Artículo14, en colaboración con HLA Grupo Hospitalario, celebró el pasado miércoles en la sede del periódico una mesa de debate sobre cómo detectar a tiempo problemas del neurodesarrollo. Un nuevo Examen14 en el que participaron tres especialistas de renombre: Rosa Coba, neuropsicóloga clínica en HLA Hospital Universitario Moncloa; María Ángeles Diego, directora del Máster Universitario en Neuroeducación y Optimización de Capacidades Cognitivas de la Universidad CEU San Pablo; y Félix Notario, responsable de la Unidad de Pediatría-Adolescencia de la clínica HLA Nuestra Señora del Rosario (Albacete).
Tal y como explicaron los expertos, las conexiones neuronales se forjan durante los primeros años de vida bajo la influencia de la biología y de los estímulos del entorno, y es precisamente en esa etapa cuando la plasticidad cerebral ofrece su mayor potencial. “El cerebro de un niño no termina de configurarse al nacer”, avisaron.
En este sentido, Rosa Coba destacó la importancia de detectar los problemas del neurodesarrollo a una edad temprana: “Cuanto antes mejor, porque podemos optimizar con mayúsculas las posibilidades que nos da de forma natural el cerebro humano”.
Coba explicó que, antes incluso de que el niño aprenda a leer, existen procesos cognitivos como la prelectura, la atención o el lenguaje que conviene monitorizar. “Si tenemos el pulso, la monitorización de cómo está yendo eso, vamos a poder intervenir a tiempo”, afirmó.
La frontera de los once años marca el paso a la educación secundaria, momento en que ciertas dificultades ya no pueden abordarse desde la prevención sino desde el tratamiento, tal y como argumentó Coba. “Todo lo que podamos prevenir, sin lugar a dudas, va a ser muchísimo mejor”, sentenció.
María Ángeles Diego puso el foco en cómo se manifiestan las dificultades dentro del aula. En concreto, según relató, los maestros suelen percibir desmotivación, baja implicación en la tarea o conducta disruptiva, sin identificar que detrás puede haber una dificultad del neurodesarrollo. “Cuanto más tarde se detecta, se van acumulando las dificultades y va a afectar tanto a lo académico como a lo emocional”, según su diagnóstico.
Diego destacó que los docentes de educación infantil poseen una sensibilidad especial para captar estas señales, aunque reconoció que aún existe “una brecha formativa” en aspectos neuroeducativos. Así, señala que hay ciertos puntos que los docentes no pueden ignorar, como los problemas en la “comunicación, la autonomía y el desarrollo motor, temas de conducta emocional”.
Por su parte, Félix Notario llamó la atención sobre uno de los principales cuellos de botella del sistema: la saturación de la atención primaria. “Muchas de las plazas de atención primaria en pediatría no están ocupadas por pediatras“, advirtió. “Para el análisis del neurodesarrollo nos hace falta tiempo”, y ese tiempo escasea cuando un profesional atiende a treinta o cuarenta niños en una misma jornada.
Notario abogó por un enfoque interdisciplinar en el que los distintos profesionales mantengan una visión de conjunto: “Interdisciplinar quiere decir que los distintos profesionales no perdamos de vista a ese niño como un todo”. Y rechazó el concepto de derivación como punto final: “Parece que se deriva y si te he visto no me acuerdo”.
Así, lo que propone este experto es un seguimiento periódico con intercambio real de información. Y lanzó un mensaje directo a las familias: “No están solos, esto tiene una solución o por lo menos un camino para solucionarlo”.

¿Qué es CREZCO?
Rosa Coba dedicó una parte central de su intervención a defender la necesidad y el valor de los programas de cribado, mencionando el PROGRAMA CREZCO, de HLA Grupo Hospitalario. El cribado, insistió Coba, no es lo mismo que una evaluación diagnóstica completa. “Un cribado lo que te permite es detectar los riesgos: este niño presenta un riesgo más elevado o no presenta un riesgo a día de hoy”, arguyó.
CREZCO monitoriza tres áreas fundamentales –lectoescritura, atención y lenguaje– y genera tres resultados: el nivel de riesgo, el perfil de talento del niño y una comprensión global de su desarrollo.El programa identifica las fortalezas de los menores para utilizarlas como palanca en las áreas de mayor dificultad. “El problema detectado a tiempo puede ser suficiente con ese acompañamiento en su desarrollo”, sentenció.
Durante la mesa de debate de Artículo14, los tres expertos coincidieron en que un diagnóstico no es un sello definitivo. Y se reafirmaron en la importancia de programas de cribado en los niños para identificar sus fortalezas y riesgos.
