Verdeliss ha convertido su vida en una especie de laboratorio donde conviven el deporte de alto rendimiento, la maternidad y una rutina familiar que rara vez se detiene.
Estefanía Unzu Ripoll, su nombre real, resume su filosofía con una frase que explica mucho de su forma de vivir: sus hijos son su motor. No porque le faciliten las cosas, sino porque han visto todo a lo que ha tenido que renunciar para seguir adelante.
A los 40 años recién cumplidos, Verdeliss reivindica en ¡Hola! una etapa vital que describe como más fuerte, más consciente y más libre. Lejos de aceptar un supuesto declive, se ha instalado en una dinámica en la que corre maratones, levanta pesas y sigue criando a ocho hijos sin esconder el caos ni la imperfección.
Entrenar cuando el mundo duerme
Gran parte del entrenamiento de Verdeliss tiene lugar en su casa de Pamplona. Allí, una cinta de correr y una bicicleta elíptica se han convertido en herramientas clave para sumar kilómetros sin abandonar el entorno familiar. Sus sesiones suelen durar entre 45 y 90 minutos y se colocan en los únicos huecos posibles: muy temprano por la mañana o de noche, cuando la casa está en silencio.
Verdeliss no sigue un plan rígido ni tiene entrenador. Su método se basa en una idea simple: priorizar la satisfacción y el disfrute del deporte. Si toca parar por compromisos familiares o laborales, se para. Si el cuerpo pide descanso, lo escucha. Esa flexibilidad le ha permitido sostener durante años una carga de entrenamiento que, para muchos, sería incompatible con una familia tan numerosa.

En algunas etapas, incluso ha sustituido el coche por correr, acumulando kilómetros en desplazamientos cotidianos. Una muestra más de cómo integra el deporte en su vida diaria sin compartimentos estancos.
La fuerza como pilar invisible
Más allá del cardio, Verdeliss dedica una parte importante de su rutina al trabajo de fuerza. En su pequeño gimnasio doméstico entrena con banco multifunción, mancuernas y bandas elásticas, realizando sesiones de entre 30 y 45 minutos.
Sentadillas, press, remo, planchas y ejercicios de hombros y brazos forman parte de una estructura pensada para fortalecer todo el cuerpo y prevenir lesiones. Estas rutinas, a menudo supervisadas por su padre, entrenador de atletismo, son uno de los secretos menos visibles del rendimiento de Verdeliss en carreras de larga distancia.

A esto se suma un trabajo constante de movilidad y estiramientos, centrado en espalda, piernas y core. Una disciplina que, según ha mostrado en redes, es clave para mantener un cuerpo funcional después de semanas de entrenamientos exigentes.
Alimentación para rendir y recuperarse
La nutrición de Verdeliss acompaña su estilo de vida activo con un enfoque práctico. Antes de carreras o sesiones largas, prioriza hidratos de carbono complejos como pasta, arroz o pan para garantizar energía suficiente.
Las proteínas magras y las grasas saludables sostienen su recuperación muscular, mientras que alimentos funcionales como la remolacha, que mejora el transporte de oxígeno en sangre, forman parte de su estrategia para rendir mejor en esfuerzos prolongados. Para Verdeliss, comer bien no es una obsesión estética, sino una herramienta para sostener el ritmo que ha elegido.

Una de las escenas que mejor define a Verdeliss es la llegada a meta acompañada de sus hijos. En la maratón de Valencia, donde logró su mejor marca personal, describió cómo cada kilómetro era una lección para ellos: disciplina, constancia y trabajo duro.
Para Verdeliss, el deporte es una forma de amor propio. Pero también una herramienta educativa. Sus hijos la ven entrenar, renunciar a horas de sueño y perseguir objetivos, del mismo modo que ella los anima desde la grada en sus propias actividades.


