Juan del Val, escritor: “Reto a los críticos a escribir lo que yo escribo, les pongo un folio delante y vemos quién hace más”

Juan del Val defiende el entretenimiento literario y responde a quienes consideran sus novelas una forma de literatura menor

Juan del Val - Cultura
Una fotografía de archivo del autor.
Javier Ocaña

Juan del Val no ha vivido un Premio Planeta tranquilo. Su victoria con Vera, una historia de amor lo situó en el centro de una conversación literaria que fue mucho más allá del libro. Hubo interés, ventas, presencia mediática y también una ola de críticas dirigidas no solo a la novela, sino a su figura pública, a su popularidad televisiva y a la eterna discusión sobre qué se considera literatura “seria” y qué se despacha como entretenimiento.

Ahora, Juan del Val ha respondido a esos reproches con una frase muy suya, frontal y poco dispuesta a pedir permiso. En una entrevista con El Periódico Mediterráneo, el escritor admite que acepta las críticas, pero rechaza la etiqueta de “literatura menor” aplicada a su obra. “Cuando alguien habla de literatura menor, yo le retaría a escribir sobre lo que yo escribo. Le pongo un folio delante y vemos cuál de los dos hace más subordinadas”, afirma. Y remata: “Yo podría escribir un capítulo lleno de subordinadas, claro. Pero eso no significa que sea mejor. Significa que es más aburrido”.

Juan del Val y la polémica de la “literatura menor”

La discusión alrededor de Juan del Val no es nueva, pero se intensificó tras el Planeta. Su perfil genera una mezcla particular de interés y rechazo. Es escritor, guionista, productor y colaborador televisivo. Pero para una parte del ecosistema literario esa visibilidad juega en su contra. Hay quien considera que su éxito responde más a su presencia mediática que a su propuesta narrativa.

El autor, sin embargo, no compra ese marco. Su respuesta apunta directamente a una idea muy instalada en ciertos debates culturales: que una novela accesible, directa o pensada para entretener tiene menos valor que una obra más compleja en apariencia. Para Juan del Val, esa jerarquía es falsa. Escribir de forma clara no significa escribir peor. Y entretener no equivale a rebajar la literatura.

Vera, una historia de amor - Juan del Val
Portada de la novela ‘Vera, una historia de amor’.
Editorial Planeta

Ahí está el núcleo de su defensa. Del Val no niega que puedan hacerse críticas a su obra. De hecho, asegura que las acepta. Lo que rechaza es el gesto de superioridad que, a su juicio, hay detrás de la etiqueta “literatura menor”. Su desafío del folio funciona como una provocación, pero también como una declaración de principios: la dificultad de una novela no se mide solo por la cantidad de subordinadas ni por la densidad de una frase.

El entretenimiento como reivindicación

Uno de los puntos más interesantes de la entrevista es que Juan del Val no intenta disfrazar su obra de algo que no es. Al contrario, reivindica abiertamente el entretenimiento. “Mi último libro es entretenimiento, y lo digo mucho aunque a veces se malinterprete. Para mí el entretenimiento no es una cosa menor. Me parece un gran logro que alguien lea una novela, la termine y diga ‘me he entretenido’”, sostiene.

La frase tiene más fondo del que parece. En un mercado donde muchos lectores abandonan libros a medias y donde la atención compite con series, redes sociales, pódcast y pantallas de todo tipo, lograr que alguien entre en una novela, avance y la termine no es poca cosa. Juan del Val defiende precisamente ese pacto básico con el lector: contar una historia que quiera ser leída.

A partir de ahí, añade otros niveles. Si además la novela provoca risa, emoción o reflexión, mejor. Pero el primer compromiso, en su caso, está en mantener vivo el interés. Esa postura puede gustar más o menos, pero resulta coherente con su forma de entender la escritura y con el lugar que ocupa dentro del panorama editorial.

Autoexigencia, no autocrítica

Juan del Val
El ganador del Premio Planeta 2025.
Javier Ocaña

En la entrevista, Juan del Val también matiza su relación con la crítica propia. No habla tanto de autocrítica como de autoexigencia. “Soy enormemente duro conmigo a la hora de escribir. Puedo sufrir por un párrafo”, explica. La frase desmonta, al menos en parte, la caricatura del escritor mediático que simplemente firma libros sin una preocupación real por el oficio.

Del Val quiere dejar claro que su escritura puede ser accesible, pero no descuidada. La claridad, de hecho, también exige trabajo. Una frase sencilla puede estar muy pensada. Un capítulo que fluye puede haber costado muchas decisiones invisibles. Y una novela que se lee con facilidad no necesariamente se ha escrito con facilidad.

Ese es uno de los argumentos más repetidos por quienes defienden la literatura popular: hacer que algo parezca sencillo también tiene mérito. Juan del Val lo lleva a su terreno con una mezcla de ironía y desafío, pero la idea está ahí. La complejidad no siempre es sinónimo de profundidad, y la oscuridad no siempre equivale a calidad.

TAGS DE ESTA NOTICIA