JUEGOS OLÍMPICOS

De ser los peores a ¿los más laureados? Así han sido nuestros Juegos de Invierno

De la decepción al oro histórico: Ana Alonso y Oriol Cardona transformaron Milano Cortina en una edición inolvidable para España.

Durante buena parte de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, la sensación en el equipo español era tan fría como la nieve italiana. Las opciones se esfumaban en finales ajustadas, el medallero seguía en blanco y la comparación con las últimas ediciones alimentaba un diagnóstico incómodo: retroceso. En el entorno se empezaba a hablar, sin rodeos, de una de las actuaciones más discretas de la era reciente.

Sin embargo, el olimpismo tiene una regla no escrita: nada está decidido hasta el último segundo. Y en cuestión de horas, todo cambió. En las montañas de Italia, España pasó del vacío absoluto al estallido de alegría. Un oro histórico y un bronce de enorme valor dieron la vuelta al relato y transformaron unos Juegos que parecían grises en una edición para recordar.

El podio que rompió el hielo

La primera en cambiar el rumbo fue Ana Alonso. En el estreno olímpico del sprint de esquí de montaña, la española firmó una actuación tan inteligente como valiente para colgarse el bronce y encender la reacción de toda la delegación.

La prueba no daba margen para la duda: ritmo explosivo, transiciones milimétricas y decisiones tácticas en cuestión de segundos. Ana compitió con cabeza fría. Se mantuvo siempre en la pelea, dosificó esfuerzos cuando otras forzaban el paso y eligió el instante preciso para resistir el asalto final. Cruzó la meta tercera, pero su impacto fue mucho mayor que el metal que colgaba de su cuello.

Ana Alonso, con la medalla de bronce en los JJOO de Milano – Cortina
@COE_es

Después de varios días rozando finales sin premio, España regresaba al medallero. La presión se aflojaba, el vestuario recuperaba la sonrisa y el relato empezaba a cambiar. Aquel bronce no solo sumaba una medalla: rompía el hielo.

España volvió a lo más alto

Si el bronce de Ana encendió la mecha, el triunfo de Oriol Cardona desató la explosión definitiva. En el sprint masculino de esquí de montaña, el catalán firmó una actuación perfecta para proclamarse campeón olímpico y cambiar para siempre el destino de estos Juegos.

Desde la salida se mostró sereno y calculador. No se dejó arrastrar por la ansiedad del momento, gestionó cada tramo con precisión y ejecutó transiciones limpias, casi quirúrgicas. Cuando llegó el instante decisivo, lanzó su ataque con una determinación incontestable. Nadie pudo seguir su ritmo en los últimos metros.

Oriol Cardona posando con su medalla de Oro obtenida en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina
@oriolcardonacoll

Al cruzar la meta en primera posición, España no celebraba solo una medalla. Celebraba el fin de una espera de más de medio siglo. El triunfo de Cardona devolvía el himno español a lo más alto del podio y convertía Milano Cortina 2026 en una edición histórica.

El cierre más épico

El cierre soñado llegó en el relevo mixto de esquí de montaña, la prueba que terminó de convertir Milano-Cortina 2026 en territorio histórico para el deporte español. Oriol Cardona y Ana Alonso volvieron a vestirse de héroes para conquistar el bronce tras una carrera cargada de tensión. La pareja española supo resistir en los momentos más delicados y reaccionar cuando el podio parecía complicarse. Después de un tramo exigente que dejó a España momentáneamente fuera de las posiciones de honor, Cardona protagonizó una remontada brillante en la posta final, recortando diferencias con una determinación que desató la euforia en la delegación.

Ana Alonso y Oriol Cardona durante los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina 2026
EFE

El triunfo fue para Francia, con Emily Harrop y Thibault Anselmet, mientras que Suiza, representada por Marianne Fatton y Jon Kistler, se quedó con la plata. España, sin embargo, celebró el bronce como una victoria mayúscula. No solo suponía la tercera medalla en estos Juegos, todas firmadas por la dupla Cardona-Alonso, sino que elevaba a tres el mejor registro nacional en una misma edición invernal. Con este resultado, la delegación española alcanza además su octava medalla histórica en unos Juegos Olímpicos de Invierno y firma, por cantidad y simbolismo, la actuación más destacada de su trayectoria en la gran cita blanca.

¿La mejor edición de invierno?

¿Estamos realmente ante los Juegos de Invierno más exitosos de la historia española? La respuesta no cabe en una cifra aislada. Exige contexto, memoria y perspectiva.

Si nos atenemos al número de medallas, los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, con un oro y dos bronces, superan la cosecha de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018, donde España logró dos bronces, y la de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, que dejaron una plata. En términos cuantitativos, por tanto, se sitúan como la edición más productivas del ciclo moderno.

Pero el análisis cambia cuando entra en juego el valor simbólico del oro. Para encontrar el último título olímpico invernal español hay que remontarse a los Juegos Olímpicos de Invierno de Sapporo 1972, cuando Francisco Fernández Ochoa conquistó el slalom alpino y escribió una de las páginas más icónicas del deporte nacional. Aquella victoria no fue solo un triunfo deportivo: fue el punto de partida del imaginario olímpico invernal español. Desde entonces, el oro había sido una ausencia constante.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Albertville 1992, Blanca Fernández Ochoa añadió un bronce que también quedó grabado en la memoria colectiva. Después llegaron años de travesía sin podios hasta que PyeongChang 2018 devolvió a España a la primera línea competitiva con dos terceros puestos. Aquella edición fue considerada la más sólida del siglo XXI para el deporte blanco nacional.

Blanca Fernández Ochoa - Deportes
Blanca Fernández Ochoa sonríe a cámara durante unos Juegos Olímpicos
EFE

Pekín 2022 confirmó esa progresión con una plata que consolidaba el proyecto. Sin embargo, Milano Cortina 2026 introduce un elemento diferencial: el regreso del oro. No se trata únicamente de sumar medallas, sino de recuperar el escalón más alto del podio, el símbolo máximo de jerarquía deportiva.

España nunca ha sido una potencia en los Juegos de Invierno. Sus medallas han sido escasas y espaciadas en el tiempo. Precisamente por eso, cada éxito adquiere una dimensión amplificada. Con el triunfo de Oriol Cardona y el bronce de Ana Alonso Rodríguez, la delegación no solo añadió metales al palmarés: derribó una barrera psicológica de más de medio siglo.

Milano Cortina 2026 no será recordada por las dudas iniciales, sino por el momento en que el relato dio un giro definitivo. El oro y el bronce no solo equilibraron el medallero, sino que situaron esta edición en la conversación de las grandes citas del olimpismo invernal español.

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