Interior ha trasladado a los equipos encargados del triaje, la reseña decadactilar, la identificación biométrica y la reseña fotográfica de los migrantes que permanecen en Ceuta, desde la avalancha del 30 de julio que deberán, mantenerse en la ciudad autónoma durante los próximos meses, previsiblemente hasta diciembre. La comunicación, según destacan fuentes policiales a Artículo 14, se ha hecho de manera informal, sin una instrucción escrita que detalle la duración del despliegue ni las condiciones del servicio.
El preaviso afecta a los agentes de Extranjería y Policía Científica, que desde agosto trabajan en un dispositivo extraordinario para registrar a los migrantes que continúan llegando o permanecen en la ciudad. Su labor es clave para el control documental y la identificación de perfiles de riesgo, pero se desarrolla en un contexto que los propios agentes describen como “insostenible”.

Y es que aún no se sabe el número exacto de inmigrantes que están en la ciudad autónoma pues hay una estimación según las comidas que reparte la Cruz Roja al día que son 4.000 y las que reparte Luna Blanca en El Tarajal que son 5.000. Aún así, fuentes consultadas destacan que son más de 9.000 puesto que “continúan llegando a Ceuta aunque no sea noticia como la avalancha”, advierten.
Proceso escalonado
La identificación de cada inmigrante es un proceso escalonado que permite a la Policía determinar quién entra en la ciudad, qué procedimiento debe aplicarse y si existe algún riesgo para la seguridad. La reseña fotográfica, la toma de huellas decadactilares y la comprobación biométrica son herramientas imprescindibles para evitar duplicidades, detectar antecedentes y activar alertas en bases nacionales y europeas.

Por un lado, la fotografía permite asociar un rostro a un expediente y reconocer a personas que cambian de identidad en cada contacto; las huellas, capturadas con Live Scan, revelan si el migrante tiene prohibida la entrada, si ha sido expulsado previamente o si figura en investigaciones abiertas; y la verificación biométrica cruza esos datos con sistemas como Eurodac o el SIS para confirmar identidades reales cuando los migrantes aportan datos falsos o incompletos.
A ello se suma el control documental, que permite determinar si un pasaporte es auténtico, si procede de un país con convenio de devolución o si debe activarse un procedimiento de asilo. Sin estas capas de identificación, la Policía no puede abrir expedientes, derivar a menores, tramitar devoluciones ni detectar perfiles de riesgo.
En un contexto de tensión creciente en Ceuta, con campamentos improvisados, movimientos nocturnos y episodios de violencia, los agentes consideran que este trabajo es esencial para evitar que la ciudad se convierta en un punto ciego en materia de seguridad y control fronterizo.

Sin planificación clara
La orden interna que en agosto solicitó “voluntarios” para formar equipos semanales de reseña -y que fijaba rotaciones para septiembre, octubre y noviembre– ya anticipaba que el despliegue no sería breve. Ahora, el preaviso que han dado algunas comisarías a sus agentes confirma que el dispositivo se prolongará, lo que en la práctica supone consolidar un escenario de emergencia sin horizonte claro.
Este es un preaviso para estas unidades no para los UIP desplegados sobre el terreno que, según fuentes policiales, por su condición de servicio operativo sobre el terreno y despliegue inmediato si se les activa para desplazarse “es lo que toca”, pues va en la condición de servicio, apuntan.

Las condiciones materiales han sido uno de los principales escollos que han denunciado de manera reiterada los sindicatos policiales. Los agentes denuncian que han dormido en colchones deteriorados, directamente sobre el suelo, en instalaciones improvisadas y sin ventilación adecuada.
En algunos turnos de la nave que se habilitó para realizar estos triajes, no se les ha suministrado ni agua para beber, una situación que el SUP calificó de “inaceptable”. A ello se suma que estos agentes destinados a Extranjería han tenido también que prestar funciones de seguridad y abandonar sus cometidos para cubrir la puerta.

