Polémica

Lena Dunham desata la polémica tras ser madre por gestación subrogada: “Esta mujer podía hacer por mi hija lo que yo no podía”

La creadora de 'Girls' relata en Vogue el embarazo de su hija y vuelve a poner el foco en el debate ético y legal de la gestación subrogada

Lena Dunham - Cultura
Fotografía de archivo de la actriz y escritora Lena Dunham.
EFE/Hannibal Hanschke

Lena Dunham vuelve a situarse en el centro de una discusión que trasciende su vida privada. La actriz, escritora y creadora de Girls ha anunciado que se ha convertido en madre por primera vez junto a su marido, el músico Luis Felber, después de recurrir a la gestación subrogada. Pero no ha sido únicamente la decisión la que ha abierto el debate. También lo ha hecho la manera elegida para contarla.

La propia Lena Dunham ha relatado el proceso en un extenso artículo publicado en Vogue, en el que reconstruye desde sus primeros encuentros con la mujer gestante hasta el nacimiento de su hija. Un relato íntimo, sentimental y escrito desde la perspectiva de una mujer que lleva años hablando públicamente de infertilidad, endometriosis y deseo de maternidad, pero que ha terminado chocando con uno de los debates más sensibles alrededor de la reproducción asistida.

Porque Dunham no presenta la gestación subrogada como una discusión política o ética. La presenta como su camino hacia la maternidad. Y es precisamente ahí donde han comenzado las críticas: su historia pone el foco en el deseo de los padres intencionales y en la capacidad física de otra mujer para hacer posible ese deseo.

Una maternidad marcada durante años por la infertilidad

La decisión de Lena Dunham no puede entenderse sin su historia médica. La intérprete sufrió durante años una endometriosis grave que derivó en numerosas intervenciones. En 2018 contó en la propia Vogue que, después de años de dolor, había terminado reclamando una solución definitiva a los médicos: “No me iré hasta que detengan este dolor”. Finalmente se sometió a una histerectomía con 31 años.

La operación terminó con la posibilidad de gestar, pero no con su deseo de ser madre. Dunham continuó explorando diferentes vías y llegó también a intentar un tratamiento de fecundación in vitro. En 2020 abordó aquella etapa en un ensayo publicado por Harper’s Magazine, donde reconocía hasta qué punto la pérdida de fertilidad había transformado su relación con la maternidad: “En el momento en que perdí mi fertilidad empecé a buscar un bebé”.

La maternidad pasó de ser una posibilidad futura a convertirse en una cuestión inmediata. Esa búsqueda atraviesa ahora buena parte del texto que Lena Dunham ha publicado en Vogue. La creadora de Girls explica que conoció a la mujer que terminaría gestando a su hija, a su pareja y a sus hijos antes de la transferencia embrionaria. Hablaron de sus vidas y de las razones por las que aquella mujer había decidido iniciar el proceso, aunque Dunham no explica cuáles fueron esas razones.

La actriz sí detalla, en cambio, la impresión que le produjo. La describe como una mujer directa, fuerte y físicamente preparada. Con el paso de los meses comenzó a confiar en ella y descubrió que uno de los sentimientos que había esperado experimentar no aparecía: los celos ante una mujer capaz de gestar a la niña que ella no podía llevar en su propio cuerpo.

El cuerpo de la gestante, en el centro del relato

Lena Dunham desata la polémica tras ser madre por gestación subrogada: "Esta mujer podía hacer por mi hija lo que yo no podía"
Una fotografía de archivo de la escritora y actriz.

Es uno de los elementos más delicados del texto. Lena Dunham describe de manera reiterada las capacidades físicas de la mujer gestante: su posibilidad de albergar al bebé, alimentarlo durante el embarazo y proporcionarle seguridad mientras se desarrollaba.

Dunham reconoce que esperaba sentir celos porque “esta mujer podía hacer por una niña —por mi hija— lo que yo no podía”. A continuación concreta qué significaba aquello: “Llevarla a salvo en su cuerpo, alimentarla y albergarla”. Las palabras forman parte de un pasaje en el que la autora intenta expresar admiración y confianza hacia la mujer gestante, pero también han terminado convirtiéndose en uno de los fragmentos más discutidos de su relato.

Cuando habla del crecimiento de su hija, Dunham explica además que estaba desarrollándose dentro de un “cuerpo fuerte y sano”. La frase pretende transmitir seguridad, pero resume también una de las tensiones que atraviesan todo el artículo: el cuerpo de una segunda mujer aparece como el espacio biológico que hace posible la maternidad deseada por otra.

Dunham asegura que no terminó sintiendo celos de la gestante. Paradójicamente, cuenta que llegó a sentir cierta envidia de la propia niña por encontrarse protegida dentro de una persona que le transmitía tanta seguridad.

Durante aquellos meses, sin embargo, Lena Dunham vivía el embarazo desde fuera. No experimentaba los cambios físicos, no podía sentir crecer al bebé y continuaba trabajando y viajando. A los siete meses reconoce la extrañeza de aquella situación y cuenta que se preguntaba constantemente: “Si estuviera embarazada, ¿haría esto?”.

Su manera de convertir una gestación que se producía físicamente en otra persona en algo tangible fue comprar ropa para la futura niña. Prendas, tejidos y pequeños objetos fueron acumulándose mientras avanzaba el embarazo. Era, según su relato, una forma de comenzar a imaginar como real a alguien a quien todavía no podía conocer.

Un relato personal que reabre una discusión mucho mayor

El artículo no constituye una defensa teórica de la gestación subrogada. Lena Dunham no desarrolla argumentos políticos a favor de su legalización ni responde a las grandes objeciones existentes alrededor de esta práctica. Su estrategia narrativa es otra: explicar una experiencia personal marcada por la enfermedad, la infertilidad y un deseo de maternidad mantenido durante años.

Pero esa elección también explica parte de la controversia. El texto apenas entra en cuestiones como las condiciones económicas del acuerdo, la posible compensación recibida por la mujer gestante, las obligaciones contractuales del proceso o los riesgos físicos del embarazo. Dunham tampoco identifica públicamente a la mujer ni concreta las condiciones del acuerdo.

Eso no permite concluir que existiera explotación o desigualdad en este caso concreto. No hay información pública que permita afirmarlo. Pero sí deja fuera del relato precisamente los asuntos que alimentan el debate internacional sobre la gestación subrogada: la autonomía de la mujer, el papel del dinero, la capacidad de contratar sobre un embarazo y los límites entre libertad reproductiva y mercantilización.

La discusión resulta especialmente significativa por la trayectoria pública de Lena Dunham. Durante años ha defendido la autonomía corporal y la capacidad de las mujeres para tomar decisiones sobre su reproducción. Su propia histerectomía fue presentada por ella dentro de esa defensa de la libertad para decidir sobre el propio cuerpo.

La gestación subrogada introduce, sin embargo, una segunda autonomía en la ecuación: la del cuerpo de la mujer que realiza el embarazo. Para quienes defienden esta práctica, una mujer adulta debe poder decidir libremente gestar para otras personas. Para sus detractores, la existencia de un contrato y, especialmente, de una contraprestación económica puede convertir la capacidad reproductiva femenina en un servicio susceptible de ser adquirido.

El nacimiento y una frase que cierra años de búsqueda

La niña terminó naciendo trece días después de la fecha prevista. Lena Dunham relata cómo permaneció junto a la mujer durante el parto y cómo, en medio de aquel momento, llegó a concentrarse tanto en el esfuerzo de la gestante que tardó unos segundos en mirar hacia su hija después de escuchar el llanto.

La primera frase que recuerda haberle dirigido resume el lugar desde el que está escrito todo el artículo: “Soy tu mamá”. Después de años de enfermedad, intervenciones quirúrgicas, infertilidad y tratamientos fallidos, Dunham había alcanzado finalmente la maternidad.

La felicidad personal de la actriz no elimina, sin embargo, la discusión que acompaña al procedimiento utilizado. Y en España esa discusión no es únicamente ética o política: también tiene una dimensión jurídica muy definida.

La gestación subrogada en España: un contrato nulo

Lena Dunham desata la polémica tras ser madre por gestación subrogada: "Esta mujer podía hacer por mi hija lo que yo no podía"
Imagen simbólica de la gestación subrogada.
Shutterstock

La legislación española establece que la gestación por sustitución no puede celebrarse válidamente en España. El artículo 10 de la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida determina que es nulo de pleno derecho cualquier contrato por el que una mujer acuerde gestar, con o sin precio, renunciando a la filiación materna en favor de otra persona.

La normativa fue reforzada en 2023. La reforma de la legislación sobre salud sexual y reproductiva incluyó específicamente la prevención de la gestación por sustitución y prohibió la publicidad destinada a promover comercialmente este tipo de prácticas.

Además, desde mayo de 2025 existe un régimen más restrictivo para los niños nacidos mediante gestación subrogada en otros países. Las certificaciones registrales extranjeras e incluso las resoluciones judiciales obtenidas fuera de España ya no pueden utilizarse directamente como título para inscribir el nacimiento y la filiación en el Registro Civil español. La filiación debe determinarse posteriormente mediante las vías ordinarias previstas por el ordenamiento, como la filiación biológica cuando corresponda y, en determinados casos, la adopción.

El caso de Lena Dunham llega así en un momento en el que la gestación subrogada continúa dividiendo a sociedades, legisladores y movimientos feministas. Para ella, el artículo de Vogue es el relato de una larga búsqueda que termina con una hija entre sus brazos. Para sus críticos, las palabras utilizadas para describir el proceso vuelven a colocar una pregunta mucho más incómoda sobre la mesa: qué límites debe tener el deseo de ser madre cuando para cumplirlo es necesario que otra mujer geste el embarazo.

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