El Consejo de Ministros dio un gran paso el pasado martes. El Gobierno autorizó la firma de los contratos de dos subprogramas del Sistema Integral Aéreo de Última Generación, valorados en 700 millones de euros. Ambos tendrán una vigencia desde su formalización hasta el 30 de noviembre de 2031, sin posibilidad de prórroga. Una cuantiosa movilización de recursos por parte del Ejecutivo que se mezcla con las “diferencias” entre Francia y Alemania con motivo del proyecto para construir un nuevo caza europeo.
El primero de estos contratos corresponde al suministro del Sistema de Armas de Nueva Generación del Programa Sistema Integral Aéreo de Última Generación y tiene un valor estimado de 540 millones de euros. El objetivo de dicho programa, liderado por Indra, es la modernización del equipamiento de las Fuerzas Armadas y su impacto industrial y tecnológico es muy importante.
Asimismo, el Consejo de Ministros autorizó la firma del contrato de suministro del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS por sus siglas en inglés) del citado Programa por un valor estimado de 160 millones de euros. El propósito de este segundo acuerdo, que será adjudicado a una Unión Temporal de Empresas formada por Indra y Airbus, es el desarrollo del concepto del FCAS nacional y la identificación de su alcance inicial, lo que permitirá la realización de las futuras operaciones militares desde el ámbito aeroespacial.
Cabe recordar que el FCAS es uno de los mayores programas de defensa puesto en marcha en el Viejo Continente. Su meta es remplazar a mediados de siglo a los actuales Rafaele y Eurofighter por nuevos cazas europeos.
Las “diferencias” entre Alemania y Francia
En este contexto, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha admitido este viernes que existen “diferencias” entre Alemania y Francia en el marco del programa FCAS, pero ha pedido un “esfuerzo” a las dos partes para materializar el caza europeo, un proyecto “fundamental” para las Fuerzas Armadas españolas y la industria de defensa.
Así lo ha hecho en una reunión mantenida con su homóloga francesa, Catherine Vautrin, durante el que ha sido uno de los momentos más tensos entre París y Berlín con motivo del proyecto. La industria gala tiene la pretensión de liderarlo en solitario, mientras que el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, ya ha advertido a la parte francesa de que “los contratos hay que cumplirlos”. España, por su parte, ha pedido unidad. El plazo para que el FCAS esté listo es 2040.
Robles ha asegurado que España “tiene muy claro” que el programa “tiene que salir entre los tres”, aunque ha subrayado que constituye un “enorme reto” y que existen “diferencias” entre las partes. “España necesita un avión de nueva generación”, ha insistido la titular de Defensa. Por tanto, ha pedido “hacer un esfuerzo para intentar solventarlas”, también a Alemania, cuya participación es “esencial y fundamental”.


