El sábado 27 de diciembre ocupa un lugar destacado dentro del calendario litúrgico de la Iglesia católica. Aún inmersos en la octava de Navidad, los fieles recuerdan hoy a los Santos Inocentes, los niños mártires de Belén, y a algunas figuras importantes que ejemplifican el valor, la fe y la entrega en la tradición cristiana. Esta jornada nos invita a reflexionar sobre la defensa de la vida, la pureza del corazón y la fidelidad a los valores del Evangelio.
Los Santos Inocentes, primeros mártires de Navidad
La celebración más significativa de este día es la de los Santos Inocentes, que conmemoran a los niños asesinados en Belén por orden del rey Herodes, según los relatos del Evangelio de Mateo. Aunque su historia es breve y trágica, estos pequeños mártires son considerados testigos silenciosos del nacimiento de Jesús, cuya vida y muerte anticipan la lucha entre la injusticia y la justicia, entre el mal y la luz de la fe.
En la tradición cristiana, los Santos Inocentes simbolizan la pureza y la entrega, recordando que la santidad no siempre se mide por la edad, la fama o los logros, sino por la condición de ser heredero de la promesa divina desde el inicio de la vida. La Iglesia invita a la oración por los niños y a la protección de la vida en todos sus momentos, recordando el valor de los más vulnerables.
San Juan, testigo de la fe
Además de los Santos Inocentes, algunos calendarios litúrgicos señalan hoy la memoria de San Juan, discípulo amado y testigo de los primeros acontecimientos de la vida de Jesús. San Juan, autor del Evangelio que lleva su nombre, las epístolas y el Apocalipsis, representa la fidelidad inquebrantable a Cristo y el compromiso de transmitir la buena noticia a los demás.
Como figura clave en la comunidad cristiana primitiva, San Juan acompañó a Jesús en los momentos más importantes de su vida, incluido el Calvario, donde fue encargado de cuidar de la Virgen María. Su vida muestra que la constancia en la fe, el amor fraternal y la predicación con coherencia son caminos para alcanzar la santidad.
El significado de la fecha en el contexto navideño
El 27 de diciembre, al situarse dentro de la octava de Navidad, ofrece un contexto especial para reflexionar sobre la continuidad de la Navidad en la vida cotidiana. Mientras que el 25 de diciembre celebra el nacimiento de Jesús y el 26 la entrega y el sacrificio de San Esteban, hoy se recuerda que la fe también se construye en la fidelidad, la inocencia y la defensa de la justicia.
La memoria de los Santos Inocentes nos recuerda que la vida tiene un valor intrínseco y que cada persona, incluso la más pequeña, puede ser un ejemplo de coraje y pureza. San Juan, por su parte, muestra que la cercanía a Dios y la perseverancia en la misión son esenciales para vivir plenamente la Navidad más allá de las celebraciones externas.
Un día de reflexión y acción
El sábado 27 de diciembre invita a los creyentes a mirar más allá del festejo inmediato y a conectar con el sentido profundo de la Navidad: la luz que entra en un mundo marcado por la injusticia, la esperanza que surge en medio del sufrimiento y la fe que se manifiesta en la entrega a los demás.
Es un día para orar por los niños y los más vulnerables, para valorar la fidelidad en la vida diaria y para recordar que la santidad se puede vivir en la defensa de los débiles, en el amor fraterno y en la coherencia con los propios valores. La conmemoración de los Santos Inocentes y de San Juan nos enseña que la fe auténtica no se limita a palabras o rituales, sino que se manifiesta en acciones concretas, cercanas a la justicia y la compasión.


