CINTURONES EN TRENES

¿Por qué los trenes de alta velocidad no tienen cinturones?

Un experto explica por qué no hay cinturón de seguridad en los trenes, y por qué sería más peligroso si los llevasen

Un coche de un tren Iryo
Iryo

Después de conocer más detalles sobre el accidente ferroviario sucedido ayer en Adamuz, muchas personas y viajeros frecuentes se han preguntado por qué los trenes, especialmente los de alta velocidad, no tienen cinturón de seguridad en sus asientos.

La realidad es que diversas investigaciones, así como expertos en seguridad ferroviaria, se ha demostrado que su uso aumentaría las cifras de fallecidos y de heridos en los accidentes más graves. Incluso la propia Renfe se ha pronunciado alguna vez al respecto. Conoce exactamente por qué a continuación.

Por qué los trenes no tienen cinturón en sus asientos

A raíz del trágico suceso en Adamuz, muchas personas llevan horas preguntándose por qué medios de transportes como los aviones sí llevan cinturones en sus asientos, pero no los trenes, especialmente los de alta velocidad.

De acuerdo con los especialistas, e incluso la propia Renfe, en primer lugar se debe a los múltiples sistemas de seguridad de estos transportes. Estos son tanto activos como pasivos, y van desde el diseño de los coches y las vías hasta las comunicaciones y controles de velocidad automáticos.

En caso de colisión o descarrilamiento, los trenes de alta velocidad cuentan con sistemas de gestión de energía. Estos están estrictamente diseñados para minimizar la fuerza del impacto sufrido. Por ejemplo, hay zonas deformables preparadas para absorber las fuerzas de impacto, así como cabinas y bastidores fabricados con el mismo fin.

Asimismo, al margen de su peso y con una frenada abrupta y violenta, existe en estos vehículos un sistema de frenado de emergencia adicional que minimiza el riesgo de salir despedido. Está diseñado de tal manera que reduce las posibilidades de que la frenada sea excesivamente fuerte.

¿Por qué es más seguro no usar los cinturones?

Tren de iryo

Junto a estos sistemas, hay otro elemento clave que explica por qué los trenes de alta velocidad no tienen ni deberían tener cinturón: el asiento.

Los fabricantes también están hechos para deformarse, con el fin de que el ocupante absorba la menor cantidad de impacto posible. Con el uso del cinturón, este transmitiría parte de la fuerza.

Para evitarlo, los asientos tendrían que ser rígidos e incómodos. Y en caso de accidente, la energía del impacto iría a las rodillas, la cabeza y la espalda de los pasajeros. Asimismo, el cinturón puede dejar retenido a su usuario. Por tanto, se impediría su evacuación o su refugio.

De acuerdo con un estudio de Rail Safety and Standards Board, que analizó accidentes en Reino Unido y cómo habría afectado la presencia del cinturón, habría sido más peligroso su uso.

Concretamente, en seis accidentes reales analizados, se habrían salvado 11 vidas (eyecciones) y se habrían perdido 88 (atrapamiento en zonas aplastadas y otros).

Asimismo,  muchos usuarios van de pie o directamente no lo usarían. Las investigaciones indican que se agravarían las víctimas y los heridos que pueda ocasionar un accidente grave.

Unas personas serían una especie de “proyectiles” con impacto directo entre sí y entre los usuarios con el cinturón abrochando, impidiendo cualquier oportunidad de esquivarlos. De igual manera, los usuarios sin cinturón también podrían sufrir lesiones más graves al chocar contra los asientos deformables y otros elementos.

En definitiva, al incorporar diversas medidas de seguridad, se confía en su efectividad y en la baja probabilidad de accidente grave. Si bien los cinturones podrían salvar alguna vida, los expertos aseguran que su presencia en la alta velocidad aumentaría muchos riesgos y peligros.

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