Los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 no serán solo una nueva cita en el calendario del deporte adaptado. Serán, también, un escaparate del creciente protagonismo femenino en disciplinas donde la técnica, la potencia y la estrategia marcan la diferencia y que, durante años, estuvieron mayoritariamente lideradas por hombres.
Del 6 al 15 de marzo, Italia se convertirá en el epicentro del deporte paralímpico invernal. Sobre la nieve y el hielo se darán cita las mejores especialistas del mundo en esquí alpino, biatlón, esquí de fondo, snowboard, hockey sobre hielo y curling en silla de ruedas.
Mollie Jepsen, reina del vértigo
En el esquí alpino adaptado, donde se disputan pruebas como descenso, supergigante, eslalon y eslalon gigante, todo se decide en cuestión de segundos. Cada bajada es una mezcla de velocidad extrema y capacidad para adaptarse a una pista que nunca es exactamente igual a la anterior.
La canadiense Mollie Jepsen se ha convertido en uno de los nombres fuertes de su selección gracias a su constancia y a su sangre fría en los momentos decisivos. Competir a más de 100 kilómetros por hora exige confianza, lectura del terreno y una fortaleza mental inquebrantable.

En Cortina d’Ampezzo, con pendientes que combinan tramos rápidos y zonas técnicas muy exigentes, su experiencia internacional puede marcar diferencias. En este deporte no hay margen para la duda: un pequeño error en la trazada basta para despedirse del podio. Jepsen llega a Milano Cortina decidida a confirmar que pertenece a la élite del esquí alpino paralímpico.
Kendall Gretsch domina el biatlón
Si el esquí alpino se define por la velocidad, el biatlón se gana dominando los contrastes. En esta disciplina, que combina esquí de fondo y tiro de precisión, no basta solo con ser rápida: hay que saber frenar, respirar y acertar cuando el corazón late desbocado.
La estadounidense Kendall Gretsch representa mejor que nadie esa mezcla de potencia y templanza. Tras completar tramos exigentes sobre la nieve, debe plantarse ante el blanco y disparar con exactitud milimétrica. Cada disparo es un pulso entre la adrenalina y el autocontrol.

Con una sólida trayectoria internacional y experiencia paralímpica, Gretsch llega a Los Juegos como una de las figuras a seguir en el programa nórdico. Su fortaleza está en la capacidad para cambiar de ritmo mental en cuestión de segundos. En el biatlón, una sola bala desviada puede costar una medalla. Y ahí es donde se mide a las campeonas.
El ritmo perfecto de Brittany Hudak
En el esquí de fondo adaptado es imprescindible saber administrar el esfuerzo. Es una disciplina de resistencia pura, donde el desgaste se acumula vuelta tras vuelta y la estrategia pesa tanto como la fuerza.
La canadiense Brittany Hudak ha forjado su prestigio precisamente en ese terreno: constancia y capacidad para mantener el ritmo cuando las piernas empiezan a pasar factura. Las pruebas obligan a calcular cada impulso y cada cambio de intensidad.
Hudak sobresale por su regularidad incluso en los tramos más duros, esos donde muchas rivales ceden segundos decisivos. En el esquí de fondo paralímpico, la carrera suele resolverse en el último esfuerzo, cuando la gestión energética marca la diferencia. Los recorridos de Milano Cortina exigirán no solo resistencia física, sino también visión táctica. Y ahí, la canadiense sabe moverse con solvencia.

Velocidad y control con Sandrine Hamel
El snowboard adaptado es una de las disciplinas más espectaculares del programa paralímpico. Velocidad, giros cerrados y trazados técnicos obligan a reaccionar en fracciones de segundo. No hay espacio para la duda: cada curva exige decisión y equilibrio absoluto sobre la tabla.
La canadiense Sandrine Hamel es uno de los rostros destacados de esta modalidad en constante crecimiento. Con experiencia acumulada en competiciones internacionales, ha demostrado que sabe combinar audacia y control, dos cualidades indispensables en un deporte donde el más mínimo error puede penalizarse con dureza.

En pruebas como el banked slalom, donde las curvas peraltadas marcan el ritmo de la bajada, la clave está en encontrar la línea perfecta sin perder velocidad. Milano Cortina pondrá a prueba esa capacidad de adaptación y Hamel llega con el objetivo claro de pelear por los puestos de cabeza en el escenario global.
Lena Schrøder, potencia sobre hielo
El hockey adaptado sobre hielo no da respiro. Es uno de los deportes más duros del programa paralímpico puesto que exige una exigencia física que obliga a mantenerse al límite durante todo el partido. Aquí no basta con la técnica; el trabajo en equipo y la fortaleza mental son igual de decisivos.
La alemana Lena Schrøder representa el impulso femenino dentro de una disciplina tradicionalmente asociada a hombres. En equipos mixtos donde cada jugada puede cambiar el rumbo del marcador, aporta intensidad, disciplina y determinación.
Sobre el hielo, el margen de reacción se mide en segundos. Defender, atacar y replegarse exige lectura rápida del juego y resistencia. En Milano Cortina, Schrøder será parte visible de una generación que está ampliando el espacio de las mujeres en el para hockey de élite.

Ina Forrest y el curling estratégico
Frente a la velocidad vertiginosa de otras disciplinas, el curling en silla de ruedas se juega en silencio y estrategia. Aquí manda la precisión. Cada piedra lanzada es una decisión calculada al milímetro.
La canadiense Ina Forrest es una de las referentes internacionales de este deporte. Su experiencia en grandes competiciones paralímpicas la ha convertido en una líder natural dentro del equipo, capaz de leer el hielo con intuición y conocimiento acumulado.

En el curling, cada lanzamiento requiere cálculo, concentración y coordinación absoluta con el resto del conjunto. La comunicación es constante y el margen de error, mínimo. Forrest aporta serenidad y claridad, dos cualidades imprescindibles cuando una partida puede decidirse por centímetros.
Protagonistas del invierno paralímpico
Milán y Cortina d’Ampezzo serán el escenario de historias de esfuerzo, ambición y excelencia. Desde la velocidad extrema del esquí alpino hasta la precisión del curling, estas seis atletas encarnan la diversidad y la fortaleza del deporte paralímpico femenino.
Cada una llega desde una realidad distinta, con trayectorias y culturas deportivas propias, pero todas comparten el mismo objetivo: competir para ganar y dejar huella en la cita italiana. Los Juegos Paralímpicos de invierno reforzarán el crecimiento y la visibilidad del deporte adaptado de invierno.
