La conmoción persiste en la Policía Nacional. Es difícil hacer vida normal, admiten. En muchas comisarías, principalmente en Madrid, cámaras de televisión y periodistas están a las puertas. Hartazgo y crispación es la sensación más extendida entre los agentes al cumplirse una semana en la que todo saltó por los aires y se hizo pública una querella que imputaba a su más alto representante por agresión sexual.
Entonces, una inspectora de policía se querelló contra José Ángel González por, presuntamente, obligarle en abril de 2025 a subir a su domicilio oficial, donde la vejó y le agredió sexualmente. A continuación, emprendió una campaña de acoso los meses posteriores con el objetivo de comprar su silencio, hasta que la víctima reunió el valor de denunciar siete meses después.

A raíz de estos hechos, el malestar dentro de la Policía Nacional persiste. Y también el debate interno por cómo se ha gestionado el escándalo. “El ministerio del Interior dio el privilegio al presunto agresor de dimitir antes de cesarlo”, apunta un agente, en conversación con este periódico.
De puertas para adentro, tampoco ha gustado la decisión de otorgar a Óscar San Juan, presunto encubridor de la agresión, un puesto de gestión en la Comisaría General de Policía Científica: “Parece que le han premiado en lugar de destituirlo”.
San Juan ofreció el puesto que quisiera a la víctima para comprar su silencio, según la denuncia de esta. El juez aún no le ha abierto ninguna investigación ni está citado a declarar como testigo. Sin embargo, el abogado de la víctima asegura que hay audios de las llamadas con esos ofrecimientos y coacciones. Por eso fuentes policiales lamentan que no se le cese: “Son hechos graves como para que no haya que esperar a la decisión de un juez”.
¿Dónde está el director general?
Dentro del Cuerpo hay una sensación de que la cúpula policial vive “alejada de la realidad” y que la reacción tras la polémica solo ha ido dirigida a “mantener sus privilegios”. Lamentan, en este sentido, que el director general no haya hecho aún declaraciones públicas y les preocupa la crisis de prestigio que atraviesa el Cuerpo.
Además, los cuchicheos no cesan en las comisarías de todo el país. Los 70.000 agentes lamentan que “la rumorología fuera cierta” sobre los “comentarios a varios niveles” de las conductas machistas del DAO. “Son cosas que se escuchan, pero no se puede acusar a nadie sin pruebas”, aseguran los policías consultados por Artículo14.
Manifestaciones contra Marlaska
Por su parte, los sindicatos esta semana han organizado movilizaciones para volver a pedir la dimisión del ministro Fernando Grande-Marlaska. Miembros de la Confederación Española de Policía (CEP) aglutinaron este martes el sentir de las asociaciones mayoritarias de guardias civiles y policías nacionales para manifestarse frente al Ministerio de Interior.

El secretario general de Jupol, Aarón Rivero, criticó la falta de comunicación por parte de los altos mandos: “Ya sabéis que ahora mismo se está aplicando una ley del silencio que no nos da información de ningún tipo… Eso no puede ser y hay que cambiarlo de manera inmediata” sentenció.
Fuentes sindicales aseguran que no descartan más movilizaciones a nivel general, ya que las mostradas hasta ahora se organizaron por la urgencia de los acontecimientos.
Así las cosas, en la Policía no se disipa el temor de que haya “más víctimas” del DAO, y que esto siga dañando la imagen del Cuerpo. Por el momento, el abogado de la víctima confirma que al menos hay una más. Tampoco hay certezas de cuántos pudieron encubrirlo, por lo que los policías consultados interpretan que la crisis está lejos de cerrarse.
