Por qué siempre hay enfermedades en invierno

Cada año existen mil millones de casos de gripe, según la OMS

El invierno es una época que puede significar cosas buenas como descanso, un ritmo más tranquilo y fiestas de final de año, pero también significa el descenso de la temperatura que no a todos les puede venir bien.

Uno de los ejemplos más comunes es la gripe estacional, pues es una de las infecciones más comunes en época de invierno. Cada año se producen mil millones de casos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de tres a cinco millones son graves.

La doctora Dolores Sánchez Manzano, especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, asegura que existe una razón por la que esta afección prolifera en invierno. “El frío causa inflamación en la garganta, que es un lugar adecuado para que el virus, que está en el ambiente, anide y cause una infección viral”, explica.

El aumento de enfermedades en invierno

La doctora asegura que los virus como los responsables del catarro común o la gripe encuentran en las bajas temperaturas un entorno favorable para sobrevivir y propagarse con mayor facilidad. Además, pasamos más tiempo en espacios cerrados y con menos ventilación, lo que incrementa el riesgo de contagio. Esto, además de la inflamación en la garganta, facilita que los virus se instalen en las vías respiratorias superiores.

Diferencias entre catarro y gripe

Aunque a menudo se confunden, catarro y gripe no son lo mismo. El catarro es una inflamación causada por distintos virus respiratorios que afectan principalmente a la nariz y la garganta. Sus síntomas más habituales incluyen congestión nasal, estornudos, goteo nasal, irritación ocular y molestias leves en la faringe.

La gripe, en cambio, está provocada por un virus específico y suele cursar con un malestar general más intenso. Fiebre alta, dolor muscular, cansancio extremo y, en algunos casos, tos y mucosidad, son sus principales señales de alerta. Por ello, los expertos insisten en la importancia de la vacunación, especialmente en personas mayores de 65 años, gestantes y pacientes con enfermedades crónicas o tratamientos inmunosupresores.

Qué medicamentos tomar

Uno de los errores más frecuentes en invierno es el uso inadecuado de antibióticos. “Las infecciones virales se curan solas con su tratamiento sintomático”, aclara la experta. Esto significa que ni el catarro ni la gripe requieren antibióticos.

Los antibióticos solo están indicados cuando existe una infección bacteriana, que suele identificarse por secreciones más espesas, cambios de color o la aparición de placas blanquecinas en las amígdalas. En estos casos, el diagnóstico médico es fundamental y, en muchas ocasiones, se recurre a cultivos para confirmar el origen bacteriano antes de prescribir el tratamiento adecuado.

Otras enfermedades comunes

El frío no solo afecta al sistema respiratorio. Durante el invierno también se intensifican los dolores articulares, especialmente en personas con artritis o artrosis. Las bajas temperaturas pueden aumentar la rigidez muscular y la sensibilidad al dolor.

Asimismo, el invierno incrementa el riesgo de caídas debido al suelo mojado, la humedad o el hielo, una situación especialmente peligrosa para los adultos mayores. A todo ello se suma el impacto del frío en la salud mental. La reducción de horas de luz puede provocar depresión estacional y ansiedad. Como señalan los especialistas, incluso en personas sin patología previa, menos luz solar se asocia a un descenso del estado de ánimo.

Cómo protegerse

Para reducir el impacto del frío en la salud, los especialistas recomiendan seguir una serie de pautas básicas: abrigarse adecuadamente, evitar las horas de frío extremo, mantenerse bien hidratado y seguir una dieta equilibrada rica en frutas y vitaminas. También es importante extremar las precauciones al caminar y utilizar bastones o andadores si es necesario.

Cuidarse en invierno no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino que también mejora la calidad de vida durante los meses más fríos del año.