Robe Iniesta gana de forma póstuma la batalla contra Live Nation

La Audiencia Provincial de Navarra confirma la absolución de Robe Iniesta y rechaza las millonarias reclamaciones de Live Nation

Robe Iniesta (Extremoduro) - Cultura
Una fotografía de archivo de Robe Iniesta durante un concierto de Extremoduro.
EFE

La justicia ha cerrado un capítulo especialmente amargo en la historia reciente de Extremoduro y lo ha hecho dando la razón a Robe Iniesta. La Audiencia Provincial de Navarra ha desestimado el recurso presentado por Live Nation España contra la sentencia que ya había absuelto al músico y a su entorno profesional por la fallida gira de despedida de la banda. Con esta resolución, el tribunal confirma íntegramente el fallo dictado en noviembre de 2023 y deja a la promotora sin el respaldo judicial que buscaba para reclamar millones de euros al artista.

La noticia adquiere además una dimensión especialmente simbólica porque llega después de la muerte de Robe Iniesta, fallecido el pasado diciembre. El desenlace, por tanto, tiene un evidente carácter póstumo. El cantante no ha podido escuchar este último respaldo judicial, pero la resolución sí consolida su posición en uno de los conflictos más tensos y mediáticos que marcaron el final del proyecto de despedida de Extremoduro.

La batalla entre Robe Iniesta y Live Nation no solo giraba en torno al dinero, sino también en torno al relato de lo ocurrido, a la responsabilidad por la cancelación de la gira y al desgaste público provocado por el enfrentamiento.

La Audiencia ratifica que Live Nation rompió los acuerdos

El núcleo del fallo es claro. La Audiencia Provincial de Navarra concluye que no fue Robe Iniesta quien frustró de forma injustificada la gira, sino que fue Live Nation la que decidió romper unilateralmente los pactos en julio de 2021. Esa idea resulta central porque desmonta el eje de la demanda impulsada por la promotora, que trataba de presentar la cancelación como una consecuencia imputable al artista y su equipo.

El tribunal recuerda que, tras la irrupción de la pandemia, las partes habían firmado varios anexos con el objetivo de recolocar las fechas previstas y adaptarse a un contexto sanitario todavía inestable. Esa circunstancia es decisiva para entender el caso. Según la resolución, Live Nation había aceptado que las fechas no constituían un elemento esencial e incluso había asumido la posibilidad de nuevos aplazamientos si no existían condiciones de seguridad sanitaria plenas.

Robe Iniesta gana de forma póstuma la batalla contra Live Nation
Robe Iniesta en concierto.
GTRES

En ese marco, la negativa de Robe Iniesta a fijar conciertos en un momento de incertidumbre no fue arbitraria, sino, según subraya la sentencia, plenamente justificable.

La consecuencia jurídica de esa lectura es importante: si quien incumple es la promotora, no tiene sentido exigir a los artistas la devolución de cantidades ni reclamarles compensaciones por una cancelación que no les resulta imputable.

El golpe económico y reputacional que buscaba la promotora

La demanda de Live Nation iba mucho más allá de una simple discrepancia contractual. La promotora reclamaba a Robe Iniesta y a su entorno la devolución de la parte de la fianza que no había podido recuperar, en una cantidad cercana a 1,36 millones de euros. A eso sumaba otros 2,92 millones por supuestos daños y perjuicios, vinculados tanto a la caída definitiva de la gira como a los comunicados públicos difundidos por el artista.

En total, el conflicto entre Robe Iniesta y Live Nation implicaba una batalla millonaria. Pero la Audiencia no solo rechaza esa pretensión económica, sino que también desactiva el argumento reputacional de la promotora.

Robe Iniesta gana de forma póstuma la batalla contra Live Nation
Una fotografía de archivo de Robe Iniesta en un concierto.
EFE

El tribunal considera que los mensajes públicos del músico no constituyeron una actuación indemnizable en favor de Live Nation, sino una defensa legítima de su propia imagen en medio de una fuerte presión social y del malestar de los fans por la devolución del dinero de las entradas.

Ese punto también tiene peso en el plano simbólico. La sentencia viene a reconocer que Robe Iniesta tenía derecho a explicar su posición y a proteger su reputación cuando buena parte del foco público se estaba dirigiendo hacia él. Y lo hace, además, dejando claro que la responsabilidad sobre determinadas consecuencias del proceso no recaía sobre el artista.

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