NUTRICIÓN

El extraño vínculo entre la dieta saludable y el cáncer de pulmón en personas jóvenes no fumadoras

Un estudio reciente pone en alerta a la comunidad científica, aunque esta habría encontrado la respuesta al problema en otro factor

Una mujer comiendo fruta
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La comunidad científica defiende una dieta saludable como la clave para mantener una vida larga y sana, además de una gran aliada frente a problemas como el cáncer de pulmón y de otros órganos. No obstante, esa idea se ha visto contra las cuerdas recientemente.

El Norris Comprehensive Cancer Center, parte de la University of Southern California (USC), ha publicado un estudio muy preocupante.

En este, comparten evidencias que sugieren que una dieta rica en fruta, verduras y cereales integrales podría aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en personas menores de 50 años y no fumadoras.

La investigación analizó a 187 pacientes con cáncer de pulmón diagnosticado desde antes de cumplir los 50 años. La gran mayoría nunca habían fumado, y muchos otros tenían diferentes tipos de cáncer de pulmón a los más comunes entre las personas de avanzada edad.

A través de una escala del 1 al 100, los investigadores preguntaron a los participantes por su estilo de alimentación. Precisamente, los que mejor puntuación presentaron (los que comían más frutas, verduras, cereales integrales…) fueron los jóvenes adultos no fumadores.

Curiosamente, las mujeres presentaron mejores puntuaciones que los hombres, y también un mayor porcentaje de cáncer de pulmón. Además, las participantes femeninas incluían más cereales integrales en su alimentación en general.

¿Es la dieta saludable la que está detrás del cáncer de pulmón?

Una plato de verduras

Los investigadores de la USC han dejado constancia de que no creen que la dieta saludable sea la responsable del cáncer de pulmón per se.

De hecho, han puesto el foco en el uso de los pesticidas que suele aplicarse en el proceso de cultivo sobre las frutas y las verduras. En Estados Unidos, el tratamiento con plaguicidas es bastante común y mucho menos restrictivo que en la Unión Europea.

La EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.) es mucho más permisiva con ciertas sustancias. En la UE, pesticidas como la atrazina, el paraquat o los clorpirifos están totalmente prohibidos. Sin embargo, la EPA permite su utilización en numerosos cultivos alimenticios.

Esto se traduce en una mayor presencia de químicos residuales en algunos productos de cultivo norteamericanos. Por parte de los europeos, las restricciones nacionales y comunitarias son mucho más limitantes y precavidas.

Ante los resultados del estudio, los científicos de la universidad californiana han pedido que se realicen más investigaciones sobre los factores “medioambientales” y plaguicidas. Principalmente, con el fin de identificar si estos efectivamente provocan un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón y otras enfermedades sobre la población.

Con estas conclusiones, los científicos estadounidenses han apelado a un mayor control sobre el uso de pesticidas en los campos de cultivo.

Creen que las próximas investigaciones deben centrarse en el porqué tras el riesgo del cáncer de pulmón en jóvenes no fumadores. Y sobre todo, por qué las mujeres sufren este problema de manera desproporcionada.

Asimismo, su mensaje hacia la población es el de seguir una dieta equilibrada, cuyos beneficios siguen siendo seguros y comprobables. Eso sí, insisten en no olvidar atravesar las revisiones médicas pertinentes, ni ignorar los primeros síntomas que puedan alertar de algún problema de salud notable.

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