución devolvió la pelota al interesado: “La decisión de regresar le compete exclusivamente a él”.

Es decir, no hay ninguna puerta cerrada a nivel institucional para que el padre de Felipe VI pudiera hacer las maletas y abandonar su residencia de Abu Dabi. La cuestión es en qué condiciones se haría ese regreso.
Una residencia privada sin pernoctar en Zarzuela
El hecho de que judicialmente esté limpio y que se haya puesto sobre la mesa el papel que jugó en la Transición no exime el hecho de que el motivo por el que el Rey Juan Carlos y Don Felipe pactaron que Don Juan Carlos abandonara España se debía a que no tributó en España el importe millonario recibido por el rey Abdulá de Arabia Saudí en agosto de 2008. En caso de que el padre de Felipe VI quisiera regresar, podría hacerlo, pero tendría que tributar en España y no dormir en el Palacio de la Zarzuela, sino en una residencia privada. En el almuerzo celebrado en noviembre del pasado año, el ex Jefe del Estado no durmió en la que fuera su casa, sino que cogió un avión rumbo a Abu Dabi. Ese fue el motivo, por ejemplo, de que no asistiera a las exequias que tuvieron lugar en Madrid con motivo de la muerte de la Princesa Irene de Grecia. Los médicos le aconsejaron que no hiciera un vuelo tan largo sin pernoctar.

En esta situación, Don Juan Carlos se encuentra mejor en Abu Dabi, donde cuenta con el respaldo de la familia real emiratí y atención médica de primera mano. Muchos son los rumores que han circulado en la últimas semanas respecto a su delicado estado de salud, rumores que su círculo más cercano han desmentido. Lo que no evita que el padre de Felipe VI tenga 88 años de edad. ¿Dónde debería pasar su último periodo de vida el Rey Juan Carlos, y en qué condiciones?
