El PP no augura avances en Extremadura hasta después de las elecciones en Aragón

La presidenta de la Junta en funciones, María Guardiola, ha replicado al líder de Vox, Santiago Abascal, sobre su entrada en el Ejecutivo autonómico, asegurando que la participación de su partido en un eventual gobierno extremeño ya está “contemplada” dentro...

La presidenta María Guardiola y el presidente Jorge Azcón

La presidenta de la Junta en funciones, María Guardiola, ha replicado al líder de Vox, Santiago Abascal, sobre su entrada en el Ejecutivo autonómico, asegurando que la participación de su partido en un eventual gobierno extremeño ya está “contemplada” dentro de las negociaciones iniciadas tras las elecciones autonómicas del pasado 21 de diciembre. En un mensaje difundido en redes sociales, recogido por Europa Press, la dirigente popular recordó que “está en su mano” que Vox forme parte del Ejecutivo y que las urnas “han pedido” diálogo entre ambas formaciones, apelando a que ese entendimiento se materialice “con normalidad y proporcionalidad”.

Pese a este reconocimiento explícito, la negociación se encuentra en un punto muerto. La sesión constitutiva de la Asamblea de Extremadura se celebró sin un acuerdo previo entre PP y Vox, lo que activa ahora un calendario institucional que estrecha los plazos. A partir de ese momento, el presidente de la Cámara dispone de 15 días para proponer un candidato a la Presidencia de la Junta, que previsiblemente será María Guardiola. Tras ello, se abre otro plazo de 15 días para la presentación del programa de gobierno y la celebración del debate de investidura. En la práctica, el PP y Vox cuentan con apenas dos semanas para desbloquear la situación antes de afrontar una votación clave que, de fracasar, pondría en marcha el reloj electoral hacia una posible repetición de elecciones en junio.

Fuentes del Partido Popular asumen que, hasta que no se celebren las elecciones aragonesas del 8 de febrero, los avances serán mínimos o inexistentes. El propio entorno de Guardiola da por hecho que cualquier acuerdo quedará aplazado hasta después de esos comicios, para evitar que la negociación extremeña interfiera en la estrategia electoral nacional del partido. En ese contexto, se confirma que la presidenta en funciones ha retomado el contacto con Vox mediante una llamada reciente, aunque sin que hayan trascendido detalles sobre su contenido.

Desde Vox, el mensaje público se mantiene frío. Santiago Abascal rehusó aclarar si su formación votará en contra de la investidura de Guardiola en caso de que no se alcance un acuerdo, insistiendo en que Vox no negocia “en medios de comunicación”. No obstante, sí subrayó que su partido no está dispuesto a facilitar la gobernabilidad para que “unos señores sienten el culo en unos sillones y no cambie nada”, recordando que esa fue la razón por la que rompieron los gobiernos de coalición con el PP en julio de 2024, tras lo que califican como una “estafa” vinculada a la política migratoria.

El choque entre ambas formaciones se intensificó el pasado lunes, cuando Vox comunicó a Guardiola la suspensión de las negociaciones mediante un correo electrónico de apenas una frase, alegando que no percibía “voluntad de cambio”. Desde el PP, sin embargo, se asegura que el acuerdo estaba muy cerca de cerrarse y que existía un entendimiento programático para vincular la investidura a la aprobación de los Presupuestos autonómicos. La desconfianza mutua ha hecho que ninguno quiera aparecer ante la opinión pública como responsable del bloqueo.

Vox ha dejado claro que no aceptará una abstención ni un apoyo gratuito: será “sí o no”. En el documento remitido a Guardiola, la formación de Abascal incluyó una serie de exigencias transversales consideradas irrenunciables, entre ellas la política migratoria, el recorte de subvenciones a los llamados “chiringuitos” y, de forma destacada, las competencias de Agricultura, clave para su oposición al Pacto Verde europeo. Aunque Guardiola ofreció formalmente la entrada de Vox en el Ejecutivo, devolvió el documento con anotaciones propias, lo que llevó a Vox a frenar en seco los avances.

Los populares dan por seguro que Vox utilizará el choque con Guardiola como parte de su discurso duro contra ellos, mientras que un acercamiento prematuro podría haber contaminado esa estrategia. Todo apunta, por tanto, a un “bloqueo” hasta que se conozca el resultado en Aragón.