FATIGA POR DECISIÓN

La fatiga de decisión: por qué te cuesta tanto elegir qué cenar

¿Sientes que te bloqueas incluso en las decisiones más sencillas? La fatiga de decisión puede estar afectando tu día a día sin que lo sepas

Una mujer con signos de preocupación
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Estás en casa, después de una larga jornada de trabajo y de haber cumplido con tus responsabilidades. En ese momento, decisiones como qué puedes cenar o qué puedes ver entre las series y películas a tu alcance, parece que cuestan un mundo. No es cansancio ni ausencia de voluntad… es posible que sea fatiga de decisión.

Tantas elecciones diarias terminan pasando factura a la capacidad cognitiva. Por ello, es importante entender cómo has acabado teniendo este tipo de fatiga, y cómo recuperar el control sobre tu capacidad de decisión.

Qué es la fatiga de decisión y cómo se alcanza este punto

Fatiga - Salud
Una mujer reflexiona con indecisión
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La fatiga de decisión es “el desgaste psicológico que aparece tras tomar un número elevado de elecciones“, según explica la psicóloga Selene Martínez.

Durante el día, vamos empleando la energía en decisiones que van de sencillas hasta complejas. Y hay un punto en que esta alcanza niveles mínimos. Al fin y al cabo, el cerebro humano tiene una reserva limitada de energía, como los músculos del cuerpo.

De acuerdo con el psicólogo social Roy F. Baumeister, pionero en la materia, las elecciones tienen un “precio biológico”. Él describió este proceso como agotamiento del ego, y según su teoría, el cerebro empieza a buscar atajos para ahorrar la poca energía que le queda.

La vida contemporánea está llena de opciones y de decisiones. Estas van generando una gran carga cognitiva, la cual deja agotado al cerebro al final del día. En ese momento, decisiones simples como elegir qué cenar o qué ver en la tele se hacen cuesta arriba.

Esto se traduce en una fuerte impulsividad y en una parálisis por análisis (posponer la decisión mientras se sobreanaliza con estrés). En elecciones sencillas pueden no suponer un problema, pero sí puede serlo en el momento de enfrentarse a decisiones importantes. Especialmente, en aquellas cruciales para la vida a corto plazo.

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Una mujer descansa frente a una ventana

Para combatir la fatiga de decisión, no es necesario buscar más fuerza de voluntad hasta debajo de las piedras. La clave es tratar de automatizar las elecciones más irrelevantes, con el fin de reservar la energía para las decisiones importantes.

Como señala la especialista Selene Martínez, una acción crucial es simplificar las rutinas. Cuanto más te facilites la vida, mejor. Por ejemplo, puedes aprovechar tus días de descanso para planificar las decisiones sencillas para la semana (qué comer/cenar, qué te vas a poner para ir al trabajo, qué series o películas vas a consumir…).

También ayuda mucho automatizar las pequeñas decisiones. Déjate llevar y pon el “piloto automático” en lo más sencillo. Si  algo te lleva menos de dos minutos para hacerlo, hazlo sin cuestionártelo. Asimismo, puedes limitar tus opciones cuando empieces a debatirte qué escoger, adhiriéndote a tus rutinas más eficaces.

Por último, puedes delegar las tareas cuando sea posible, o incluso pedir ayuda cuando realmente lo necesites. Que no te dé vergüenza, hay ocasiones en las que no podrás con todo y no pasa nada.

Si la fatiga empieza a sobrepasarte, no dudes en consultar con un psicólogo tu caso. Un profesional puede acompañarte en tu mejor gestión de la energía, así como darte las herramientas necesarias para reordenar tu capacidad de decidir y tu vida.

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