La figura de Mariano Barbacid, uno de los científicos más reconocidos de España y nombre histórico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, vuelve a situarse en el centro de una tormenta que amenaza con agravar aún más la crisis interna del CNIO.
Según ha publicado El Mundo, las sospechas en torno al presunto desfalco de fondos públicos en la institución no solo apuntan ya al exgerente Juan Arroyo y a varios antiguos cargos, sino que comienzan a rozar también al propio Mariano Barbacid, a quien el diario vincula con parte del entramado empresarial que está bajo la lupa de la Fiscalía Anticorrupción y de la Policía Nacional.
De acuerdo con la información de El Mundo, una de las claves del caso está en la coincidencia de domicilios sociales entre distintas sociedades mercantiles relacionadas con personas del entorno investigado. El diario sostiene que Zeus SL, una de las empresas señaladas en la denuncia por el supuesto desvío de fondos del CNIO, comparte sede en la calle Don Quijote número 11 de Madrid con una firma propiedad de Mariano Barbacid y con varios negocios vinculados a Juan Arroyo, exgerente del centro.
Esa coincidencia, según El Mundo, ha hecho crecer las sospechas sobre la posible conexión entre intereses privados y decisiones adoptadas dentro de una institución pública de referencia en la investigación del cáncer.
Una red de empresas bajo sospecha
Siempre según El Mundo, Zeus SL habría sido una de las firmas clave dentro del presunto sistema por el que se habrían desviado hasta 25 millones de euros públicos durante cerca de dos décadas. El periódico asegura que esta empresa solo habría trabajado para el CNIO y que obtuvo la totalidad de los contratos SAP a los que se presentó, acumulando alrededor de 1,4 millones de euros gracias a servicios que los denunciantes consideran insuficientes o incluso inexistentes.

En ese contexto, El Mundo añade que los investigadores analizan decenas de empresas alrededor del CNIO como posible canal para detraer fondos de la entidad. Entre ellas figurarían sociedades inmobiliarias y mercantiles vinculadas al entorno de antiguos responsables del centro. El diario también apunta a la posibilidad de que algunos bienes adquiridos con dinero del CNIO terminaran fuera de la institución, en manos de empresas o entornos privados relacionados con antiguos trabajadores.
La información publicada va un paso más allá al situar el foco sobre Mariano Barbacid no solo por esa coincidencia de domicilios sociales, sino también por su histórica cercanía con Juan Arroyo. Según recuerda el periódico, Barbacid siempre defendió públicamente al exgerente, incluso cuando dentro del propio centro ya existían voces que alertaban de posibles irregularidades.
Las sospechas se acercan a Barbacid
Uno de los elementos más delicados es el relativo a los testimonios recogidos por la Policía. Según el diario, empleados de mantenimiento habrían declarado haber realizado de forma regular tareas pagadas por el CNIO en el domicilio de Mariano Barbacid y también en el de Juan Arroyo. Esa circunstancia habría contribuido a que las sospechas empezaran a acercarse de forma más directa al científico.
El periódico también menciona otros frentes que afectarían a Mariano Barbacid, entre ellos el caso de Vega Oncotargets, una firma en cuyo accionariado figura su nombre. El Mundo sostiene que en el CNIO se habrían detectado presuntas incompatibilidades en la cesión de patentes públicas a esa sociedad, que habría recaudado millones de euros gracias a esa línea de investigación. Junto a ello, el diario cita también la Fundación Álvarez Quirós, donde Barbacid figura como patrono, como otra de las estructuras observadas en el marco de las denuncias internas.

La crisis del CNIO, por tanto, ya no se limita al terreno administrativo ni a la guerra abierta entre antiguos y actuales gestores. La tesis que manejan los denunciantes y a la que los investigadores estarían dando credibilidad es que la protección de Mariano Barbacid pudo resultar decisiva para sostener durante años un sistema presuntamente opaco dentro del centro.
Por ahora, ni Mariano Barbacid ni Juan Arroyo han ofrecido respuesta a las preguntas planteadas sobre estos hechos. Mientras tanto, el nombre de Barbacid, símbolo durante años de la excelencia científica española, queda ligado a una investigación que amenaza con convertirse en uno de los mayores escándalos recientes en el ámbito de la ciencia pública en España.
