Sin consentimiento

“Ellos me subieron a páginas porno, que todo el mundo vea ahora sus caras”

La justicia acaba de archivar la causa al no lograr identificar a los implicados. Pero ellos también salen en las grabaciones y ellas, 87 víctimas, piensan mostrarlos. Así lo han adelantado a Artículo14

Víctima de grabaciones pornográficas.
Víctima de grabaciones pornográficas.
KiloyCuarto

Hace tan solo unos meses, casi un centenar de mujeres expuestas en páginas porno sin su consentimiento veían algo de luz en ese túnel en el que llevan más de seis años inmersas. Por fin había un sospechoso identificado, entre toda la ristra de posibles implicados. El llamado ‘caso Maruxaina’ se remonta a mediados de 2019, a una cálida noche de verbena en la que ninguna de las afectadas imaginaba que en ese ambiente festivo fueran a ser grabadas mientras orinaban en un callejón cercano a la parroquia de San Ciprián, Lugo. En concreto, había tres cámaras apostadas en un radio de 500 metros, cerca de la parroquia, bajo un canalón y un coche. Todo un dispositivo montado para captar expresamente a las mujeres y exponerlas luego sin su consentimiento. La casualidad quiso que una de ellas se descubriera en esas imágenes y destapara el delito.

Fotograma de uno de los vídeos en los que se ve a las mujeres grabadas sin su consentimiento

“Somos 117 las afectadas, pero denunciamos 87, las que nos fuimos enterando por cercanía”, detalla Paloma Maseda, una de las 24 que se unieron por vivir en la zona de La Mariña, pero hay de Santiago o que están en una asociación. En total hay unos siete abogados personados en la causa, pero ellas comparten por igual un chat grupal en el que se van informando de las novedades: cuando fueron a denunciar al cuartel identificando cada una el minuto en que aparecían en el enlace del vídeo subido a internet, cuando les archivaron por primera vez la causa por entender el anterior juez que ellas se habían expuesto en la vía pública -“ojalá nos hubiera multado si hubiera servido a la causa”, clamaron- o cuando se reabrió y se aportó el informe de una empresa especializada en peritajes informáticos que reveló la identidad de uno de los sospechosos… Precisamente, creyeron que este último hallazgo derivaría al fin en un punto clave: “Es un paisano en Francia, con nombre, apellido, dirección, casado… Lo tenemos totalmente identificado. Al parecer fue uno de los de los que subió uno de los vídeos a las páginas porno. Aunque él no grabó porque yo escuché sus voces y eran españoles y gallegos, pero clarísimo además”.

“Mi coño no es público”

Paloma Maseda ha dedicado horas y horas a visionar decenas de vídeos en páginas porno en busca de pruebas. “Algunos son vomitivos”, apunta. En su tarea detectivesca, a la que aún no ha conseguido poner sello policial ni judicial, ha conseguido trazar desde un modus operandi de los implicados -“se repartían por el pueblo y se llamaban por teléfono al localizar a las que llaman ‘meonas’-, hasta sus zonas de actuación -desde callejones a playas y parajes, tanto en Galicia como Asturias-. En 2017, dos años antes de la feria de A Maruxaina en la que grabaron a un centenar de mujeres, entre ellas a Paloma, grabaron a otras tantas en la fiesta del Xiringüelu de Pravia.

“A miña cona non es pública”, corearon en una manifestación organizada en 2021 en la que contaron con un apoyo ciudadano inesperado. “Ese día fue maravilloso, porque al mirar hacia atrás venía mucha gente detrás, chicos, señores… Fue increíble, fue increíble…”, recuerda Paloma en un tono alejado del sinsabor actual. La jueza actual acaba de archivar de nuevo la causa por considerar que no tiene forma de avanzar en la investigación al no tener jurisdicción para acusar al francés sospechoso. “No dudo del testimonio de las denunciantes ni de su sufrimiento”, expone la magistrada en el auto, “pero rigen los principios de presunción de inocencia e intervención mínima”.

#XustizaMaruxaina

El primer varapalo de todos fue descubrir la exposición de su intimidad. Aunque a Paloma se le escapó una carcajada: “Me eché a reír hasta que me dijeron que lo había subido a una página porno”. Al tiempo quiso ver los vídeos descubiertos por una de las chicas al saltarle en su ordenador el anuncio de una pornoweb de pago con la foto de una joven vestida con el traje típico de Maruxaina. Cuando clicó, empezó a reconocer caras hasta toparse con su propia imagen. A la vergüenza inicial siguió una oleada de repulsa convertida en marea ciudadana; el caso se mediatizó bajo el hashtag #XustizaMaruxaina, aunque aún no han conseguido la respuesta que esperaban: que la vergüenza cambie de bando.

Ahora están en ello. El archivo de la causa ha servido de acicate para algo que mascullan desde hace tiempo; exponer el rostro de quienes vulneraron su intimidad. “Si ellos tienen total impunidad en subir a nuestras haciendo pis, qué problema hay ahora en difundir lo que ellos mismos subieron -reclama Paloma-. Yo vi muchísimos vídeos, los nuestros y los de otras muchas mujeres, muy muy heavies. Y ellos hablan con la cámara en mano e incluso dan datos de quién les comprará esas grabaciones”. Creen que el francés pudo ser uno de ellos, pero habría más. A su vez, tienen claro que todas las miguitas se encuentra en los vídeos subidos a páginas como Pissrip, Xvideos o Xhamster con la referencia de porno amateur o #aficionado, y bajo los títulos ‘gatear nocturno’, ‘peeing in public‘ o ‘the galician gotta‘. Para sorpresa de las denunciantes, no eliminaron el audio en el que se les escucha mientras graban. De ahí que sus víctimas sepan cómo se coordinaban para localizarlas e incluso los nombres de pila de los implicados: Luis ‘el Gallego’, Javi, Salva, Ángel, Inma…

Los hombres que grababan a las mujeres

Calculan que serán unos ocho hombres, de unos treinta y pico años, y que el mayor de todos ronda los sesenta. Responde por ‘el Gallego’. A este último y al tal Javi -que parece el cabecilla o al menos el director de escena- los han reconocido por sus voces en otros vídeos de contenido sexual aún más explícito, pues graban a parejas teniendo relaciones en espacios públicos como playas y parajes. Por supuesto, siempre sin su consentimiento. Lo hacen con cámara de visión nocturna, sintiéndose tan impunes como para aproximarse a su objetivo hasta el punto de aparecer ellos mismos en el plano. Sin embargo, ese descuido aún no les ha penalizado, como lamenta Paloma: “Hasta se escucha a Javi decir mientras graba: ‘Mira que les tengo dicho que no se acerquen tanto, que nos van a pillar’. Pero no ha sido así. Yo también creía que al encontrar las caras de ellos en los vídeos sería más fácil todo”.

Entre las voces y rostros de ellos también se cuelan dos nombres de mujer y una melena pelirroja. “Estamos convencidas de que ellas sirven de gancho para acercarse donde ellos no podrían hacerlo solos“. En uno de los vídeos se ve cómo la cámara se aproxima a unas jóvenes encuclilladas en la calle, “y por descontado no habrían podido acercarse así si hubieran sido hombres”. Igual que se apostan con la cámara junto a parejas simulando ser otra que busca un lugar más íntimo donde esconderse. Él y ella, ellos y ellas. Impunes por igual. “Queremos que de una vez se sepa todo esto”, adelanta Paloma a Artículo14, implicada ahora en una nueva campaña que lanzarán en redes mientras su abogado recurre el archivo del caso: “Porque esto va más lejos de que nos grabasen haciendo pis. Hay hasta una presunta violación entre los hechos… Y tiene que saberse. Yo no quiero que le pase a más mujeres, como tampoco quiero que el día de mañana le pase a mi hija”.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

TAGS DE ESTA NOTICIA