La tensión en Ceuta ha escalado en las últimas horas tras nuevos episodios de enfrentamientos entre migrantes y la sociedad ceutí.
Un mes después de la avalancha de migrantes que llegó a la Ciudad Autónoma, los policías y guardias civiles desplegados acumulan ya más de tres semanas de desgaste físico y emocional. A las jornadas interminables y la falta de descanso se suman ahora episodios de violencia, robos, emboscadas nocturnas y la aparición de casos de sarna entre los agentes que han tenido que intervenir en zonas donde los migrantes se encuentran hacinados. Ayer, dos migrantes agredieron a un guardia civil en las inmediaciones del muelle Alfau cuando fueron interceptados mientras intentaban huir hacia Algeciras, un episodio que evidencia el deterioro de la seguridad en la calle y que se suma al desgaste acumulado de las últimas semanas.

Las condiciones materiales tampoco han mejorado. Los policías denuncian que han dormido en colchones deteriorados, directamente sobre el suelo, en instalaciones improvisadas y sin ventilación adecuada. En algunos turnos, los agentes aseguran que no se les ha suministrado ni agua para beber, una situación que el SUP tildó de “inaceptable” en un despliegue extraordinario e incluso policías de Extranjería han tenido que abandonar sus funciones para cubrir la puerta del CATE, asumiendo tareas de seguridad que no les corresponden.
Mientras los agentes acumulan semanas de desgaste, el Gobierno tardó 25 días en crear un mando único para coordinar la respuesta a la crisis y convocar el Consejo de Seguridad Nacional.
Para el sindicato Jupol es “absolutamente inaceptable” la gestión del Ejecutivo y pone el foco no solo en la tardanza política, sino también en la situación sobre el terreno de los policías y en la ausencia de una estrategia operativa suficientemente clara.

“Los compañeros están agotados. Llevan semanas soportando jornadas interminables, lejos de sus familias y trabajando en una situación extraordinaria”, al tiempo que advierten de que no se puede mantener indefinidamente a cientos de policías en un escenario de emergencia sin garantizar descansos adecuados ni una planificación operativa.
Desgaste
Para el sindicato, ambas decisiones evidencian una reacción tardía ante una emergencia que, destacan, exigía decisiones desde el primer momento. “Las emergencias se abordan con urgencia, no cuando al señor Pedro Sánchez le viene en gana terminar sus vacaciones“, afirma Jupol, al tiempo que critica que los agentes hayan permanecido durante semanas desplegados mientras se sucedían los episodios de tensión en la frontera y en distintos puntos de la ciudad.
De hecho, denuncian que se haya enviado un importante contingente policial a Ceuta sin acompañar ese despliegue de unas instrucciones operativas que permitan a los agentes actuar con mayor eficacia. “¿Para qué se despliega una fuerza policial si después no se le proporcionan las herramientas, los medios y las instrucciones necesarias para actuar?”, pregunta el sindicato.

Riesgo para la seguridad
Los policías advierten de que “el cansancio acumulado puede terminar afectando tanto a la seguridad de los propios agentes como a la de los ciudadanos a los que están protegiendo”. “Los policías no son un recurso ilimitado”, recuerda el sindicato, que reclama que cualquier despliegue extraordinario tenga una finalidad concreta, unos objetivos definidos y una organización que permita garantizar los relevos y los descansos.
La situación se produce además después de que el propio Gobierno anunciara una compensación económica para los policías y guardias civiles desplegados en Ceuta, una medida que los sindicatos policiales tildan de necesaria pero insuficiente si no va acompañada de mejoras inmediatas en las condiciones de trabajo, alojamiento, descanso y organización del dispositivo.
El problema, subrayan, no se resuelve únicamente con una compensación económica. Los agentes “necesitan conocer cuál es la estrategia y disponer de los medios y las instrucciones necesarias para cumplirla”.

Despliegue hasta noviembre
Además, una orden interna de la Dirección General de la Policía solicita la colaboración de funcionarios adscritos a Policía Científica para desplazarse a Ceuta en comisión de servicio. La instrucción pide “voluntarios” de las escalas básica y de subinspección para formar equipos semanales encargados de labores de reseña e identificación biométrica. La instrucción divide los voluntarios por semanas de manera que formen equipos de trabajo de lunes a martes de la semana siguiente y fija para los meses de septiembre, octubre y noviembre la rotación.
Entre las funciones incluyen identificaciones rápidas por biometría, toma de reseña decadactilar con Live Scan y reseña fotográfica de los inmigrantes. Para los sindicatos, esta orden confirma que el despliegue extraordinario no será temporal, sino que se prolongará al menos hasta finales de otoño. “No se puede mantener indefinidamente a cientos de policías en un escenario de emergencia sin descanso ni planificación”, insisten.

Refuerzos “insuficientes”
Entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre se llevará a cabo la rotación de cinco grupos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), que se mantendrán de forma estable en la ciudad autónoma. Hasta ahora operaban cuatro, pero Interior ha decidido consolidar un despliegue permanente de cinco unidades, lo que ha activado un relevo acelerado de efectivos. Los agentes que ayer pudieron verse embarcando en el ferry forman parte de este proceso de rotación, diseñado para garantizar que el refuerzo policial sea sostenido mientras persista la tensión en las calles.

Desde el SUP alertan de la situación límite que están soportando los efectivos de la UIP desplegados sobre el terreno. Por ello, han exigido un “refuerzo” a Interior pues los cuatro grupos que trabajaban hasta ahora lo hacían “prácticamente sin descanso” con jornadas que llegan a recorrer más de 20 kilómetros a pie “y sin disponer de una reserva suficiente” y reclaman, al menos, “siete grupos”. “El descanso también es seguridad”, advierten.
Preocupación por la noche
La situación preocupa cuando cae la noche y disminuyen las capacidades de UIP y UPR soportando así una gran presión. Según ha podido saber Artículo 14 no hay muchos agentes voluntarios que acepten ir a Ceuta debido a las condiciones de trabajo que se les ofrecen. “Nadie quiere ir”.
El presidente del Gobierno se comprometió durante su visita a Ceuta el pasado 31 de julio a que utilizaría “todos los resortes” y “todos los recursos del Estado” para garantizar la seguridad de los ciudadanos y recuperar la normalidad cuanto antes. Sin embargo, casi cuatro semanas después esa respuesta todavía no se ha materializado.

Movilizar al Frontex… tras rechazarlo
España ha solicitado, un mes después de la avalancha migratoria, el apoyo de Frontex para reforzar el triaje y la identificación de los inmigrantes que permanecen en Ceuta. La petición llega tras semanas en las que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska había rechazado públicamente activar a la agencia europea, pese a que la Comisión ofreció hace una semana el despliegue de Frontex, Europol y la Agencia de Asilo para aliviar la presión en la frontera sur.
Además, después de que dijera que el Frontex “no era práctico” en la crisis de Ceuta ahora Marlaska solicita extender la duración de la operación Minerva, que cubre los puertos de Algeciras, Tarifa y Ceuta durante la Operación Paso del Estrecho hasta el próximo 2 de septiembre, todo lo necesario mientras se resuelve la situación creada en la ciudad autónoma. Guardias civiles ya advirtieron de que era “incomprensible” rechazar la ayuda de la UE.

“Ceuta necesita soluciones, no policías haciendo de parche”, apuntan los sindicatos policiales que reclaman a Interior una estrategia policial inmediata, instrucciones claras y unas condiciones de trabajo que permitan reducir el desgaste acumulado. “Los policías están allí para proteger a los ciudadanos de Ceuta, no para convertirse en el parche permanente de la incapacidad de gestión del Gobierno”, sostienen desde Jupol.
Ante este escenario Jupol exige al Ejecutivo que deje de actuar “a golpe de calendario político y de titulares” y que adopte decisiones operativas para una crisis que continúa abierta. “Las emergencias no entienden de vacaciones, de agendas políticas ni de cuándo le viene bien al presidente regresar de La Mareta”.

