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Aina Florenza: “Ningún político llamó para felicitarnos cuando fuimos campeonas del mundo”

A sus 23 años, la catalana ya es una de las grandes figuras del hockey sobre patines mundial. Ejemplo de excelencia en un deporte que, pese a sus éxitos, sigue luchando por hacerse un hueco fuera de Cataluña

La jugadora de hockey sobre patines, Aina Florenza

Los habitantes de Mataró están muy satisfechos de haber visto crecer a vecinos con rostros fácilmente identificables para el gran público de la talla del cantante Peret, el escritor Néstor Luján o cómicos como Silvia Abril y Edu Soto. En el plano deportivo tampoco andan escasos de referentes. No hace mucho por sus calles correteaba siempre pegado a un balón de fútbol Lamine Yamal, aunque conviene recordar que antes había dado lustro al pueblo la mítica nadadora Silvia Perera. Hace 23 años también nació allí Aina Florenza, una jugadora de hockey sobre patines poco conocida.

Y no es porque haya dejado de hacer méritos para que su nombre suene más a menudo en las tertulias deportivas. Pese a su edad, su hoja de servicios impresiona. A nivel individual ha sido cuatro veces máxima goleadora de la Liga OK y en otras tres fue elegida mejor jugadora de la competición. Su figura no ha pasado desapercibida en el panorama internacional. El año pasado obtuvo por votación popular el premio Gold Stick Award a la mejor jugadora del mundo.

La jugadora de Hockey sobre patines, Aina Florenza, posando con su nuevo equipo el Club Patí Vila-sana

Un deporte invisible fuera de Cataluña

¿Qué más se puede hacer para que su nombre empiece a sonar con fuerza? Lo primero sería darle visibilidad a un deporte que fuera de Cataluña resulta casi marginal y que sus éxitos internacionales aparezcan por lo menos en un breve en medios de comunicación deportivos o generalistas. “El hockey sobre patines es tan minoritario fuera de aquí que mucha gente ni siquiera sabe que existe”, afirma la mataorense.

No culpa a nadie de esa escasa repercusión mediática. “Es que lo de la promoción es algo que tenemos que hacer entre todos”, añade. Ahí incluye a los dirigentes de la Federación “que hacen muy poco porque, al fin y al cabo, no es una faena suya” y a los clubes, “que son los que tienen que divulgarlo entre los niños y niñas más jóvenes para que puedan practicarlo”. Por eso no es extraño que cuando ganó con la selección femenina hace dos años el campeonato del mundo en Novara (Italia) nadie se acordara de darles la enhorabuena. “Ningún político nos llamó para felicitarnos”, se lamenta.

Todos los fines de semana el canal Esport3 emite en Cataluña un partido de hockey femenino y otro masculino. “Hay más visibilidad que hace cuatro años -admite la mataorense-, pero no se tiene tanto en cuenta como a otros deportes”. Fuera de su comunidad autónoma el panorama es desolador. A las televisiones autonómicas y a la estatal no les atrae mucho el tema.

Del Hockey Mataró a la élite europea

Lo malo es que nada o muy poco se puede hacer para cambiar esa tendencia. “Resulta muy difícil pasar de un extremo a otro”, advierte. En su opinión, todo pasa porque los medios audiovisuales y escritos vayan haciendo un hueco cada vez más grande al hockey a fin de promocionarlo. Tampoco estaría demás, según Aina Florenza, que las propias jugadoras echaran una mano participando en algún tipo de campaña promocional. Al fin y al cabo, todo suma.

Ese ostracismo pudo dar un vuelco en 1992 cuando los Juegos Olímpicos que se disputaron en Barcelona incluyeron por primera y única vez al hockey sobre patines como deporte de exhibición. En la cita olímpica para dentro de dos años en Los Angeles tampoco estará presente ya que solo se han incluido cinco nuevas disciplinas: beisbol, cricket, lacrosse, squash y flag football.

La Carta Olímpica estipula que para que un deporte sea considerado en el programa de unos Juegos Olímpicos debe practicarse como mínimo en 75 países de cuatro continentes, que en el caso de las mujeres se rebaja a 40. La catalana no es muy optimista de que la cosa se puede revertir a medio o largo plazo. “A día de hoy veo muy complicado que eso vuelva a ocurrir a pesar de que cumplimos los requisitos mucho más que otros deportes. Ojalá que todo cambie, aunque creo que finalmente no va a suceder nada”.

Con ese sombrío panorama resulta complicado pensar que una chica pueda vivir del hockey sobre patines. “Ahora mismo somos muy pocas las que podemos hacerlo. Diría que, como mucho, seremos diez porque si no estás en un equipo top, ni soñarlo”, señala. Salir de España, donde la mayoría de las jugadoras no cobran nada a pesar de militar en equipos de la máxima categoría, tampoco es una opción. “Puedes ir como experiencia a Portugal o Argentina, donde también hay un buen nivel, pero no para vivir de ello porque aquí es donde mejor se paga”.

De ahí que la catalana no tenga previsto hacer las maletas para jugar fuera con la excepción de ir con su club o con la selección. Ni siquiera esos viajes por América le han tentado a la hora de probar fortuna al otro lado del charco. En cambio, sí le llamó mucho la atención el país sudamericano por su forma de vida. “Allí el hockey sí es bastante conocido, lo que ocurre es que no tienen mucho dinero, así que la gente que lo practica se viene aquí en cuando le surge una oportunidad”.

Sabiendo estas cosas, a sus 23 años ya tiene planeada más o menos su vida fuera de las canchas. De hecho, es consciente de que la mayoría de las mujeres lo suelen dejar antes de los treinta años bien por motivos económicos o bien por el deseo de ser madres. ”La vida cambia hasta que llega a un punto en el que necesitas o tienes otras prioridades, sin embargo, la decisión de seguir o no con el hockey depende de cada una”.

La jugadora española de hockey sobre patines, Aina Florenza

Sus estudios ya finalizados de magisterio hacen que, de momento, su futuro esté orientado a la enseñanza. Por las mañanas trabaja en el Consell Comarcal de Mollerusa visitando colegios sin dar clases todavía. Si se tuercen las cosas podría intentarlo con la televisión. Ya hizo de doble en la serie “Les de l´hoquei” ( Las del hockey) emitida por TV3 hace cinco años y que luego se pudo ver en un par de plataformas.

El Hockey siempre fue su primera opción

El caso es que Aina Florenza nunca pensó llegar hasta donde lo ha hecho cuando con cuatro años se puso por primera vez unos patines para entrenar con el histórico Hockey Mataró, un club que cuenta casi con 75 años de historia y que tiene en sus vitrinas una Copa de la Princesa obtenida en 2023. Y eso que en su casa no es que hubiera mucha tradición en el mundo del hockey. “Solo mi hermano jugaba y mi afición fue todo gracias a él”, afirma.

El resto de familiares -padre, madre y otra hermana- nada de nada. Pese a todo, lo de coger un stick y ponerse unos patines lo lleva en la sangre. “Es que ni siquiera me he fijado en otros deportes”, subraya. Y eso, ¿por qué? “Ha tocado así, y ya está”, responde. Vamos, que tiene muy claras sus preferencias. “No me arrepiento de haber escogido el hockey y no cambiaría mi decisión por nada porque es un deporte muy diferente al resto”.

Cuando con tan solo 16 años empezaba a despuntar se decidió a fichar en la temporada 2018-19 por el Hockey Club Palau de Plegamans, una localidad situada a tan solo 40 kilómetros de Mataró. Era una oportunidad de mejorar en un equipo más acostumbrado a ganar títulos. Pronto se pudo comprobar que aquella chica había nacido para el hockey sobre patines.

Se trata, como ella misma se define, de una jugadora “muy competitiva, alegre y empática” que a lo largo de su estancia en Plegamans ha ganado cuatro ligas españolas y dos europeas. Su crecimiento como jugadora tuvo su periodo de rodaje con sus momentos felices “por los títulos logrados”, sus momentos amargos “por varias lesiones de rodilla” y también sus momentos de aprendizaje “porque un día se me olvidaron los patines en un partido que jugábamos fuera y, como cada una tiene los suyos, me quedé sin jugar”.

Después de siete años en el club que le permitido ser una jugadora top en el panorama internacional, Aina Florenza ha decidido firmar de cara a la próxima temporada por el Club Patí Vila-sana. “No me voy con pena -dice -, lo hago contenta porque tanto la gente como el club me ha tratado siempre muy bien, lo que sucede es que son etapas de la vida y ahora tocaba un cambio”.

Cataluña, la gran cantera del hockey

El equipo ilerdense se ha reforzado mucho con el objetivo de ser el futuro dominador del hockey femenino tanto dentro como fuera de España. “El proyecto se basa también en la idea de que un pueblo muy pequeño siga formando a jugadoras más jóvenes al mismo tiempo que trae a otras para tratar de que lleguen a la élite y competir al máximo nivel siempre con la idea de ganar títulos”, explica.

Al Club Patí Vila-sana las cosas le están saliendo bastante bien está temporada con nueve partidos ganados y dos derrotas. Esos guarismos le llevan a ocupar la tercera plaza en la jornada 11 de la Liga OK a solo un punto de las actuales campeonas, las asturianas del Telecable HC, y de las aragonesas del CP Esneca Fraga, que comandan la clasificación con 28 puntos La Liga OK, que ya va por su decimoctava edición, cuenta con 14 equipos, la mayoría de ellos catalanes.

Las jugadoras del Club Patí Vila-sana

El resto son dos asturianos, uno leonés, otro madrileño, otro gallego y un aragonés. La reciente ganadora del Gold Stick Award no cree que haya grandes diferencias entre los clubes que luchan por obtener el título liguero o los que tratan de eludir el descenso. “Cada vez los equipos son más competitivos y las distancias entre unos y otros se acortan”, afirma.

Lo que no cambia es que la mayoría de los clubes estén arraigados en Cataluña. Y eso que el último ganador de la Liga OK fueron las asturianas del Telecable HC. “Es que aquí en casi todos los pueblos hay equipos de hockey donde se forman jugadores que luego pueden salir fuera a competir”. Por eso no le resulta extraño a Aina Florenza que Cataluña sea una potencia en este deporte. “Lo que sí es raro es que fuera haya tan poca gente practicándolo”, espeta.

En el resto de España la presencia de clubes es casi anecdótica. “O es un deporte minoritario o apenas existe”, remacha. Y es que por problemas económicos o de otra índole las niñas de equipos de fuera de Cataluña no llegan a jugar en la élite. “Aquí, sin embargo, se forman y tienen más posibilidades de dar el salto”.

Barcelona, por un tema poblacional, es donde el hockey sobre patines tiene más adeptos seguida de Lleida y Girona “porque en Tarragona hay bastantes menos clubes”. Como prueba de esa masiva presencia de clubes en la comunidad autónoma, de las diez jugadoras que lograron ser el año pasado campeonas de Europa, ocho de ellas eran catalanas. “Esos números responden a la realidad de lo que hoy en día es el hockey en España y esa estadística lo dice todo”, subraya.

Eso sí, también deja claro que fuera de Cataluña hay nivel suficiente para acudir a la selección “como lo demuestra el hecho de la presencia de estas dos compañeras”. Un último mensaje de la que fuera elegida en 2022 como mejor deportistas catalana para que no se desanimen las niñas que empiezan ahora con el hockey. “Es un deporte que me lo ha dado todo, y no solo hablo de ganar títulos, también porque me ha dado la oportunidad de viajar, de conocer gente maravillosa y de vivir experiencias inolvidable”, añade.

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