Últimas 24 horas del pulso entre Trump e Irán por Ormuz

Trump renuncia a su ultimátum sobre Irán para poner fin al desplome de los mercados y a la escalada de precios energéticos

Ningún punto centra tanto interés en la guerra de Irán como el Estrecho de Ormuz, el mayor punto de tensión geopolítica mundial en estos momentos y la única salida al mar para los productores energéticos del Golfo Pérsico (Arabia Saudí, Irán, Emiratos Árabes, Kuwait, Iraq y Qatar). Ormuz por donde circulaba aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo y cerca del 25% del Gas Natural Licuado (GNL) permanece cerrado desde el pasado 28 de febrero, pero Donald Trump aseguraba hasta este lunes que no iba a a tener miramientos para forzar su reapertura.

El pasado sábado lanzó el siguiente ultimátum de 48 horas que expira este lunes por la tarde: o Irán reabría Ormuz o Estados Unidos “arrasaría” las centrales eléctricas del país de los ayatolás. Exigía Trump que los buques volvieran a circular sin restricciones ni bloqueos por Ormuz, pero Teherán ya advirtió que no habría reapertura y que no dejaría el ataque sin respuesta.

Sin embargo, antes de expirar el ultimátum y muy probablemente movido por el desplome de los mercados mundiales, Trump optó por rectificar este lunes su posición y posponer la amenaza de ataque militar. “Basándome en el tono y el contexto de las conversaciones profundas, detalladas y constructivas, que continuarán durante toda la semana, he dado la instrucción al Departamento de Guerra que posponga todos y cada uno de los ataques militares contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraníes durante un período de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y discusiones en curso”, escribió el presidente de EE.UU en sus redes sociales.

El mensaje de Trump se produce después de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) afirmara que Irán pensaba cerrar completamente el Estrecho si Trump cumplía sus amenazas de atacar las instalaciones energéticas iraníes. Y advirtió que las empresas con acciones estadounidenses serían “completamente destruidas” si Washington ataca las instalaciones energéticas iraníes.

Esto significa que infraestructuras energéticas y de agua de los aliados de EE. UU. en el Golfo (como plantas de desalinización) pasaban a ser objetivo militar de Irán. “Nosotros no iniciamos la guerra y no la iniciaremos ahora, pero si el enemigo daña nuestras centrales eléctricas, haremos todo lo posible para defender el país y los intereses de nuestro pueblo”, advirtió la CGRI.

Macron y Sánchez piden la reapertura

Mientras el ultimátum de Trump descontaba sus horas, mandatarios como el presidente de la República de Francia, Emmanuel Macron, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reclamaron ayer, domingo, la reapertura de Ormuz con la idea de poner fin a la escalada de precios del barril de Brendt y del gas.

Macron contactó con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, para trasladarle la solidaridad de Francia y su compromiso de contribuir a la defensa del espacio aéreo saudí, “dado que el país está siendo objeto de repetidos e inaceptables ataques con misiles y drones iraníes”. Dicho esto, reclamó: “Ante el riesgo de una escalada incontrolada, es más esencial que nunca que todos los beligerantes acuerden establecer una moratoria sobre la energía y las infraestructuras civiles, y que Irán restablezca la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz».


También Sánchez, a través de sus redes sociales, pidió “la apertura del estrecho de Ormuz y la preservación de todos los yacimientos energéticos” en la región. “El mundo no debería pagar las consecuencias de esta guerra”, dijo el presidente, temeroso de “una mayor escalada” que podría “desencadenar una crisis energética a largo plazo para toda la humanidad”.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, por su parte, se mostró “absolutamente convencido” de que la alianza atlántica logrará reabrirá el Estrecho de Ormuz: “Los aliados y socios europeos de todo el mundo han aprovechado las últimas semanas para asegurarse de que trabajemos juntos. Han empezado a planificar qué podemos hacer colectivamente como aliados, como socios de Estados Unidos“.