Ocho mil millones de personas dejan de “existir” por unos segundos en el espacio

Qué ocurrió realmente durante su sobrevuelo lunar y por qué marca un hito clave para el regreso humano a la Luna

Misterios espaciales - Sociedad
Una imagen simbólica de un misterio espacial.
Artículo14/Krea

Durante unos segundos, la humanidad entera quedó fuera de plano. Ocho mil millones de personas “desaparecieron” simbólicamente en una imagen tomada desde el espacio profundo en pleno desarrollo de la misión Artemis I, cuando la nave Orión captó cómo la Tierra se ocultaba tras el borde iluminado de la Luna.

Una fotografía tan poética como inquietante que resume, mejor que cualquier discurso, el objetivo último de la misión Artemis I: volver a mirar nuestro planeta desde lejos para preparar el siguiente gran salto de la exploración espacial.

La instantánea fue tomada el 21 de noviembre de 2022, en el sexto día de la misión Artemis I, mediante una cámara externa instalada en la nave Orión. En ella, la Tierra —hogar de toda la humanidad— se desliza lentamente detrás del horizonte lunar, quedando momentáneamente oculta desde la perspectiva de la nave.

No es solo una imagen impactante. Se trata también un hito técnico y narrativo dentro de la misión Artemis I, concebida como banco de pruebas para el futuro de la exploración humana más allá de la órbita terrestre.

Un sobrevuelo clave en la misión Artemis I

En el momento en que se captó la imagen, la misión Artemis I se encontraba ejecutando uno de sus movimientos más delicados. Orión se dirigía a un sobrevuelo propulsado que la llevó a apenas 130 kilómetros de la superficie de la Luna. Esa maniobra no era un simple acercamiento: la velocidad obtenida permitió a la nave entrar en una órbita retrógrada distante alrededor del satélite.

La misión Artemis I demostró así la capacidad de navegación precisa en el entorno lunar, algo esencial para futuras misiones tripuladas. Esta órbita se considera “distante” porque se sitúa unos 92.000 kilómetros más allá de la Luna, y “retrógrada” porque la nave viaja en sentido contrario al movimiento natural del satélite alrededor de la Tierra. Un recorrido exigente, pero fundamental para evaluar sistemas de propulsión, comunicaciones y estabilidad.

El cohete Artemis I
Una imagen del cohete de Artemis.

Durante su viaje alrededor de la Luna, la misión Artemis I alcanzó un punto máximo de distancia de la Tierra el 28 de noviembre de 2022, superando los 400.000 kilómetros. Con ello, Orión batió un récord histórico, dejando atrás la marca establecida por Apolo 13, hasta entonces la nave diseñada para la exploración humana que más lejos había llegado de nuestro planeta.

Este logro no fue anecdótico. La misión Artemis I permitió comprobar cómo responden los sistemas de la nave en condiciones extremas de radiación, temperatura y aislamiento. Unos datos imprescindibles para garantizar la seguridad de futuras tripulaciones. Cada kilómetro recorrido formó parte de una hoja de ruta mucho más ambiciosa.

Artemis II toma el relevo

Tras el éxito técnico de la misión Artemis I, el programa Artemis avanza hacia su siguiente fase. La misión Artemis II, primera tripulada del programa, tiene previsto su lanzamiento el 6 de febrero de 2026, siempre que las condiciones meteorológicas y técnicas lo permitan. A bordo viajarán cuatro astronautas que orbitarán la Luna y regresarán a la Tierra, replicando y ampliando el recorrido validado previamente.

El vuelo servirá para poner a prueba sistemas críticos con personas a bordo, un paso indispensable antes de regresar a la superficie lunar. Artemis II no busca aún alunizar, pero sí confirmar que todo lo aprendido durante la primera misión funciona cuando la variable humana entra en juego.

Los herederos de Artemis I
Una fotografía de los astronautas.
NASA

La preparación de Artemis II ha entrado ya en su fase final. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, iniciaron recientemente la cuarentena previa al lanzamiento.

Este periodo de aislamiento, que forma parte del programa de estabilización de salud, comienza habitualmente unos 14 días antes del despegue. La experiencia acumulada en la misión Artemis I ha permitido diseñar un calendario flexible, capaz de adaptarse a posibles retrasos sin comprometer la seguridad de la tripulación ni los objetivos científicos.

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