La cuestión de confianza sobrevuela el pleno monográfico sobre corrupción que se celebra este miércoles Congreso de los Diputados. Se trata de un instrumento parlamentario por el que el presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros, solicita al Congreso ratificar la confianza que se le dio en su investidura, en esta ocasión por los casos de corrupción que le rodean.
A diferencia de la moción de censura, la cuestión de confianza debe plantearla el propio presidente del Gobierno. En este caso, Pedro Sánchez. Y si pierde, debería presentar su renuncia y es el Rey el encargado de iniciar el proceso para buscar un sustituto. En caso de no lograr los votos necesarios para ser investido, el jefe del Estado deberá proponer otros candidatos, y se repetiría el proceso. Así, si tras dos meses desde la primera votación no se ha llegado a ningún acuerdo, las Cortes serían disueltas y se convocarían elecciones.
“El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros, puede plantear ante el Congreso de los Diputados la cuestión de confianza sobre su programa o sobre una declaración de política general. La confianza se entenderá otorgada cuando vote a favor de la misma la mayoría simple de los Diputados”, recoge el artículo 112 de la Constitución española.
En España este instrumento únicamente lo han utilizado dos presidentes, Adolfo Suárez y Felipe González. Y, ahora, hay formaciones políticas que exigen a Pedro Sánchez que también lo haga, motivado por los casos de corrupción que afectan a su Gobierno. Públicamente, Coalición Canaria ha dejado claro que así se lo exigirá este miércoles. Otras formaciones políticas no se han cerrado la puerta a ello,
Coalición Canaria lanzó un contundente mensaje al líder socialista, Pedro Sánchez, exigiéndole que se someta a una cuestión de confianza ante la creciente inestabilidad política. La formación nacionalista considera que el Ejecutivo se encuentra en una “situación límite” tras los escándalos de corrupción que salpican al PSOE, y ha advertido que si Sánchez no plantea esta cuestión de forma voluntaria, la solicitarán ellos mismos en el Congreso de los Diputados.
La portavoz del partido en la Cámara Baja, Cristina Válido, señaló que no se puede mantener un Gobierno que no tiene garantizada la mayoría suficiente. Válido ha explicado que su partido aguardará a la comparecencia de Sánchez en el Congreso este miércoles para escuchar sus argumentos, pero ha dejado claro que es imprescindible someterse al control de la Cámara Baja. “Si no hay cuestión de confianza, no hay moción de censura y no hay apoyos suficientes para gobernar, ¿qué sentido tiene mantenerse ahí?“, se preguntó la diputada.
En la misma línea, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha asegurado que el Ejecutivo central atraviesa “un grave problema de corrupción” relacionado con la adjudicación de diversos contratos de obra pública, por lo que ha considerado que Sánchez debe someterse a una cuestión de confianza. El presidente canario ha explicado que “la confianza se ha quebrado”, y ha remarcado que el problema no solo afecta al PSOE, que deberá resolver internamente sus propios escándalos, sino al conjunto del Gobierno. Según Clavijo, la legislatura se inició con unos acuerdos y objetivos concretos que ahora se ven comprometidos.
La corrupción está instalada en el Gobierno y no vale afrontar esta crisis desde el seno del Partido Socialista. Hay que depurar responsabilidades y garantizar que existe una hoja de ruta para España y dentro de ella para Canarias.
Las prioridades de los ciudadanos y ciudadanas… pic.twitter.com/f9yo23IFI8
— Fernando Clavijo (@FClavijoBatlle) July 8, 2025
Otros diputados se han sumado a esta corriente. “Desde este punto de vista, la comparecencia de este miércoles puede ser la antesala de una cuestión de confianza formal”, reconoció Gerardo Pisarello, de Sumar. En esta línea, la diputada de Compromís, Àgueda Micó, que la semana pasada dejó Sumar y formalizó su paso al grupo mixto, dejó abierta la posibilidad de plantear después una cuestión de confianza para comprobar que está cumpliendo con lo que anuncie Sánchez el miércoles.
Por su parte, en el Partido Nacionalista Vasco reconocen en privado que sería conveniente que Sánchez se sometiera a una cuestión de confianza. “Hacen falta más explicaciones por parte de Sánchez y el PSOE”, apuntan fuentes del partido que lidera Aitor Esteban, y añaden que “la intervención del líder socialista el pasado sábado en Ferraz fue una ocasión perdida para llegar a la comparecencia del miércoles con la confianza de que se lo han tomado en serio, algo que no parece que sea así”.
En su momento, Junts también propuso la posibilidad a que Sánchez se presentase a una cuestión de confianza, en concreto hace cinco meses, a instancias de su diputada Míriam Nogueras. Aunque la propuesta fue finalmente retirada, evidenció ya entonces la desconfianza de los independentistas catalanes.
Un planteamiento que, de momento, Carles Puigdemont no ha recuperado públicamente. Algunos analistas apuntan a la estrecha relación entre el expresidente catalán y Santos Cerdán como motivo de esta contención. En declaraciones públicas, Cerdán ha insistido en que su situación responde a motivos políticos, comparándose con otros considerados presos políticos, una visión que al parecer comparte Puigdemont.