El acuerdo entre el Gobierno y Podemos para regularizar de forma extraordinaria, y sin el aval del Congreso de los Diputados, a más de medio millón de migrantes también tiene sus efectos colaterales en el bloque de la derecha. El PP ha detectado con encuestas que es Vox el que mejor capitaliza el descontento, incluso entre votantes socialistas, con las políticas migratorias del Gobierno. Y de ahí que Alberto Núñez Feijóo no haya dudado en seguir escorando su discurso, a pesar de que su hemeroteca le deje en evidencia.
Hace un año, el PP llegó a facilitar que la regularización de migrantes se debatiese en el Congreso. Pero, este miércoles, Feijóo advirtió que la nacionalización de migrantes del Ejecutivo entra en conflicto con la política europea, y censuró que Sánchez trate de “incrementar el censo” de los españoles. A su juicio, esta iniciativa provocará “un efecto llamada” y supone “regalar la residencia legal a cualquier persona”. “Es una alfombra roja para convertir la ilegalidad en una forma de residir” en España, dicen los populares.

Y no se quedarán ahí. El líder popular llevará su ofensiva contra el Ejecutivo a Europa por esta cuestión. Este fin de semana participará en el encuentro de líderes europeos del PPE en Zagreb (Croacia), donde expresará su rechazo a la regularización. Además, en el PP no descartan la vía judicial contra la iniciativa. Algo en lo que Vox ya les ha tomado también la iniciativa presentando un recurso ante el Tribunal Supremo.
Esta dura estrategia genera debate interno, aunque la mayoría se inclina por respaldar a Feijóo. Públicamente, Isabel Díaz Ayuso avisaba de que la medida del Gobierno se hace “con fines electoralistas sin ningún rigor” y que se trata de una “trampa política”. Desde el Gobierno de las Islas Baleares también se aplaudió la subida de tono de su líder nacional. “No cabe todo el mundo”, aseguró la presidenta Marga Prohens.

Tanto en Génova como en varios territorios coinciden en señalar que Pedro Sánchez ha buscado una “bomba de humo” para tratar de escapar de la responsabilidad gubernamental en el accidente ferroviario en Adamuz. “Está tratando de cambiar el foco y lo hace descaradamente, sin apoyo parlamentario, con asuntos de Estado y en medio de una catástrofe ferroviaria”, analiza un barón consultado, que critica que la regularización se lleve a cabo “sin consenso, sin debate y sin criterio”. “No puede ser un conejo de la chistera”, zanja.
El PP asegura que no cede “ni un voto” a Vox
No todos piensan igual, aunque los críticos se escuchan menos. “Nunca podremos llegar tan lejos como Vox”, avisan desde el sector más moderado. Piden mesura y analizan que azuzar este debate acaba generando un “granero de votos radical en barrios humildes”, en referencia a Vox. “Hay que tener cuidado”, se advierte internamente, ante la evidencia de que la inmigración irregular genera problemas en los barrios más humildes.
En Génova tranquilizan a esos sectores más preocupados porque, dicen, no pierden “ni un voto” en favor de Vox ni del PSOE por el discurso migratorio, aunque sea Abascal el que más sube. “El PSOE no ganará nada con esta decisión”, zanjan. Esto es, el bloque de derechas saldrá reforzado.
