La alimentación de una persona a lo largo de la vida debe prevenir la malnutrición, enfermedades cardiovasculares y otros trastornos, de acuerdo con las directrices de la Organización de la Salud. No obstante, debido a los acelerados ritmos de vida que existen hoy en día, es muy difícil que estos se puedan cumplir.
Para poder tener una buena dieta, lo ideal es que sea equilibrada, saludable y diversificada, explica la OMS. Pero el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados, azúcares libres, así como sal o sodio, no deja espacio a una buena dieta.
Es aquí cuando los mitos sobre el qué comer y cómo hacerlo han comenzado a extenderse a través de diferentes medios y redes sociales. Eider Sánchez, nutricionista de Policlínica Gipuzkoa, asevera que la nutrición es uno de los ámbitos donde más mitos circulan. “Creencias como que comer grasa es malo, que el pan engorda o que hay que hacer cinco comidas al día están muy arraigadas en la sociedad, aunque no siempre se corresponden con la realidad”, asevera la experta.

Comer grasa no siempre es malo
El mito que se ha extendido a lo largo de los años es que la grasa no debe aparecer en la dieta para nada. No obstante, la nutricionista asevera que no todas las grasas son iguales y es fundamental diferenciar sobre el tipo que se consume “Las grasas saludables, ricas en grasas insaturadas, presentes en alimentos como el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las semillas o el pescado, son necesarias y recomendables para la salud general y, especialmente, para la salud cardiovascular”, aclara.
En cambio, son las grasas trans y la saturadas las que se deben de consumir con moderación. “Las encontramos sobre todo en la grasa visible de los alimentos de origen animal terrestre, que conviene retirar en la medida de lo posible, así como en la bollería, la galletería y muchos productos ultraprocesados”, indica. No obstante, Sánchez asevera que la grasa en sí misma es un nutriente saludable cuando es bien elegido.
El mito del pan que no se va
El pan también ha sido una víctima de los rumores, pues se le culpa de ser el causante de que una persona suba de peso. “Quienes engordamos o adelgazamos somos las personas en función del exceso o no exceso calórico”, asevera.
Sánchez insiste en comer pan de calidad, preferiblemente integral y que sea de fermentación lenta. Esto debido a que los hidratos de carbono se digieren con facilidad y no mantienen la saciedad por mucho tiempo. “Es interesante acompañar el pan con alimentos ricos en proteínas o grasas saludables, para que la sensación de saciedad dure más tiempo”, agrega.

No hay una cantidad de comidas al día
Sánchez explica que no es obligatorio comer cinco veces al día, como es la creencia, pero lo importante es que la alimentación se adapte al estilo de vida de cada persona.
La nutricionista incluso explica que repartir la alimentación en más comida puede ser mucho más útil. “Hay personas a las que hacer una merienda les ayuda a no llegar con demasiada hambre a la comida o la cena. Sin embargo, no es una obligación ni una regla válida para todo el mundo”, indica.
Alimentación personalizada
La experta recomienda ignorar los mensajes simplistas y generalistas, pues la mejor apuesta es una alimentación equilibrada, basada en evidencia y que se adapte a cada persona. “Más allá de los mitos, una buena alimentación es aquella que podemos mantener en el tiempo, que se ajusta a nuestra vida y que cuida nuestra salud”, finaliza.
