Estado de la coalición

Yolanda Díaz sujeta a Sánchez y obvia los dardos del “golfo” Ábalos

La vicepresidenta está centrada en su agenda internacional y la subida del SMI. Mantiene la financiación ilegal como línea roja para seguir gobernando con Sánchez

Yolanda Díaz.
KiloyCuarto
Yolanda Díaz no da muestras de que los escándalos de supuesta corrupción que afectan a exdirigentes socialistas, o la creciente debilidad parlamentaria de la coalición, hayan alterado su decisión de apurar la legislatura junto a Pedro Sánchez. La vicepresidenta segunda y líder de Sumar en el Gobierno evitó meter el dedo en la herida de su socio, pero José Luis Ábalos la situó bajo los focos.
“Quizás usted nos debería aclarar si la vivienda asignada para los ministros y ministras y sus familias podía ser usada por otras personas sin derecho a ello”. El último mensaje de  Ábalos en sus redes sociales, lanzado horas antes de entrar en prisión provisional, generó sorpresa y desconcierto en el PSOE, además de indignar a la formación de Díaz.
En una entrevista posterior en El Mundo, el exnúmero tres socialista y exministro disparó contra otra mujer, la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. “Claro que [Javier] Hidalgo habló con ella”. Se refería al CEO de Air Europa, una de las aerolíneas que fueron rescatadas con préstamos (475 millones de euros) durante la pandemia. Después de una segunda entrevista en la que aseguró que el propio Sánchez le informó de la investigación a Koldo García cuando aún era secreta, el exsecretario de Organización socialista fundió a negro.
Su perfil en X no recoge más mensajes desde su ataque a la vicepresidenta: “Antes de llamarme “golfo”, señora vicepresidenta y ministra de Trabajo, mejor sería que recordara qué papel jugó cada uno durante la pandemia de COVID-19″. Presumió así de su gestión como ministro, obviando que la investigación del juez Leopoldo Puente sitúa en ese periodo el inicio de la presunta trama de corrupción del caso mascarillas, la misma que le ha llevado a dormir en Soto del Real. Y que supuestamente tuvo como epicentro el Ministerio que él gobernaba.

Díaz: “Ábalos puede explicar ante la Justicia lo que hacía él en pandemia”

Díaz contestó a la insinuación afirmando que en la pandemia únicamente compartía su residencia oficial en el Ministerio de Trabajo con su entonces marido y su hija. Con todos los funcionarios teletrabajando desde sus casas para minimizar contagios, una pequeña parte del equipo de la ministra, en su mayoría mujeres, sí trabajó presencialmente. Nunca durmieron en el Ministerio, aseguran en su entorno.
“Es público y notorio que en pandemia vivía con el entonces mi esposo y mi hija”; “Ábalos tiene oportunidad de explicar ante la Justicia lo que hacía él en pandemia”, replicó la vicepresidenta.
El golpe directo a Sánchez tiene relación con su causa; las palabras sobre su esposa contribuirían a aumentar la presión sobre Gómez y sobre el propio presidente. Las que vertió sobre Díaz se interpretan como una reacción a que la vicepresidenta se refiriera a él como un “golfo”, aunque es un calificativo que ya había utilizado antes. En el ala socialista, hasta el viernes, restaban hierro a sus recados poniendo el foco en su nerviosismo, en la incertidumbre que le había generado el riesgo de entrar en prisión. “Eso te transforma”.
Hasta la mañana del viernes, sólo Diana Morant, la ministra de Ciencia, había entrado en el cuerpo a cuerpo con Ábalos. Durante la mañana, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, compareció ante los medios para corregir esta estrategia, y para advertir a su excompañero de Consejo de Ministros de que en el PSOE no aceptan chantajes. “Y eso lo sabe el señor Ábalos”. Los avances discursivos del ala socialista del Gobierno pillaron a Díaz a miles de kilómetros de España y de la sombra de la corrupción.
Yolanda Díaz, durante un pleno en el Senado
EFE/ Kiko Huesca

La vicepresidenta mantiene su línea roja en la financiación ilegal

La líder de Sumar en el Gobierno, que lleva varias semanas volcada en su agenda internacional, partió rumbo a México antes de que se confirmase el ingreso de Ábalos en prisión provisional. Dedicó el tiempo justo a desmentirle, y no ha hecho ninguna alusión a cómo afecta esta situación a su relación con los socialistas.
En julio dibujó su línea roja ante la presunta corrupción, que hoy sigue siendo exactamente la misma, también compartida por la mayoría de socios parlamentarios: que aparezcan indicios serios de financiación ilegal en el PSOE.
Mientras no se dé este escenario, nadie en su entorno o en la cúpula de Sumar contempla alejarse de Sánchez. Siguen escenificando los tiras y aflojas habituales, pero fuentes de ambas almas de la coalición afirman que no ha habido ningún encontronazo estos días. Esta semana, Díaz ha intentado diferenciarse de sus socios con su rechazo al ERE en Telefónica; también con su llamada a participar en movilizaciones contra la condena al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por parte del Tribunal Supremo.
En el ala socialista del Ejecutivo han restado importancia a su dureza discursiva ante este fallo, que le permitió acaparar algunos titulares tras el Consejo de Ministros del martes. “Siempre busca diferenciarse”, resumen. Más allá de estos movimientos, en las filas del socio mayoritario tampoco identifican un cambio de actitud por su parte.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (2i) y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (3i) toman asiento a su llegada al Congreso de los Diputados este miércoles.
EFE/ Zipi
Ni siquiera hubo grandes críticas en público al PSOE el jueves, ante la simbólica abstención de los socialistas ante una ley de Sumar. El Congreso rechazó tramitar la norma de los de Díaz para prohibir que los fondos de inversión compren viviendas. PP, Vox y Junts volvieron a hacer tándem, garantizándose su rechazo. Pero en Sumar molestó que, incluso ante una derrota inevitable, los socialistas se abstuviesen.
“Necesitamos un Gobierno que gobierne en una crisis grave, como la de la vivienda, no una abstención”; “que prorroguen ya los más de 300.000 contratos de alquiler que están a punto de finalizar”, reclamaron desde su formación.
“Vivienda, vivienda, y vivienda”, es también la consigna de Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales. Con su compañero de filas enfocado en la votación del próximo y último pleno del año (11 de diciembre), cuando se debaten las enmiendas de totalidad a su reforma de la ley de dependencia, Díaz combina viajes y esfuerzos por capitalizar la próxima subida del salario mínimo interprofesional (SMI), aún por cuantificar. Y sabe que la escasísima actividad parlamentaria prevista para los dos próximos dos meses entorpecerá sus intentos de marcar la agenda.
Imagen de suscripción a newsletter Pilar Gómez

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe en tu correo electrónico, los artículos de la directora Pilar Gómez.