Alberto Núñez Feijóo lleva tiempo escorando su discurso migratorio y presentando medidas en este sentido. Una estrategia que no convence a todos en su partido, pero que ha pedido no discutir en público a los suyos, en diversas ocasiones. De fondo, el hecho de que Vox capitalice el voto antiinmigración -tal y como reconocen en el PP- le ha obligado a moverse.
Ahora, el presidente del PP ha encontrado la justificación perfecta para endurecer su tono contra la inmigración irregular al calor del discurso restrictivo europeo. Italia ha puesto en marcha un modelo de deportaciones de migrantes que Europa se ha abierto a implantar. Alemania, por su parte, también defiende las expulsiones para frenar la inmigración irregular. En Polonia sigue vigente la suspensión del derecho de asilo para las personas que crucen la frontera desde Bielorrusia.

Este sábado, a propuesta del PP español, la cumbre del Partido Popular Europeo (PPE) en Zagreb (Croacia) debatirá sobre la propuesta española de regularización masiva. El presidente del PP expondrá ante sus socios que la regularización que pretende impulsar Sánchez se tramita al margen del debate parlamentario y siguiendo parámetros distintos a los fijados por la UE, según las mismas fuentes. No descartan en el PP, además, activar la vía judicial contra esta iniciativa del Ejecutivo.
Esta semana el propio dirigente gallego calificó de “irresponsabilidad” acometer la regularización. En concreto, señaló que va “en contra” de “lo que están haciendo todos los socios de la Unión Europea y en contra del Pacto europeo de Migración y Asilo porque “provoca un efecto llamada evidente”. “Entrar de forma ilegal en España no puede ser la alfombra roja para obtener la residencia legal en España”, zanjó.

En Génova tienen encuestas que confirman que el PSOE pierde voto por esta vía. El problema para el PP –y lo admite- es que es Vox y no ellos los que están consiguiendo canalizar la preocupación por la inmigración.
Aun así, en la dirección popular restan importancia a este hecho al ver mejor esos votos en el bloque de la derecha que en la izquierda. El equipo de Feijóo cree que el PSOE perderá “voto a chorros” con la regularización masiva. Además, dicen tener localizado los motivos por los que votantes socialistas se pasan al otro extremo: inmigración, seguridad y vivienda. “No hay más”, zanjan en Génova.

De fondo, la inmigración irregular es, a día de hoy, uno de los principales problemas que preocupa a los votantes de PP y Vox, según refleja el CIS del mes de enero. Esta inquietud se ha cuadruplicado en tan solo tres años. En estos momentos, para los votantes de la derecha, la inmigración es su cuarto problema, mientras que en mayo de 2023 era el número 26. Casi el 50 por ciento del electorado de PP y Vox confiesan que la inmigración irregular está en el centro de sus quebraderos.
El líder de la oposición, con este giro, consolida una posición rotunda en materia migratoria que viene a poner el lazo al plan presentado en otoño en Barcelona. Una propuesta que hablaba ya de deportaciones para los migrantes con antecedentes o reincidentes en el delito, limitar la figura del arraigo o recortar las ayudas sociales que recibe este colectivo, como el Ingreso Mínimo Vital.
