Los profesores de la enseñanza pública madrileña iniciaron el pasado 14 de octubre una huelga indefinida para denunciar el deterioro de sus condiciones laborales y la falta de recursos en los centros educativos. Convocada por CCOO, UGT, CGT, CNT, STEM y Solidaridad Obrera, entre otras organizaciones, la protesta afecta a un colectivo de unos 65.000 docentes, que reclaman una reducción de las ratios por aula y de las horas lectivas, más profesionales para atender a los alumnos con necesidades específicas, menos burocracia y una subida salarial de 600 euros mensuales. Los sindicatos también denuncian la segregación escolar y las deficiencias de las instalaciones. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso considera injustificada la huelga y defiende las mejoras ya aprobadas.
María Sánchez, madre y profesora del colegio público Ángel Nieto, situado en el Ensanche de Vallecas, nos describe algunas de circunstancias que han llevado a este colectivo a la protesta. “Las conversaciones más importantes sobre las necesidades de los niños no siempre encuentran el tiempo ni el lugar que merecen. Hay que resolverlas de pie, en un pasillo, aprovechando los escasos minutos entre una clase y otra”. Aunque actualmente se encuentra de baja por embarazo, sigue de cerca la huelga indefinida del profesorado y respalda las reivindicaciones de sus compañeros. “Conozco lo que ocurre al otro lado de la puerta de las aulas y temo que la falta de recursos termine deteriorando gravemente la calidad de la enseñanza”, indica.
Su primera preocupación es la ratio, que provoca que se acumulen los problemas durante la jornada escolar. “En cada aula hay niños que necesitan más explicaciones, otros que presentan dificultades de aprendizaje, algunos que requieren atención especializada y varios más que reclaman tiempo y ayuda del profesor”. A ellos se suman los alumnos recién incorporados al sistema educativo español, algunos procedentes de otros países, con diferentes trayectorias académicas y, a menudo, dificultades con el idioma.

“La diversidad -explica esta profesora- es cada vez mayor, pero las ratios y los medios disponibles no permiten ofrecer la atención individualizada que necesitan todos los escolares. Los profesores no solo debemos impartir el temario, también detectar dificultades, atender conflictos, coordinarnos con los compañeros y mantener informadas a las familias. A menudo, cuestiones importantes terminan despachándose apresuradamente entre una clase y otra, sin la dedicación que merecen”.
Diferentes ritmos de aprendizaje
La situación adquiere especial relevancia en Vallecas, uno de los territorios madrileños con mayor transformación demográfica. Según los datos del Padrón Municipal de septiembre de 2026, los distritos de Puente y Villa de Vallecas suman 388.978 habitantes, de los cuales el 23,3% tiene nacionalidad extranjera. No todos los barrios tienen la misma presión. En San Diego, el 37,9% de los vecinos son extranjeros, en Numancia representan el 29% y en el Ensanche de Vallecas, donde se encuentra el colegio Ángel Nieto, el 16,1%.
El último informe municipal disponible sobre infancia y adolescencia, publicado en 2025 con datos escolares del curso 2023-2024, revela que el 24,4% del alumnado de Puente de Vallecas es extranjero, frente al 13,2% de Villa de Vallecas. En Puente de Vallecas, el 13,9% de los estudiantes necesita algún tipo de apoyo educativo, frente al 9,4% de media en la capital. En Villa de Vallecas, el porcentaje es del 10,1%. Esta categoría incluye discapacidades y trastornos del aprendizaje, dificultades lingüísticas, altas capacidades o situaciones de desventaja socioeducativa.
La procedencia extranjera no supone por sí misma una dificultad académica. Sin embargo, algunos alumnos recién llegados pueden necesitar una adaptación curricular, refuerzo lingüístico o acompañamiento durante su incorporación. Y cuando estas circunstancias coinciden con otros problemas de aprendizaje o situaciones familiares vulnerables, la respuesta educativa requiere más profesionales y más tiempo.

Eso es lo que preocupa a María Sánchez. Su experiencia le ha enseñado que la atención individualizada resulta esencial para evitar que las dificultades de un alumno se conviertan en problemas mayores. “Cuando una clase reúne a numerosos escolares con ritmos de aprendizaje distintos, el profesor se ve obligado a repartir su atención como puede. Y no siempre puede llegar a todos”.
El problema no se reduce a las aulas. La coordinación con especialistas, orientadores y familias también necesita tiempo. “Las conversaciones se comprimen en los descansos y los encuentros entre profesores se improvisan en cualquier lugar. La falta de recursos convierte así la buena voluntad de los docentes en un remedio insuficiente para afrontar necesidades que deberían recibir una respuesta organizada”.
Refuerzo de plantillas
La Consejería de Educación madrileña defiende que este curso ha reforzado las plantillas y avanzado en la reducción de ratios, hasta los 20 alumnos en los dos primeros cursos de Primaria y 25 en toda la ESO. También ha anunciado la incorporación de 1.280 docentes adicionales y refuerzos para educación compensatoria y atención a la diversidad. Los sindicatos consideran insuficientes esas medidas y reclaman menos horas lectivas, más profesionales de apoyo, menores ratios y una reducción de las tareas burocráticas.
La huelga ha puesto de manifiesto la distancia entre las cifras que maneja la Administración y la realidad que describen estos docentes. En barrios como Vallecas, con situaciones sociales y familiares muy distintas, esa distancia puede tener consecuencias importantes.
De las aulas a la calle
El lunes, cientos de docentes concentrados frente al Palacio de Santoña, donde Díaz Ayuso participaba en un acto institucional, protagonizaron una protesta que terminó con cargas de la Policía Nacional. Los agentes intervinieron para despejar los accesos y facilitar la salida de la presidenta madrileña, después de que los manifestantes rodearan el edificio. La presidenta calificó lo ocurrido de escrache y acusó al Gobierno central de fomentar un clima de acoso e intimidación. Los profesores, por su parte, defendieron el carácter reivindicativo de la concentración y denunciaron la actuación policial. La Delegación del Gobierno ha anunciado una investigación sobre las cargas.

Este jueves, 22 de octubre, los profesores tienen previstas nuevas movilizaciones en Madrid. Habrá una concentración ante la Asamblea regional por la mañana y una manifestación desde Atocha hasta la calle Alcalá a partir de las seis de la tarde. Además de reclamar mejoras para la enseñanza pública, los docentes denunciarán las intervenciones policiales.
Mientras el enfrentamiento político continúa, María vuelve a los niños. “La huelga no responde únicamente a una reclamación laboral, sino al temor de que la escuela pública esté perdiendo capacidad para cumplir su función esencial para nuestros hijos. La calidad de la enseñanza no depende solo de lo que explica un profesor, también del tiempo que puede dedicar al alumno que no ha entendido la lección o al que necesita un apoyo específico”.

