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Kaya Scodelario reclama su propio imperio en ‘The Gentlemen’

La segunda temporada de la serie de Guy Ritchie convierte a Susie Glass en algo más que la socia del aristócrata interpretado por Theo James y prepara su emancipación del poder heredado de su padre

Kaya Scodelario reclama su propio imperio en 'The Gentlemen'
Kaya Scodelario reclama su propio imperio en 'The Gentlemen'

Susie Glass entra en cualquier habitación con la serenidad de quien ya ha calculado todas las salidas. Apenas levanta la voz, nunca necesita exhibir un arma para imponer autoridad y viste cada traje como una advertencia. Desde la primera temporada de The Gentlemen, Kaya Scodelario entendió que su personaje debía moverse de manera diferente a los hombres que la rodeaban. Mientras ellos presumen de apellidos, propiedades, músculos o historiales delictivos, Susie observa, negocia y toma decisiones. Su poder se apoya en el conocimiento preciso de un negocio que dirige desde hace años, aunque oficialmente el imperio siga perteneciendo a su padre, Bobby Glass.

La segunda temporada, estrenada el 3 de septiembre en Netflix, amplía el territorio de la organización y lleva a Susie y Eddie Horniman desde las fincas de la aristocracia británica hasta Italia. El antiguo oficial convertido en duque ya ha aceptado plenamente su participación en el negocio de la marihuana. Aquella incomodidad inicial ante el descubrimiento de una plantación bajo sus tierras ha desaparecido. Eddie encuentra en el crimen un espacio donde desplegar la autoridad y la ambición que su educación aristocrática había preparado, mientras Susie empieza a advertir que su socio ocupa cada vez más terreno dentro de una estructura levantada por ella.

El velo entre mafia y aristocracia se rompe en The Gentlemen
El velo entre mafia y aristocracia se rompe en The Gentlemen

The Gentlemen conserva las señas reconocibles del cine de Guy Ritchie: delincuentes extravagantes, violencia súbita, diálogos irónicos y una fascinación estética por los trajes caros, las mansiones y los códigos masculinos. En ese universo, las mujeres solían aparecer como esposas, amantes, víctimas o matriarcas que ejercían su influencia desde el ámbito familiar. Susie pertenece a otra generación de personajes. Conoce las rutas, las alianzas, las deudas y los riesgos; se reúne directamente con criminales y aristócratas; dispone de hombres capaces de ejecutar sus órdenes y asume las consecuencias de sus errores.

Kaya Scodelario evita interpretar ese poder mediante una imitación de la rudeza masculina. Susie conserva una contención que contrasta con la teatralidad de sus adversarios. La actriz mantiene el rostro casi inmóvil y deja que una pausa o una mirada comuniquen la amenaza. La ropa también forma parte de esa construcción: sus trajes de líneas precisas y sus abrigos funcionan como una armadura dentro de espacios en los que debe demostrar continuamente que no ha llegado como acompañante de Eddie. En la segunda temporada, el ascenso social y económico de la pareja se traduce en un vestuario más sofisticado y en escenarios de mayor lujo, pero Susie continúa siendo quien comprende mejor la maquinaria situada detrás de esa apariencia.

Su principal conflicto procede de una doble herencia. Es hija de Bobby Glass, fundador de la organización, y esa relación le proporciona acceso al poder al mismo tiempo que limita su autonomía. Susie ha dirigido los asuntos cotidianos mientras su padre permanecía apartado, pero él conserva la última palabra y decide quién merece sucederlo. La irrupción de Eddie altera todavía más ese equilibrio: un hombre recién llegado puede convertirse en heredero gracias a su apellido, sus tierras y una predisposición para la violencia que el patriarca interpreta como talento.

Kaya Scodelario coprotagoniza 'The Gentlemen'
Kaya Scodelario coprotagoniza ‘The Gentlemen’

La serie acierta al mostrar la familiaridad de ese mecanismo. Susie posee la experiencia y ha realizado buena parte del trabajo, pero el ascenso de Eddie se presenta como la evolución natural del protagonista. Él aprende a dirigir un imperio; ella debe probar que puede conservar la posición que ya ocupaba. La alianza funciona porque ambos se complementan, aunque la segunda temporada introduce una tensión cada vez más visible entre la cooperación y la competencia. El duque deja de necesitar que Susie le explique las reglas y comienza a escribir las suyas.

El final abre una nueva etapa para el personaje de Scodelario. La deriva violenta de Eddie y su forma de administrar la venganza obligan a Susie a preguntarse cuánto tiempo puede continuar a su lado. La posibilidad de construir una organización propia junto a Carlos Vargas le ofrece una salida del ámbito de su padre y de una sociedad en la que corre el riesgo de quedar relegada. Scodelario ha expresado su interés en que la tercera temporada permita a Susie abandonar definitivamente esa sombra y levantar su propio imperio.

Esa emancipación no convierte a Susie en una heroína feminista. Dirige un negocio criminal, ordena actos violentos y utiliza a otras personas cuando lo considera necesario. Su relevancia reside en la posibilidad de ocupar el centro moralmente ambiguo que la ficción de gánsteres ha reservado tradicionalmente a los hombres. Puede ser ambiciosa, cruel, inteligente y contradictoria sin quedar reducida a interés romántico ni recibir una redención destinada a hacerla más aceptable.

Kaya Scodelario ha logrado que The Gentlemen necesite a Susie tanto como a Eddie. La serie puede continuar explotando la química entre ambos, pero su siguiente movimiento será más interesante si permite que compitan desde posiciones equivalentes. Susie ya ha demostrado que sabe gestionar el imperio de Bobby Glass y ampliar el negocio junto al duque de Halstead. Ahora necesita descubrir qué clase de poder construiría cuando dejara de trabajar para los hombres que pretenden heredarlo.

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