La exjugadora Virginia Torrecilla se sentó en el plató de Y ahora Sonsoles para abrir su corazón y recordar los episodios más duros de su vida, marcados por la enfermedad, la culpa y una profunda depresión que la obligó a replantearse todo.
El cáncer que frenó su mejor momento
Cuando atravesaba una de las etapas más brillantes de su carrera deportiva, Torrecilla recibió un diagnóstico devastador: un tumor cerebral (neuroblastoma) que cambió su vida de un día para otro.
Tras pasar por quirófano, la exfutbolista tuvo que someterse a radioterapia y quimioterapia, un tratamiento agresivo que le hizo perder 20 kilos y la mantuvo un año y medio alejada de los terrenos de juego.
A pesar de la dureza del proceso, aseguró que el fútbol fue su tabla de salvación emocional y el motor que la impulsó a luchar durante la recuperación.
El accidente que lo cambió todo
Cuando parecía haber superado el golpe de la enfermedad, un nuevo drama sacudió su vida: un accidente de tráfico junto a su madre. Ambas estaban detenidas en un atasco cuando otro vehículo las embistió violentamente.
Las consecuencias fueron graves: su madre quedó en silla de ruedas. Torrecilla confesó que durante mucho tiempo cargó con un fuerte sentimiento de culpa, convencida de que, de alguna manera, era responsable de lo ocurrido.
Su madre permaneció 17 días en la UCI, un periodo que la exjugadora vivió en estado de shock. “Hay muchas cosas que no recuerdo”, explicó, reconociendo que su mente bloqueó parte de aquellos momentos tan dolorosos.
Una depresión que la alejó del fútbol
El impacto emocional fue tan grande que terminó cayendo en una depresión profunda. No tenía fuerzas ni para levantarse de la cama y decidió dar un paso radical: dejar el fútbol profesional y regresar a casa de sus padres.
Buscar ayuda psicológica fue clave para empezar a reconstruirse. Con el apoyo de su entorno y de profesionales, comprendió que el accidente no había sido culpa suya y que necesitaba priorizar su bienestar.
Volver a casa para volver a empezar
Finalmente, Torrecilla tomó la decisión de cerrar su etapa como futbolista y centrarse en lo verdaderamente importante: su familia.
Hoy, ya recuperada y dedicada a su labor como comentarista deportiva, mira atrás con perspectiva y reconoce que, aunque la vida puede cambiar en cuestión de segundos, también existe la capacidad de renacer tras los momentos más oscuros.
